El Lignum Crucis, procesión de Cristo Resucitado


El Lignum Crucis, procesión de Cristo Resucitado 
Amalio Gombau, 1928


La procesión de la Resurrección o del Encuentro surgió en 1675 por voluntad de la Cofradía de la Vera Cruz. Desde ese año se procesionó el Lignum Crucis que contemplamos en la imagen, una cruz de plata con alma de madera realizada en 1674 por el platero Pedro Benítez. Desde el origen de la procesión se tiene constancia de la celebración del acto del Encuentro entre la Virgen y el Cristo Resucitado, arrancando como dos procesiones distintas y formando una sola para terminar, aunque sus puntos de partida, de encuentro y sus recorridos hayan ido variando con el tiempo.

Cuando, en 1928, Amalio Gombau obtuvo esta fotografía de la procesión de Cristo Resucitado en la calle Compañía, la decadencia de la Semana Santa Salmantina estaba alcanzando su máxima expresión, solo faltaban unos años para que a la falta de convocatoria e interés general se sumase la inestabilidad política, dejándose de celebrar todas las procesiones entre los años 1932 y 1934. 
Tras ese periodo, las procesiones fueron tímidamente recuperándose, sobre todo a partir de 1942 con la creación de la Junta de Cofradías. El turno de la procesión del Encuentro llegaría en 1944, realizándose el Encuentro frente al palacio Episcopal. Tras la crisis cofrade de los años 70 que condujo a la desaparición de algunas de las cofradías y de un nuevo resurgir de la Semana Santa en los 80, se trasladó en 1984 a la plaza de Anaya y más tarde a la Plaza Mayor. 
En la última controversia procesional de 2013, la renuncia de la Junta de Cofradías devolvió la organización exclusiva de la procesión a la Cofradía de la Vera Cruz que de nuevo trasladó el acto del Encuentro a la Plaza de Anaya, en el atrio de la Catedral, donde se celebra actualmente.


C.H. fc 24/03/16 Rev. 00