Ramón Reyes y los Cancioneros Salmantinos



Por José María Hernández Pérez
03/06/2024 Rev. 00


Ramón Reyes Pérez nació en Robliza de Cojos, siendo sus padres Mauro y María y sus hermanos Elvira, Gerardo, Cristeta y Benita. Muy joven emigró a Salamanca colocándose de cochero en casa de los padres de don Luis Maldonado, que vivían en el corralón denominado calle de Padilla, junto a la iglesia de los Carmelitas y al principio conducía la berlina familiar, tirada por las mulas Generala y Manchega, sustituyendo en el pescante al viejo mayordomo Perantón y al cochero señor Luis. Autodidacta, recopiló y puso por escrito cuantos romances iba conociendo y luego formó una colección con los que compraba a los ciegos y en las librerías, doblados y sin encuadernar, formando un grueso volumen con solo tapa posterior, pues iba cosiendo los últimamente adquiridos con hilo y aguja. Llegó a tener más de 200 coplas y romances.

El 23 de noviembre de 1901, Maldonado entrega a don Ramón Menéndez Pidal una serie de 5 romances y espera remitirle otros tomados de viva voz, cosa que hace al serle facilitados por su cochero, gran conocedor de tonadas y romances de la tierra, manuscritos por él mismo, que le recita y canta “Gerineldo”, “La Condesita” y “Los mozos de Monleón”. El 11 de febrero de 1904 Maldonado pone en comunicación a Menéndez Pidal con Dámaso Ledesma y éste le ofrece las versiones de “El Conde Niño” y “Los Mozos” que había recogido en la dehesa de Izcala, cuando Ramón Reyes es ya “choufeur” de la familia Eloy Lamamie de Clairac y Bermúdez de Castro, casado con Ramona Romero del Teso.


Luis Maldonado en 1900. Antología
de las obras de don Luis Maldonado 1928
    
Ramón Menéndez Pidal.
Nuevo Mundo 24-10-1902


En “Folklore o Cancionero Salmantino” de Dámaso Ledesma, premiado en 1907 por la Real Academia de Bellas Artes de san Fernando aparece por primera vez impreso el romance de “Los mozos de Monleón”. La parte literaria del texto está recogida en Robliza de Cojos en la voz de Ramón Reyes y la música, tomada en el Villar de los Álamos, aparece nuevamente en la sección musical. Son de Ramón Reyes, “Pastor que estás enseñado”, “Cuando una madre”, “La Galuchona”, “Alborada”, “La Narbola”, “Marianita Pineda”, “Doña María del Laurel”, “Querida madre al despedir” y “El Conde Gerineldo”.


Dámaso Ledesma
El Adelanto 24 de noviembre 1906

    
César Morán en una fotografía de
una web de Rosales (León)



Ramón Reyes vuelve a ser informante del investigador César Morán Bardón en su obra “Poesía Popular Salmantina. Folklore”, editada en 1924. En el homenaje de agradecimiento el autor, dice: “A todas aquellas personas que, respondiendo generosamente a mis llamamientos, me han ayudado en la faena de recoger las producciones de la Poesía Popular Salmantina dedico este tomo, quizá el primero de una serie. Tras una larga lista de personas el último a quien muestra su agradecimiento es:… a D. Ramón Reyes, de Salamanca”. 

La popularidad del romance de los mozos de Monleón se acrecienta cuando lo conoce Federico García Lorca, que decide hacer una versión para canto y piano, siendo “La Argentinita” la primera persona que registrará el romance en disco gramofónico, alternando recitación y canto, acompañada al piano por el propio Lorca en 1931. 




Hasta 1935 no publica don Ramón Menéndez Pidal su extensísimo “Romancero Tradicional” en el que aparece la versión de “Los mozos de Monleón”, recogida en 1901 y del que presenta dos versiones, además de “El Conde Gerineldo”. Publica hasta 45 textos inéditos de Salamanca.       

Con frecuencia se ha oído hablar de “Las querellas del ciego de Robliza” (Leer), pero a lo más que se llega es a que con ese romance fue embromado don Miguel de Unamuno por parte de don Luis Maldonado, sin que se conozca la génesis de tal broma y que las escribe en una sola noche con la ayuda de su cochero Ramón Reyes.

