| Estatua de la Virgen de la Vega. Fotografía de J. Laurent & Cie Fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural |
CONVENTO DE LA VEGA
Fue fundado o reedificado según algunos, por el caballero leonés Velasco Iñigo, junto a una ermita ya existente y que recibía la denominación de Santa María de la Vega, junto al río Tormes, fuera de la muralla y en terreno de los mozárabes. En 1150, Miguel Domínguez, señor de Zatarán y Palacios, manda en su testamento a la iglesia de santa María de la Vega, 40 maravedís y 4 aranzadas de viña, nombrando por cabezadero o testamentario al citado Velasco Iñigo para que distribuya los bienes según los fines piadosos del obispo don Berengario. En el año 1166, Velasco Iñigo, su esposa madona Dominga y su hermana Justa Iñigo, hicieron donación de la citada iglesia, con sus entradas y salidas, adyacencias y pertenencias a los Canónigos Regulares de la Colegiata de San Isidoro de León, de la Orden de san Agustín y a su abad don Mendo, para que de nuevo restaurasen su instituto.
| Imagen aérea de la Fundación Rodríguez Fabrés, construida sobre el antiguo convento de Nuestra Señora de la Vega, tomada desde aerostatos militares en julio de 1915 |
Para Gil González Dávila su fundación tuvo lugar en 1173, el año en que fue electo, para la silla de Santiago, el obispo de Salamanca don Pedro Suárez, con el que tenían un litigio que obligó a intervenir al papa Alejandro XIII y al rey Fernando II de León. El motivo era que la reina [sic] Teresa de Lara, hija del conde de Lara quería clausurar el convento para establecer uno de monjas, llegando a pretender anular la donación, basándose en que el convento, o parte de sus bienes, formaban parte del patrimonio familiar, o había sido objeto de donación condicionada, por lo que reclamaba derechos sobre él. Los canónigos del cenobio defendían que las donaciones realizadas a la institución eran irrevocables y estaban protegidas por privilegios reales y pontificios.
Contaron con el beneplácito del Rey como consecuencia de haberse aparecido san Isidoro a Martino, canónigo del monasterio de León, para que avisase urgentemente a Fernando II, que se hallaba en Benavente, que los moros marchaban sobre Ciudad Rodrigo. Llegó con sus huestes cuando habían abierto ya una brecha en la muralla y consiguió la victoria. A su paso por Salamanca, se acercó a dar gracias a la Virgen y aprovechó para mostrar su autoridad mandando que por ningún pretexto, autoridad o funcionario inquietase a los canónigos de León y de la Vega en la quieta posesión en que estaban de las iglesias y bienes que les habían sido adjudicados.
El Fuero de Salamanca cuenta la “iura que fó fecha en Sancta María de la Vega” por el rey Fernando II, cuando amotinados los moros contra él intentaron conseguir la plaza de Ciudad Rodrigo, al igual el príncipe don Juan, como Señor de Salamanca, también se llegó a los pies de la Virgen en momentos de revueltas, peligros y dificultades.
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| Cinco arcos románicos, únicos restos del antiguo convento, hoy conservados en la sacristía. Fotografía de J. Laurent & Cie |
En la paz del verdor, junto al camino del ancho Tormes que, en virtud navega, por antes de mil cien, alzó “La Vega”, el más bello palacio salmantino. Es de “La Antigua”, pétreo baldaquino que, a Isidoro, en León, Velasco lega. Pero el río, al crecer te hace andariega y exilará en desidia, al Agustino. Sánchez Fabrés – mecenas – atenaza el romántico claustro, la capilla, otro coso mayor, su bella plaza y toma en caridad, su antigua villa. Tres Vírgenes de amor, velan la orilla, del sueño de la muerte, que la abraza. |
En 1313 la Casa Colegio tenía bastantes posesiones, según el documento “Clausulas del Becerro de San Isidoro de la Hacienda de esta Casa de Ntra. Sra. de la Vega” que dice: Un buen monasterio con 4 capillas y un altar mayor de Santa María, 3 campanas buenas con buena claustra, buenas huertas y buenos árboles alrededor del monasterio. Rinden más de 200 maravedís con sus piélagos acotados en el Tormes y con sus praderas. En el cuerpo de la casa tiene buena bodega con seis cubas, dos llenas y cuatro vacías, con cuatro tinas. Y ante la bodega buen palacio y de dentro muy buenas casas, buen dormitorio, buen refectorio y buena enfermería y otras muchas casas para bestias y ganados y prados buenos y la tercia de una rueda de aceña con una era y doce aranzadas de viñas. En la Villa: 4 casas en la calle del Ave María; una en el Mesón de Reposteros, Prado del Piélago, Mesón del Arco y calle de Buenaventura, con una bodega y 4 cubas y una tina que rinden 200 maravedís.
Fuera de Salamanca poseía los siguientes heredamientos: En Casasola, 9 yuguerías y 29 aranzadas de viñas con un lagar y 5 casas. En La Orbada, 4 yugadas y 12 viñas con 5 casas con 3 prados y buenas eras. En Riolobos, 3 yugadas con un molino y 4 viñas con buenos prados y una casa. En Torre de Moncantar, 3 yugadas con un molio.l0no y 4 viñas. En Villoria la Mayor, una yugada, 18 aranzadas de viñas y 2 casas con buen corral y buenos prados y buenas eras y buen palomar. En Villoruela, una yugada con 36 aranzadas de viñas. (Entre Villoria y Villoruela hubo desde el siglo XV una ermita de Nuestra Señora de la Vega). Para no alargar el relato solo diremos que tenía posesiones en: Aldeaseca, Gudino, Las Navas, Pedrosillo, Pedroso, Rodillo, Santa Marta, Tavera, Torre de Velayos, Valdesuero y Valverdón. La mitad de la aldea del Nieto. La suma de las viñas era de 200 aranzadas y la suma de las yuguerías sesenta y cuatro.
Pagaban renta en pan y gallinas: Arabayona de Hornillos, Arrabal del Puente, Babilafuente, Doñinos, Encinas, Fuentesaúco, Gomecello, Ledesma, Morales de Sayago, Muelas, Muñoz, Otea, Quejigal, Tardáguila, Villalba y Los Villares.
| Portada de la iglesia del monasterio de Nuestra Señora de la Vega. Archivo Gombau |
La iglesia actual ha sufrido bastantes transformaciones, desde que iniciaran su construcción en 1562 Pedro de Lanestosa o de la Inestrosa "el Viejo" y Miguel de Isturizaga. La portada principal corresponde a 1570, trabajó en 1612 Juan de Nates Nabed y la capilla mayor fue reedificada en 1718, procediéndose a la traslación del Santísimo Sacramento en el mes de octubre. Tiene junto al presbiterio dos estupendos retablos de piedra, horadados en el muro, bajo arco de medio punto abocinado con arquivoltas renacentistas con diez ángeles y motivos florales en la clave. El intradós está compuesto por artesonado milanés de 22 casetas con sus correspondientes alcachofones. Las pilastras laterales, adornadas con grutescos de fino relieve, dejan paso en las jambas interiores a hornacinas rectangulares bajo la imposta separadora adornada con guirnaldas y angelotes con cruces.
El claustro fue obra de Andrés García de Quiñones en 1757.
COLEGIO MENOR VIRGEN DE LA VEGA
A partir del siglo XIV los rectores del Colegio de la Vega, que lo dirigían desde el siglo anterior, quisieron fundar un Colegio Menor junto a los otros veinticuatro ya existentes, para completar la formación en Gramática y Teología de los estudiantes de los canónigos regulares de la Colegiata de san Isidoro de León. Reconoce el padre Manzano en “La Vida del glorioso S. Isidoro, Arzobispo de Sevilla”, editada en 1732, al hablar del Colegio de la Vega que éste “ha dado mucha gloria porque desde él, muchos hijos en premio de sus relevantes méritos han sido promovidos a diversos honrosos empleos de Magisterios, Cátedras, Consejos, Audiencias y Ministerios del Estado”. Muchos ilustres personajes salieron de éste Colegio: Juan de Robles, Vicarios, Francisco Palacio del Hoyo, consejero de su Majestad, Justo Morán, Catedrático de Teología, Tomás Polo Bajo, Juan del Corro, Antonio Tomás de Losada, Juan de Limas Cifuente o Manuel Rodríguez de Zepeda.
En los Estatutos que Carlos II dio a la Comunidad de S. Isidoro de León, se dice: Los que son nombrados de dicha Comunidad para colegiales estudiantes en el Colegio de la Vega de Salamanca deberán hacerlo con todo esmero y exactitud, considerando que la asistencia de la Iglesia se ha conmutado con el estudio… Y no podrán ser vueltos a la Comunidad ni esta recibirlos hasta haber cumplido su carrera y leído de oposición a las cátedras de la Universidad de Salamanca. El Colegio por vía de riguroso empréstito deberá dar a cada uno que quiera graduarse en el Licenciado por la capilla de Santa Bárbara seis mil reales de vellón sin más obligación que devolverlos cuando pueda.
Carlos III en los estatutos de 1772: Todos los alumnos irán decentemente vestidos, ni se atreva nadie a salir sin el manto y la muceta que usan, los que estarán hechos según el estilo de otros colegios pero que en este de la Vega consistirá en manto cerrado negro y muceta negra y de éste se servirán no solo en sus salidas sino también en las solemnidades que se celebren dentro del Colegio.
Al sufrir un incendio el 15/07/1589 son acogidos los estudiantes por Pedro de Zúñiga, de la orden de Santiago, Regidor de Salamanca y Señor de Cisla y Floresdávila. El 16/09/1706, portugueses y sus aliados, en la Guerra de Sucesión, entraron a saco en la ciudad: apoderándose de muchas casas y conventos y después de saquear los del Jesús y S. Jerónimo, pasaron al Colegio de Huérfanos y al de los Canónigos Regulares de la Vega, saqueando en éste los ingleses, las alhajas más sagradas de su milagrosa imagen… Ni ropas, ni libros, ni granos dejaron, pasando el daño que recibieron de muchos ducados. Entre las alhajas se encontraban un manuscrito relatando dos milagros de la Virgen de la Vega y unas cadenas, consecuencia de uno de los milagros. Otro incendio en 1744 destruye libros y documentos. Se rehace a finales del XVIII y arde de nuevo en la guerra de la Independencia. Su intento de volver en 1827 se desvanece por la desamortización de 1835 y la consiguiente exclaustración acaba con el Colegio.
Fue tan minoritario que solamente eran cuatro estudiantes los matriculados, llegando a seis en contadas ocasiones y cifrándose en una cincuentena los que terminaron los estudios de cinco años, que se convalidaban con el noviciado, en el espacio de 90 años.
Tuvieron como fuente de ingresos determinados diezmos y el alquiler del mesón del Arco en la calle de Varillas.
Son numerosas las referencias a visitas a la Virgen con motivo de procesiones y romerías, por los estudiantes en época de exámenes para impetrar su ayuda, pidiendo el pueblo el cese de pestes que asolaban la ciudad o en rogativas suplicando lluvia para los sedientos campos.
Girolamo da Sommaia, noble florentino que vivió en Salamanca como estudiante de Leyes y Cánones desde 1599 hasta 1607 en su Diario de un estudiante de Salamanca afirma que en años alternos se iba en procesión a Nuestra Señora de la Vega el último de los 3 días de letanías, previos a la festividad de la Ascensión.
VOTO DE LA CIUDAD DE SALAMANCA
Ante la imagen de la Teotocos, la Madre de Dios, el Concejo salmantino hizo el domingo 5 de mayo de 1618 en el monasterio el voto, por toda la ciudad y sus arrabales, de defender el misterio de la Inmaculada Concepción, considerándola su "patrona y soberana protectora", ante el obispo de la diócesis don Francisco de Mendoza, con las autoridades y pueblo arrodillados, mientras efectuaban el juramento que se hizo llegar a los pies del Sumo Pontífice para que lo aprobase. Se habla de que con este acto se hace nuevamente la consagración a su Patrona, la Santísima Virgen de la Vega, como si se hubiera ya hecho anteriormente. Se hace el juramento ante dos imágenes: una grande, la actual y otra pequeña cuyas características y paradero desconocemos.