Unamuno a todas horas leía a sus compañeros de tertulia versos del poema popular gauchesco “Martín Fierro”, quejándose de que en España no hubiera quien se le pareciera. Ante tanta insistencia Luis Maldonado dice al grupo de amigos que iba a componer un “Martín Fierro” charro para pegársela con él, se fue a casa, en el corralón de los Carmelitas de la calle de Zamora y en una noche, de un tirón y con la ayuda de su cochero Ramón Reyes Pérez, le salió del alma la primera parte de las “Querellas”. Para “vestir el muñeco” ante Unamuno solo tuvo que presentar las credenciales de su criado, gran conocedor de tonadas y romances de la tierra que tenía manuscritos por él mismo y que ayudó a don Dámaso Ledesma con los de “Gerineldo”, “La Condesita”, y “Los Mozos de Monleón”, cuya parte literaria está recogida en la voz de Ramón Reyes, en Robliza de Cojos, de donde era natural. Maldonado, para hacer más verosímil el romance hace la concesión de citar los pueblos del entorno: “Canillas, Pagos, Calzada, / La Cabeza, Quejigal, / Carnero, Cojos, Robliza, / Carreros y la Enajara”.

Dice Unamuno: “Mi amigo Maldonado me vino con la buena nueva de haber topado a un Martín Fierro charruno, de haber descubierto en este hermoso campo de Salamanca, en plena charrería, en Robliza en fin, un ciego autor de unos cantares que había él recogido de boca de su criado. Acto seguido me leyó el romance del ciego, sacándome de mis casillas, bien es cierto que llovía sobre mojado… Sin ponerlo al igual del Martín Fierro, eso no, me deshice en elogios al ciego y sus querellas, emprendiendo al punto la tarea de persuadir a Maldonado de la importancia de su descubrimiento y de la excelencia del romance. Cuando Maldonado me vio más exaltado, sonrió con aire de triunfo, me miró y me dijo: Pues mire usted, no hay tal ciego de Robliza, es una broma que he querido darle, el ciego soy yo”. Se encarga Unamuno de prologar la publicación en marzo de 1894 y en él nos dice: “Hubo quien propuso se jugara al público la misma pasada que a mí… pero se optó por publicar las querellas en edición numerada, no vendible, y destinada a ser repartida entre los amigos y gentes de buen gusto y discreción probada”.

En justa reciprocidad Unamuno dedica un romance a Luis Maldonado, que finaliza: “¡Oh, buen ciego de Robliza / que te brotaron del alma / como de una fuente viva, / del tío que llevas dentro, / del otro ciego con vista!”.

Ramón Menéndez Pidal dice a Unamuno: “Muchas gracias por su nuevo favor enviándome las Querellas del ciego de Robliza, que tanto deseaba poseer por sus versos, por su prosa y por su lenguaje”. Su extensísimo “Romancero” en el que aparece la versión de “Los Mozos de Monleón”, recogida en 1901 por Luis Maldonado, no aparece hasta 1935.

El 25 de setiembre de 2013 Alberto Estella imita el habla de las “Querellas” en un romance, que termina: “Al de Robliza imitar / quiero mi copla cantando, / que quedó ciego y decía: / Ahora vivo querellando / consuélame el querellar”.

La III Condesa de Crespo Rascón, doña Saturnina Luisa Bermúdez de Castro Sánchez Ventura, casada con don Joaquín María Pastorts y Mateo, Ingeniero de Montes, que fallece en 1911, adquiere en el establecimiento de Ramón P. Moneo, de la Plaza del Corrillo, el 8 de octubre de 1912, un coche marca Ford, que es matriculado el 13 de abril de 1913 como SA-50, para poder circular por todas las carreteras de España.

El 12 de abril de 1913 la Jefatura de Obras Públicas concede autorización  para guiar coches-automóviles a don Ramón Reyes Pérez, después de las suficientes pruebas de aptitud.

El 13 de diciembre de 1912 conduciendo el automóvil recién comprado, Ramón Reyes tuvo un accidente en la Glorieta, volviendo de la dehesa de Izcala, al colisionar con un carro de peones camineros, muriendo una caballería, con heridas otra y quedando el carro completamente destrozado. No hubo desgracias personales.           

El 15 de mayo de 1917 se celebra en la Plaza Mayor la bendición de los autos y se presentan 44 ejemplares, entre ellos, un Peugeot 12 x 15 matrícula SS-681, conducido por el chofer de la familia, Ramón Reyes, presente también en el banquete que se celebra en el restaurante Fornos. Dado que Eloy ha fallecido justamente el mismo día de san Isidro de 1913 y Ramona el 18 de enero de 1916, Ramón Reyes es ahora el chofer de la señorita Teresa, hija de ambos, afectada de poliomielitis desde niña e imposibilitada en silla de ruedas. 


Casona de la marquesa de Crespo Rascón en la calle Bermejeros, derribada en 1966


Vive en la casona de la calle de Eloy Bullón, 32, (hoy Bermejeros) y en la finca de Izcala, al amparo de la III Condesa de Crespo Rascón, doña Saturnina Luisa Bermúdez de Castro Sánchez Ventura. 