VOTO Y JURAMENTO DE LA MUY NOBLE Y LEAL CIUDAD DE SALAMANCA
QUE HIZO EN LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA VEGA, SU PATRONA, DONDE SE HACE
MEMORIA DE ALGUNAS INSIGNES MARAVILLAS DE LA SANTÍSIMA Yo, Don Antonio de Cuéllar, Notario público apostólico, por
las autoridades apostólica y ordinaria, aprobado por cédula particular del Rey
nuestro señor, y Procurador de causas de el número de esta Ciudad de Salamanca
y vecino de ésta, doy fe y testimonio de verdad, en cómo estando en las Casas
de el Consistorio de esta Ciudad, la Justicia y Regimiento de ella, en acto
público de Ciudad, según se acostumbra juntar, y en especial y señaladamente D.
Diego de Pareja, Caballero de el Hábito de Montesa, Corregidor de esta dicha
Ciudad, por el Rey nuestro señor, llevando consigo a su lado derecho á D.
Antonio de el Castillo Portocarrero, señor de la villa de Fermoselle, Regidor
de la dicha ciudad, haciendo oficio de alferez mayor llevando en su mano un
estandarte de damasco blanco bordado, en él la imagen de la Inmaculada
Concepción de Nuestra Señora la Virgen María, y de el otro lado también bordado
el Santo nombre de Jesús, yendo á la mano derecha los Regidores de la dicha
Ciudad, y al lado izquierdo los Caballeros de ella, cerrando este coro los
Sesmeros de la Ciudad y tierra, llevando delante los Porteros de el Consistorio
con sus ropas de carmesi, y mazas y delante todo el cuerpo de la Audiencia,
Escribanos, Procuradores y Alguaciles. Y en esta forma, con orden y solemnidad,
salieron de las dichas Casas de Consistorio, domingo, que se cantaron seis días
del mes de Mayo de este presente año de mil y seiscientos y diez y ocho y
fueron por la calle de la Rua Mayor y por delante de las escuelas mayores de la
Universidad, á la puerta de el Río y por delante de el Hospital de Santa María
la Blanca, Agustinas Descalzas, Colegio de Santa Lusaña, Niñas Huerfanas,
Colegio de Carmelitas Calzados, alias de San Andrés, hasta llegar a la casa y
Colegio de Nuestra Señora de la Vega, donde estaban à la puerta D. Diego Gaytán
de Vargas, y D. Bernardino Manrique de Lara, Regidores de la dicha ciudad. Y
habiendo entrado en la Iglesia de la dicha Santa Casa, la Ciudad se sentó en
sus asientos y lugar, y los Oficiales, Escribanos, Procuradores y Alguaciles y
consecutivamente muchos Padres Religiosos, Provinciales, Abades, Priores,
Guardianes, Rectores, Doctores y Maestros de los Colegios y Conventos de esta
dicha Ciudad y gran suma de Religiosos, donde estaba su Señoría, D. Francisco
de Mendoza, Obispo de esta ciudad, en la Capilla mayor de la dicha Iglesia,
debajo de un dosel, al lado de el Evangelio, y puestas en el altar mayor las
dos imágenes de Nuestra Señora, grande y pequeña, y vestido el dicho señor
Obispo de Pontifical, se comenzó la Misa, siendo sus acólitos Diácono y
Subdiácono los Licenciados García de Celis y Sebastián de Galerza, Canónigos de
la dicha Casa y Colegio. Y de el mismo Colegio sirvieron al gremial los
Licenciados Diego de Vega Lorenzano, Prior de el dicho Colegio, y Pedro de
Alzedo, canónigo, y á la mitra D. Ventura Falconti, y al báculo pastoral D.
Luis de Aguirre, canónigos de la dicha casa y Colegio, y para servir al agua
manos salieron por Ciudad á darla al dicho Sr. Obispo don Juan Brochero de
Texeda, y D. Pedro de Zúñiga Palomeque, ambos caballeros de el Hábito de
Alcántara, los cuales, hincados de rodillas, subieron el uno el agua, y el otro
la toalla, y hecha la reverencia debida, se volvieron á sus asientos, y acabado
el Oficio y Sacrificio de la Misa, el dicho Sr. Obispo con sus asistentes se
sentó un poco fuera de la capilla mayor donde estaba su sitial, y hechas otras
ceremonias, cuales para semejante acto y solemnidad convenían, y señal para
leer y publicar el juramento, y su forma, prevenido para ello el dicho Diego
Nieto Canete, Escribano, teniendo en sus manos un papel escrito, en él el dicho
juramento, lo leyó en altas é inteligibles voces, que su tenor es el siguiente: Virgen Santísima, Soberana Señora, Madre verdadera de Dios,
Patrona y Protectora nuestra, Nos el Concejo, Justicia y Regimiento de esta
humilde y sincera Ciudad de Salamanca, por Nos y sus vecinos y los de su
tierra, presentes y futuros, y por quienes prestamos canción en la forma del
derecho, a voz de Ciudad y tierra hacemos voto y promesa real y verdadera á
Dios Nuestro Señor Jesucristo su Hijo, un sólo Dios y Señor nuestro, y à vos,
Purísima Madre suya, desde hoy para siempre jamás, por Nos y por nuestros
sucesores que han de ser después de Nos y de ellos, de celebrar con culto y
veneración de fiesta solemne el día de vuestra Purísima Concepción, y confesar,
tener y defender en público y en secreto que fuisteis concebida sin mácula de pecado
original y redimida por los méritos preciosos y pasión de vuestro precioso Hijo
y Señor Nuestro Jesucristo, Hijo de Dios vive, Redentor del linage humano, y de
no pedir relaxación de este voto y promesa, suplicando sólo á vuestra piedad,
Soberana Señora, recibáis de estos humildes y devotos siervos vuestros este
afectuoso amor que, en perpetuo voto, os ofrecemos y consagramos, amparando
debaxo de vuestra protección estas vuestra Ciudad y tierra, para que con tal
defensa y amparo consigamos los premios eternos y prometimientos de vuestro
Hijo, que con el Padre y Espíritu Santo vive y reina para siempre sin fin. Y últimamente, hincados de rodillas. los señores Corregidor,
Regidores, Sesmeros, Escribanos de Ayuntamiento, de la dicha Ciudad, en
presencia de el dicho señor Obispo, y puestas sus manos derechas sobre una cruz
que estaba sobre un libro misal, todos, cada uno de por sí, juraron y
prometieron por Dios Nuestro Señor y por Nuestra Señora la Virgen María, su
bendita Madre, y por las palabras de los Santos quatro Evangelios y por la
señal de la Cruz, que ansí lo cumplirán los sucesores y las dicha Ciudad y
tierra y personas de ellas para siempre jamás, y pusieron, sugetaron y
sometieron el dicho voto y promesa á los piés de la Santidad de nuestro muy Santo
Padre, y suplicaron a su Beatitud humildemente lo reciba, apruebe y santifique
con su Santa Apostólica Bendición, y pidieron y suplicaron á Su Señoria el
dicho señor Obispo admita y acepte, apruebe y confirme el dicho voto, y
juntamente interponiendo ello su autoridad, y pidieron á los presentes fueran
testigos, y a mí, el presente Notario, se lo diese por testimonio. Y acabado de hacer el dicho juramento, los cuatro comisarios
de la dicha ciudad, que son el Licenciado Diego de Carvajal, D. Juan Brochero
de Texeda, D. Rodrigo Gudínez, D. Diego Gaytan de Vargas, con los Maceros de
dicha Ciudad, delante fueron el dicho Corregidor y, acompañándole, lo llevaron
y fueron ante el dicho señor Obispo. El qual, hincados de rodillas, puestas las
manos sobre el dicho misal, que delante de sí tenía el dicho señor Obispo é una
cruz, que todo estaba sobre el sitial, y Su Señoría, con su mitra, sentado. El dicho Corregidor dijo: Ansi lo juro, ansi lo creo y ansi
lo defendere, y lo mismo dijo el dicho D. Antonio del Castillo Portocarrero,
aviendo ido con los dichos Comisarios y Maceros delante. Y luego fueron los
demás Regidores por sus antigüedades, Sesmeros de la Ciudad y tierra,
Escribanos de Consistorio, y último de ellos fué el dicho Diego Nieto Canete, y
luego yo el presente Notario, que hice el mismo juramento por mi y en nombre de
mi número de Procuradores. Y acabo el dicho acto Misa y solemnidad referida la dicha
Justicia y Regimiento, dexando el estandarte junto al altar mayor de la dicha
Santa Casa se volvieron por diferentes calles á las dichas casas de Consistorio
hasta donde yo les acompañé y me hallé presente á todo lo que dicho es. Y de
pedimento de los dichos Consistorios de la dicha Ciudad que me pidieron lo
diere por testimonio de la presente en la dicha ciudad de Salamanca, el dicho
dia, mes y año dichos. Siendo testigos el Doctor Marcos Diaz Catedrático de Prima
de Leyes de esta Universidad y Juan Garcia de Zurita el menor y otras muchas
personas. Y en fee de verdad fixe mi signo y firmal que es tal. Rogado y
requerido. Antonio de Cuellar Apostólico Notario Transcripción de Román Bravo. Extraído del libro "Vida y portentosos milagros de el Glorioso San Isidro, arzobispo de Sevilla" escrita por Joseph Manzano, del Sagrado Orden de Predicadores y publicada en Salamanca en 1732. |
El 17 de abril de 1618 el Claustro universitario por votación de 42 “agallos” blancos a favor y 7 “agallos” negros, hace estatuto y juramento de defender la opinión de que la Virgen María fue concebida sin mancha de pecado original. Los actos se celebran entre el 27 y el 31 de octubre. El día 28, efectúa el juramento el primer graduado por la Universidad y parte la comitiva del monasterio de las Úrsulas, sin desplazarse hasta la Vega. Lope de Vega, por encargo, ha escrito para los actos conmemorativos la obra, “La limpieza no manchada”, que se representa en el Patio de Escuelas por la compañía del empresario y actor Baltasar Pineda el día 29. Queda para el recuerdo el cuadro existente en la capilla de la Universidad, obra de Francisco Caccianiga para Camón Aznar y de Plácido Constancio, según García Boiza.
| Jura de los doctores ante la Inmaculada en el retablo de la capilla de la Universidad. Fotografía en retablosbarrocos.constelacionesdesalamanca.com |
El Cabildo catedralicio efectúa la consagración y defensa de la virginidad de María ya en 1653, ocupando la silla episcopal don Pedro Carrillo de Acuña, sucesor de Francisco Hurtado de Mendoza y Ribera, hijo de los condes de Orgaz, que no efectuó el voto al tiempo que lo hicieron Concejo y Universidad.
VICISITUDES DE LA IMAGEN
Llegada la desamortización de Mendizábal en 1835, con solo en pie cinco arcos de la claustra de preciosos capiteles, pasan las ruinas a poder del mejor postor. La puerta de entrada lucía dos medallones con el búcaro de azucenas, que es el emblema mariano, en las enjutas y sobre la puerta, entre pilastras, la imagen de la Virgen con el Niño. Más arriba otro jarrón de azucenas y sobre el friso la leyenda: “Nª. Sª. de la Vega, patrona de esta ziudad de Salamanca i su tierra”.