Nuevamente presta sus servicios Ramón Reyes a don Aníbal Sánchez Fraile, para el “Nuevo Cancionero Salmantino” de 1943, pero a través del citado  mamotreto de pliegos de cordel, que había heredado el hermano político Fernando Pérez, (casado con su hermana Elvira), sastre de otro Fernando Pérez, patriarca de la saga de los Pérez Tabernero: Antonio, Alipio, Graciliano y Argimiro, del que extrae la versión de “La Oración de los pajaritos de san Antonio”. 


Aníbal Sánchez Fraile con el tamborilero Nicomedes de Castro Alonso.
Fotografía en el blog La Alberca en sus tradiciones



El “libro”, al fallecimiento de Fernando, pasó a su hijo Bienvenido, compañero de pupitre de don Aníbal, nacido en Robliza de Cojos y de cuya escuela fue maestro su padre, don Miguel. Desde el fallecimiento de Bienvenido en 1992, el mamotreto se encuentra en ignorado paradero.

Falleció Ramón Reyes en la casona blasonada de Bermejeros, 32, el 11 de febrero de 1929, enorme residencia cuya trasera lindaba con la calle de La Alberca, desapareciendo con la construcción de la Gran Vía: un amplio patio, las viviendas del portero y del chófer, (ya su sobrino carnal Desiderio Pérez Reyes, que casó con Aurora López criada de la casa), la amplia vivienda con capilla particular, sala artística donde funcionó el “Teatro del Reló”, para aficionados de la buena sociedad, de don Joaquín María Pastorts y garaje. El 12 de febrero de 1929 Ramón fue enterrado en el cementerio salmantino en la zona 1, serie L 10 y la viuda, Manuela González López, pasó a residir en la calle del Jesús, frente a la de Pan y Carbón. Su hermana Elvira había fallecido 12 días antes.



Al derribarse la casona de Bermejeros en 1966 los dos escudos nobiliarios existentes fueron trasladados a la pared del edifico nº 17 de la calle de Bordadores, junto al convento de las Ursulas, que se estaba construyendo. 

          


Romances facilitados por Ramón Reyes:


Entregas de Luis Maldonado a Ramón Menéndez Pidal.

“Gerineldo”▼VER ▲OCULTAR

"La Condesita o El Conde Flor"▼VER ▲OCULTAR

"Los mozos de Monleón" ▼VER ▲OCULTAR


Entregas de Dámaso Ledesma a Ramón Menéndez Pidal: 

“El Conde niño” o “El Conde Olías”▼VER ▲OCULTAR

“Los mozos de Monleón”▼VER ▲OCULTAR


Aparecen en el “Cancionero salmantino” de Dámaso Ledesma:

"Pastor que estás enseñado"▼VER ▲OCULTAR

“Cuando una madre” ▼VER ▲OCULTAR

“El toro Pendón del Villar de los Alamos” ▼VER ▲OCULTAR

“La Galuchona”▼VER ▲OCULTAR

“Alboreada (Alborada)” ▼VER ▲OCULTAR

“La Narbola” ▼VER ▲OCULTAR

“Marianita Pineda” ▼VER ▲OCULTAR

“Doña María del laurel”▼VER ▲OCULTAR

“El Corregidor y la Molinera (Charrada)”▼VER ▲OCULTAR



Aparecen en el “Romancero Tradicional” de Ramón Menéndez Pidal hasta  45 textos inéditos de Salamanca. Publica de nuevo de Ramón Reyes: “Los mozos de Monleón” (de cuyo romance tiene 17 versiones) y “El Conde Gerineldo”.   

Recuerdo haber leído del célebre “mamotreto”, cuando estuvo en poder de mi abuelo Fernando, que vivió con mi familia en la calle de Zamora 40, sus últimos años y había venido acumulando más romances y coplas hasta más de doscientos, cuando falleció su cuñado Ramón Reyes:

Bertoldo Bertoldino y Cacaseno, Genoveva de Bravante, José María “El Tempranillo”, El crimen del huerto del Francés, La penitencia del rey Rodrigo, La flor de la pasionaria, Abenamar, La doncella Teodor, Los siete infantes de Lara, Bernardo del Carpio, Esther y Mardoqueo, Vida de san Amaro y martirio de santa Lucía, Roberto el Diablo, Los amantes de Teruel, El cura Merino, La Jura de santa Gadea, Las tres cautivas, El regreso del esposo, La serrana, Galas de novia, El conde Olinos, La loba parda, El conde de Alba, El infante vengador, La Gallarda, La pérdida de Alhama, El conde Arnaldos, La venganza de Mudarra, Gaiferos, Los peregrinos, Veinticuatro soldaditos, Cantos de boda, La Virgen y el ciego, La canción de la baraja, El arado y Lisarda, entre otros que no recuerdo.