Con motivo de la desamortización se escondió la imagen en el domicilio particular del último canónigo y colegial de la Vega don Francisco Lucas, luego, en 1812, se entregó a la parroquia de San Polo y el 27 de noviembre de 1838, al suprimirse ésta como tal, quedó abandonada durante cuatro años. En este tiempo es objeto de un robo la iglesia, pero la imagen, pese a su valor, es respetada y se traslada en 1842 a la iglesia de san Esteban. En 1882, al volver los dominicos al convento de san Esteban tras su exilio en Francia mantienen la imagen de la Virgen presidiendo el retablo mayor de su iglesia hasta 1905, cuando es trasladada¹ a la Catedral Nueva donde, muy probablemente, fue instalada desde un primer momento en la capilla del Sudario (capilla del Presidente).
Es el obispo de la diócesis don Narciso Martínez Izquierdo, quien junto con el Ayuntamiento, toma el acuerdo de trasladar la fiesta que se celebraba el 15 de agosto, al 8 de setiembre, día de comienzo de la feria franca salmantina que dura hasta el día 21, concesión del rey Enrique IV en 27 de agosto de 1467 por los buenos servicios prestados por la ciudad y sobre todo por el obispo don Gonzalo.
El 5 de setiembre de 1914 fallece en su domicilio de Salamanca, Ramos del Manzano, 30, don Ramón Fernández de Córdoba Bermúdez de Castro. Era hijo de Fernando, último marqués del Vado del Maestre, fallecido el 16 de enero de 1895 y de Antonia, fallecida el 20 de setiembre de 1905 y ordena en su testamento que en la capilla del Presidente de la Catedral se funde y dote a perpetuidad una misa diaria por sus padres, por él y su esposa Petra García Luengo y por su tío Ramón Bermúdez de Castro. Sus herederos venderán inmediatamente las yugadas y censos de La Vellés, Parada de Rubiales y Pitiegua, hecho protocolizado el 3/3/1915 ante el notario José de Prada y Lagarejos.
Su hermano Fernando, cumple el mandato y previo permiso del Cabildo catedralicio acomete las obras de restauración de la capilla y de la cripta el 8 de mayo de 1915. Las paredes se retundieron y rasparon trabajando en ello el maestro de obras salmantino Jenaro García. Del dorado de la capilla se encargó el maestro Ramón Delgado, de Madrid. En la pared derecha se colocó una artística lápida de mármol con los detalles de la donación y en su parte central se situó la imagen de la Virgen de la Vega para celebrar en su altar la misa diaria.
Alumbrando la cripta una lámpara gótica del siglo XV que iban a hacer los talleres del artista Tomás Pontones, de la calle Fúcar de Madrid, al igual que la puerta y el balaustre, pero Jenaro García le habla a doña Petra, para que el encargo se lo haga al artista local Calixto Escolar y así se hace. La lámpara, de hierro y cobre, lleva 6 lienzos repujados con bichos, sátiros, pelícanos, moros, sepulcros y Hércules renacentistas, sirviéndole de modelo un tramo de la fachada de la iglesia de Sancti Spíritus, estrenándose el 19 de setiembre de 1919 cuando llegan los restos del donador. Tiene 6 metros de alto por 3 de anchura.
En la pared de enfrente se colocaron tres lápidas de mármol indicando los restos que albergaría la cripta, adornándose con zócalo de azulejo de Talavera el perímetro de la capilla y la base del altar. Sobre la pared central un ventanal de 2,50 m de altura, construido por la vidriería artística de J. H. Manmejean Hermanos, de Madrid, representando a san Ramón Nonato.
La puerta de acceso a la cripta con 3 hermosos arcos de piedra de sillería da paso a una amplia escalera y al fondo 3 nichos de mármol para enterramiento de los marqueses, de don Ramón y el tercero para cuando pudieran ser trasladados los restos del fundador y de su esposa. Toda la obra de marmolería fue ejecutada por el artista salmantino Ángel Seseña García de Tenorio.
Hasta 1941 el homenaje que se tributaba el 8 de setiembre a la Patrona de Salamanca en la Catedral Nueva, terminaba con la interpretación de una Salve, que podía ser la de Bassi, Víctor Sesé, Lucuq, Bombin o La Mhote de Griñón.
En 1942 la imagen de la Virgen salió en procesión por la Puerta de Ramos en artística carroza hasta el atrio y colocada en un trono que miraba a la ciudad para bendecirla. Dirigido a toda orquesta por el autor de la música, se estrena el “Himno a la Virgen de la Vega” que para la ocasión han compuesto el poeta Jesús Ricardo Rasueros Hernández, la letra y Aníbal Sánchez Fraile, la partitura. Entra de nuevo en el templo por la Puerta de los Perdones para ser entronizada en la capilla del Presidente, interpretándose la Salve de Bombín. La Misa fue oficiada por el Vicario Capitular don Pedro Salcedo, asistido por don Ángel López de Diego y don Tomas Sena. La capilla cantó la Misa “Secunda Pontificalis” del maestro del Vaticano Lorenzo Perossi, actuando como solistas el tenor Ángel de Horna Iglesias y el contralto Hilario Goyenechea e Iturria.
El obispo Barbado Viejo se encarga de dar solemnidad a los cultos de la Patrona de Salamanca y el 8 de setiembre de 1943 tras ser trasladada desde la capilla del Presidente y expuesta, como se viene haciendo desde hace años, en el atrio de la Catedral para ser venerada por los fieles salmantinos, ante el trono levantado al efecto, se entona de nuevo y por última vez el Himno a la Virgen de Rasueros y Sánchez Fraile.
En 1949 se introduce en la Catedral Vieja y entroniza, dando lustre al incomparable marco de los 53 cuadros pintados al temple que componen el retablo de Nicolás Florentino (también llamado Nicolò Delli) en el altar mayor, datado en el siglo XV, donde recibe culto en la actualidad, se efectúa la bienvenida con la Salve de Bombín.
| Virgen de la Vega en el retablo de la Catedral Vieja. Fotografía de Cruccone, Wikimedia Commons. |
| Virgen de la Sede, José A. Montero La Gaceta de Salamanca, 27 de agosto de 2026 |
HIMNOS DEDICADOS A LA VIRGEN DE LA VEGA
En 1944 los actos se celebran ya en la Catedral Vieja ejecutando la Misa de Perossi y estrenando un nuevo Himno, con el mismo autor de la música, don Aníbal Sánchez Fraile y variando el autor de la letra que es don Felicísimo Martín Gómez, párroco de Matilla, que fue luego Capellán de la Vega, falleciendo arrollado por el tren en sus proximidades, a consecuencia de no percatarse de la llegada por su extremada sordera. Es el Himno que ha perdurado en el tiempo pues hoy se sigue interpretando el 8 de setiembre.(Ambos son también autores de los Himnos a Nuestra Señora del Rosario y a Nuestra Señora del Cueto).
Coro Abre, Madre, tus brazos al pueblo que a Ti llega en dulce servidumbre de esclavitud de amor. Salamanca te aclama ¡Oh Virgen de la Vega! Sus vidas te ofrece, sus almas te entrega, es tu gloria su gloria y es el tuyo su honor. Estrofas I Fuiste humilde y piadosa, prudente, casta y pura, y Dios al contemplarte se enamoró de Tí. Yo quiero que mi vida refleje tu hermosura y anhelo que mi alma, de tu favor segura, imite tus virtudes y te halles junto a mí. II Tu nombre es ambrosía de labios infantiles que te dan en sus besos, su gracia y su candor. Es tu nombre poema de sueños juveniles y es la rosa encendida de diversos pensiles donde vierte su llanto, contrito, el pecador. III Eres rico tesoro, soberana grandeza Del pobre y del humilde que llega a tu mansión y con gesto de ruda, castellana franqueza, de rodillas postrado, te ofrece cuando reza la joya inmaculada de un puro corazón. IV Tu amor es luz que inflama los cristianos hogares Y florece en las aulas de mi Universidad; e ilumina los templos de dorados altares y brilla en los palacios de piedras seculares y en la hoguera de oro que es mi vieja ciudad. V Te canta el sabio austero que en su libro se afana y el juiciosos estudiante que aprende su saber y el monje con sus rezos al toque de campana y el labriego creyente que surca su besana y el obrero en el duro trabajo del taller. VI A tus plantas se postra la madre dolorida Y el marcial caballero que marcha a pelear; y te invoca el enfermo que intuye su partida y el santo sacerdote que besa en Ti la vida que tus brazos sostienen como en cuna y altar. VII ¡Oh Virgen de la Vega! En la vida y la muerte Salamanca es tu trono, tu templo y tu heredad. Para que nunca deje de ser tu pecho fuerte. ¡Para que cifren siempre sus glorias en quererte bendice hoy a tus hijos, bendice a tu ciudad! |
Existe otro “Himno a la Virgen de la Vega” que tuve ocasión de conocer a finales de los cuarenta, obra de don Constancio Palomo González, cuando vivía en la Ronda del Corpus y del que no volví a saber nada pues abandoné Salamanca, por motivos de trabajo, en esas fechas. La música tengo una vaga idea de que podría ser de don Bernardo García Bernalt, pero no lo he confirmado.
En tiempos del alcalde Carlos Gutiérrez de Ceballos se renovó el voto desde el balcón de la Casa Consistorial el 8 de setiembre de 1956, presidiendo la ceremonia ante la imagen el obispo Barbado Viejo.
Al fallecimiento del prelado el 29 de abril de 1964 se cumplió su testamento: “Mi deseo expreso que confío sea ejecutado por el Ilmo. Cabildo es ser enterrado en la catedral Vieja, santuario de la Patrona de Salamanca y sus tierras. El sepulcro que sea sencillo en el sitio y forma que determine el Cabildo en consonancia con el estilo del templo.” Está enterrado en el brazo norte del crucero, nave del Evangelio, donde estaba la escalera de comunicación con la catedral Nueva y el sarcófago, ejecutado en piedra de Villamayor, es obra de José Luis Núñez Solé. Bajo la figura del obispo una inscripción: “Dignare me laudare te – in aeternum – Virgo sacrat y más abajo, rellenando el lateral 6 arcadas con diversos santos y en el centro el escudo episcopal. En la parte derecha en una gran placa la inscripción: “EL EXCMO. Y RVDMO. SR. OBISPO, DON FRANCISCO BARBADO VIEJO O.P. 1964 AUMENTO LA DEVOCION A LA VIRGEN DE LA VEGA”.
| Sepulcro del obispo Barbado Viejo en la Catedral Vieja de Salamanca |
Al fallecer el obispo fray Francisco Barbado Viejo, era Vicario Capitular don Constancio Palomo, nombrado el 28 de febrero y como en las exequias se entonó el Himno a la Virgen de la Vega, pienso que, como íntimo homenaje de afecto, pudiera haber sido interpretado el de don Constancio.
Se creó la Cofradía de la Virgen de la Vega a la que podían pertenecer caballeros y señoras con secciones independientes.
CARACTERISTICAS DE LA IMAGEN
La imagen de la Virgen es una pieza "reputada como una de nuestras mejores joyas y tanto, que en su género no se conoce rival fuera de España" en apreciación de don Manuel Gómez-Moreno en su Catálogo monumental de España. Provincia de Salamanca, que tuvo ocasión de contemplarla todavía en la iglesia de san Esteban a principios de siglo. La consideró una de las obras maestras de la imaginería románica española y destacó su estructura de madera revestida de chapas de cobre dorado y esmaltes. La describe como del siglo XIII, traída de Limoges o confeccionada por algún aurifaber local ¿Pedro o Guillén de Limoges, que en 1223 trabajaban en Salamanca?
| La Virgen de la Vega y Detalle del trono en el convento de san Esteban. Fotografía del Catálogo Monumental de España |
José María Quadrado en Recuerdos y Bellezas de España menciona a la Virgen como una de las principales joyas artísticas medievales en Salamanca.
José Camón Aznar que la estudia en la iglesia de san Esteban, la califica de estupenda imagen, obra capital de la orfebrería del Medievo.
José Artero, la considera como preciosa joya de la orfebrería del XIII, generosamente cotizada en millones de pesetas cuando fue llevada a Exposiciones Internacionales.
Javier Castán Lanaspa en la Historia del Arte de Castila y León estudia la imagen dentro de la orfebrería románica castellana y la relaciona con los talleres de esmaltes de Silos y la influencia de Limoges.
Raúl Benito, historiador y técnico de la Catedral, ha publicado diversos trabajos divulgativos sobre iconografía, los mantos históricos, evolución de su culto y su ubicación en la Catedral Vieja.
Los cronistas salmantinos antiguos: Gil González Dávila, Bernardo Dorado y Villar y Macías.
Una fotografía de Jean Laurent para el libro de Fernando Araujo “La Reina del Tormes”, publicado en 1884, lleva el número 48 y está tomada cuando se encuentra la imagen en la iglesia de san Esteban, no en el Museo Provincial que también se hallaba en san Esteban.
Para la Granja Escuela, el sacerdote orfebre Félix Granda Buylla talló en 1917 una réplica de la Virgen de la Vega en madera, remozada, modernizada; tiene la misma postura hierática y la misma cara simplona en las figuras, pero sin la rigidez e inexpresión antigua, sino con más flexibilidad y vida, en opinión del canónigo magistral de Zamora don Francisco Romero López.
| Virgen de la Vega de Félix Granda Buylla |
Existe otra réplica, de la que se desconoce el autor, a la que rinde culto durante el año y especialmente el 8 de setiembre, una Asociación del Arrabal del Puente.
| Réplica de la imagen de la Virgen de la Vega procesionada durante la ofrenda floral del día 7 de septiembre celebrada desde 1988. Fotografía de David Sañudo en SalamancaALDIA.es |
El detalle de la imagen original es como sigue: Datada a finales del siglo XII o inicios del XIII y atribuida a orfebres que recalaron en Salamanca de procedencia lemosina: Pedro y Guillén de Limoges.
| Virgen de la Vega. Fotografía de Oscar Garica Rodríguez (detalle), Diócesis de Salamanca |
Estatua de exuberante belleza en madera de enebro, refleja su espiritualidad en la estilización románica, guarnecida con chapas de cobre sobredorado, reforzada con preciosos esmaltes del bizantinismo y ornada con cabujones de 79 x 25 x 23 cm, que mide 0,72 m de altura. La Virgen aparece sedente en trono sin respaldo, vestida con túnica, manto, velo y unas sandalias puntiagudas. Ramo de azucenas de plata en la mano derecha (sustituyendo al cetro que desapareció) y sujetando al Niño con la izquierda, sentado sobre sus rodillas, vestido con túnica y manto, en actitud de bendecir con la mano derecha y sujetando un libro cerrado hacia el pecho, que representa la sabiduría, en la otra mano.
La Virgen está formada por alma interna de madera guarnecida con chapas de cobre dorado, ajustadas a la madera con clavillos de bronce martilleados y adornados con circulitos a golpe de troquel y cabujones blancos, azules, verdes y rojos. En el pectoral otro cabujón ovalado añadido, en cristal de roca, sugiriendo un broche para sujeción del manto.
El rostro de la Virgen en bronce fundido, ligeramente pulido y sin dorar, ojos con pupilas de grandes piedras de azabache al igual que el Niño. La cabeza del Niño es de dos piezas de bronce unidas entre sí. También de bronce los dorados antebrazos de la Virgen y sus manos de gruesa chapa de bronce, trabajada a lima. Con la limpieza que se efectuó en 1863 perdieron la pátina, desapareciendo el esmalte de rostro y manos de ambas figuras.
Cabeza con corona imperial sobredorada y guarnecida de piedras, primitivamente, luego pende un círculo de plata con sus rayos, rematando con dos ángeles y hoy rica corona real moderna de nuevo.
Las coronas de la Virgen y el Niño, la azucena que sostiene la Virgen y los remates calados del trono son de cronología moderna.
El trono lleva esmaltes en blanco, azul, verde y amarillo y los laterales y la parte posterior se decoran con arquitos de medio punto bajo los cuales aparecen 5 figuras de apóstoles en relieve, sujetando libros, recurriendo a fondo de pequeños ojitos en azabache. Una franja superior y otra inferior con hojitas tripétalas entrelazadas por un sinuoso tallo completa la decoración del trono y las mismas figuras festonan las roscas de los arquitos, capiteles, fustes y basas, mientras el escabel luce cenefas con bustos de ángeles.
El aro inferior, que ciñe las sienes de la Virgen, está diseñado en oro de ley con alma interior acolchada y reforzada para proteger las placas medievales de bronce dorado. La decoración es calada mediante cincelado simétrico, alterando motivos vegetales de hojas de acanto e insignias heráldicas repujadas sobre Salamanca y el Cabildo catedralicio.
La pedrería se reparte por hileras sobre y bajo el perfil del arco, en perlas finas y diamantes de talla brillante engastadas en grano, para acentuar la refracción de la luz. Del canasto emergen brazos o nervios curvos hechos en oro calado, que se conocen como imperiales. Convergen hacia el centro de la parte superior, cerrando la estructura de la corona al estilo de la realeza. Los imperiales no son macizos, lucen filigranas minuciosas de roleos que aligeran el peso total de la presea, evitando sobrecargar el cuello de la escultura de madera.
| Virgen de la Vega. fotografía www.diocesisdesalamanca.com |
En el punto exacto donde confluyen los imperiales tiene asiento una pequeña esfera dorada, símbolo del universo. Su superficie está cubierta por completo de pavé de brillantes o pequeños zafiros, procedentes de donaciones populares. Coronando el conjunto una cruz latina de oro amarillo, enriquecida en sus extremos con piedras preciosas de color, (rubíes o esmeraldas) engastadas en cabujón, a juego con la estética de la joyería medieval de la propia imagen.
Envolviendo la silueta posterior de la corona se proyecta una aureola calada constituida por ráfagas alternas de rayos oblicuos (tipo aguja) y rayos flamígeros (ondulados), realizados en oro blanco y amarillo para originar un contraste cromático. El contorno exterior de la ráfaga remata en un conjunto de estrellas de puntas perfectamente definidas y en el centro de cada una, diamantes de mayor quilataje.
En la corona del Niño Jesús se redujeron las dimensiones del aro base para ceñirse con precisión a la pequeña cabeza. El aro inferior se forjó en oro pulido que evitara la abrasión sobre los esmaltes y la pátina de la escultura original durante los desfiles procesionales. La corona es puramente tridimensional, con cuatro imperiales o brazos curvos de oro cincelado, que convergen de manera simétrica hacia la cúspide. El punto de unión de los imperiales remata con un diminuto orbe coronado con cruz latina. Las piedras preciosas más pequeñas se reservaron para esta imagen.
Aplicando la técnica del micro-engaste en grano y chatón a lo largo de los imperiales y el aro del canasto, se logró que la pieza destelle con la misma intensidad lumínica que la presea de la Virgen.
NOTAS
¹ El traslado de la Virgen de la Vega no estuvo exento de polémica en la ciudad. En diciembre de 1904 se estableció una debate entre El Lábaro, que defendía el emplazamiento en la Catedral, y el Noticiero Salmantino, diario que fundó Juan Barco y dirigió entre abril y septiembre de 1898, que se oponía al traslado observando, ambos, diversas razones. Algunos piensan que la oposición del Noticiero estuvo a cargo del propio Juan Barco, pero esto no queda determinado en los distintos artículos y más aún cuando el periódico el Noticiero Salmantino dejó de publicarse, o al menos no aparecen más publicaciones en la prensa histórica, ese mismo mes de diciembre de 1904.
² Es complicado determinar el origen de la coronas de la Virgen de la Vega y el Niño. Todas las fuentes consultadas coinciden en que no se trata de coronas medievales y que no formaban parte de la escultura original. Simplemente, la poca documentación histórico-artística existente, las señala como de cronología moderna. Algunos se atreven a señalar que son del siglo XVII y que aparentemente sustituyeron a coronas anteriores. Manuel Gómez Moreno en el Catálogo Monumental de España (Provincia de Salamanca), redactado entre 1901 y 1903, señala: Su alto, 0,72 m. y representa a la Virgen sentada en un trono, con túnica, capa echada sobre la falda, velo y zapatos puntiagudos; en la mano derecha tendría un cetro y con la otra sujeta al niño, lo que implica que cuando la estudió en la iglesia de San Esteban la Virgen tenía velo, que en la tradición católica cubre la cabeza, y no menciona corona. Sin embargo, en la comparación con otras vírgenes de su género, apunta: resultan más sencillas, de conformidad con su pequeñez, y en cambio conservan sus coronas reales, que sin duda ostentó la de la Vega, por lo que observaría alguna señal de la presencia de coronas. Hay, sin embargo, fotografías de la imagen de la Virgen de la Vega anteriores a la visita de Gómez-Moreno que muestran las coronas actuales. Además, Joseph Manzano, en su Vida de san Isidro, publicada en Salamanca en 1732, describe unas imágenes coronadas: La Imagen de Nuestra Señora, tiene en el pecho una piedra grande blanca, y en la Cabeza una Corona Imperial sobredorada, y guarnecida de diversas piedras: el Niño tiene otra de el mismo metal, ovalada, y solo con sus remates: y de la Corona de la Madre, pende un circulo de plata con sus rayos, que remata con dos Ángeles, que están cómo manteniéndola y por la parte de abajo, le enlaza de ambos lados en la peana de dicha Imagen. Desconocemos si las coronas actuales derivan de aquella que vio Manzano o son de posterior fabricación. Sería necesario consultar directamente los archivos de la Catedral y otros documentos para determinar con seguridad qué corona concreta es la actual, quién la realizó, de qué material está hecha y cuándo fue incorporada. Lo que si evidenciamos en las diversas fotografías históricas (siglo XIX y principios del XX) de la Virgen de la Vega es la alternancia en llevar o no coronas, sin que conozcamos razón para ello.
| Virgen de la Vega La Basílica Teresiana del 15 de noviembre de 1900 |
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BIBLIOGRAFÍA
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Joseph Manzano, Vida y portentosos milagros de el Glorioso San Isidro, arzobispo de Sevilla publicada en Salamanca en 1732.
Manuel Gómez-Moreno y Martínez, Catálogo monumental de España. Provincia de Salamanca. Valencia, 1967. pág. 164.
Manuel Villar y Macías, Historia de Salamanca. Salamanca, Edición 1973. págs. 147/149.
Antonio Casaseca Casaseca, Los Lanestosa. Tres generaciones de canteros en Salamanca. Salamanca, 1976. págs. 56/57.
Fernando Araujo, La Reina del Tormes. Guía Histórico-Descriptiva de la ciudad de Salamanca. Salamanca, 1884. Edición patrocinada por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca en 1984. pág. 322.
Bernardo Dorado, Compendio histórico de la ciudad de Salamanca. Salamanca. 1986. (Edición facsímil). págs 146/149.
Andrea Barbero García y Teresa de Miguel Diego, Documentos para la historia del arte en la provincia de Salamanca. Siglo XVI. Salamanca, 1987. pág. 65.
Pilar García Aguado, Documentos para la historia del arte en la provincia de Salamanca. Primera mitad del siglo XVII. Salamanca, 1988. pág. 53.
Ángel González Sánchez, 5 artículos sobre La Virgen de la Vega, llamada también la “Antigua” en LA GACETA, agosto y setiembre de 1946.
Rafael Sánchez Pascual, artículo El tesoro Antiguo de la Virgen de la Vega en LA GACETA el 08/09/1988.
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Daniel Sánchez y Sánchez, La Catedral Vieja de Salamanca. Salamanca, 1991. págs.. 84-89.
Prensa de la época.
