La Gasolina y los Vehículos Salmantinos


Fragmento de una fotografía de Antonio Passaporte de la calle Toro junto a la iglesia
de San Juan de Sahagún. Podemos ver uno de los primeros surtidores de gasolina
instalados en Salamanca gestionado por Casa Gómez. 



Por José María Hernández Pérez
14/06/2026 Rev. 0



El Reglamento de Vehículos, que obligaba a matricular los coches de tracción mecánica, entró en vigor el 17 de setiembre de 1900 y el 31 de octubre se matriculó en Palma de Mallorca el primer vehículo, un Clement-Bayard de 2 ½ HP, a nombre de José Sureda del barrio de Santa Catalina. El 18 de noviembre y en Cáceres matriculó otro triciclo Clement, F. Muñoz, de Plasencia. 

Se habían visto por Salamanca aquellas “infernales máquinas” conducidas por forasteros que la atravesaban con destino a otros lugares de la geografía española. Pero los nativos también estaban deseosos de entrar en una moda que nos traía la civilización y así comenzaron a adquirir automóviles unos pocos ciudadanos pudientes y luego ya en mayor número, con afán de emulación y para estar “a la última”.

En Salamanca el SA-1 fue matriculado por el alto funcionario de Fomento al servicio de la Hacienda Pública, José Luis Gordillo, un doble faetón traído de Madrid y marca Torneau de 8 HP, el 7 de diciembre¹. 

Al contemplar fotografías de los primeros automóviles matriculados en Salamanca, me he hecho la pregunta de cómo se las apañarían para repostar², si esa acuciante necesidad había surgido de la noche a la mañana y en 1910 se habían matriculado una veintena, en 1920 más de 200 y en 1930 más de 2.000.  

Puesto a indagar me encuentro con que no tuvieron otra alternativa que adentrarse en los talleres mecánicos y garajes, donde se venían reparando y encerrando los antiguos carruajes de tracción animal y que se vieron en la necesidad de comenzar a efectuar acopio de bencina para ser usada por los vehículos a motor.


Gran Garaje Salmantino, de los Sres. Bomati y Maldonado 1912


Haciendo un recorrido por la Salamanca de mediados del XIX existían: el taller de coches de Francisco González en la calle de Toro, 20; el taller de Juan Valverde en el exconvento de san Antonio el Real (donde hoy Zara); el negocio de diligencias de Julián Nuño, el Mosco, panadero y propietario de los terrenos donde tuvo su asiento el convento de los frailes denominados Mínimos, Hijos de san Francisco de Paula; el de Raimundo del Rey, dueño de una flota de coches y carruajes que desplegó con motivo del Centenario de santa Teresa, en 1882 y empresario de lo más variado.

El Garaje Salmantino de Bomati y Maldonado de la calle Zamora, 57/59, existente desde 1860, en enero de 1912 es representante de los automóviles Louis Renault e Hispano Suiza y se anuncia como suministrador de gasolinas y aceites de diferentes marcas³. 


Publicidad de Hijos de V. Bomati 
El Lábaro 13-08-1900

    


Publicidad de Bomati y Maldonado
El Salmantino 03-10-1914

Ese mismo año Manuel de Sena, en Prior 5, representa la casa Panhard y Levassor y Eduardo y Pablo García tienen talleres en la Avenida de Mirat y despacho en la Plaza Mayor. 

Publicidad de Manuel de Sena
El Salmantino 11-06-1912

    

Publicidad de Eduardo y Pablo García
El Salmantino 21-09-1915


Pérez Conesa Hermanos en la calle Pollo Martín, 4, lleva la representación de la marca Dodge Brothers y más tarde Electro Garaje Tudor, en la confluencia de la Avenida de Mirat y la Puerta de Zamora. El Garaje Gran Vía, de Evaristo Hernández en el número 30 de la calle de Zamora, anteriormente Garaje Del Arc y que luego pasó a ser el Garaje Argos, para acabar finalmente como Garaje Saica.


Electro Garaje Tudor, en la confluencia de la Avenida de Mirat y la Puerta de Zamora
Archivo Gombau


El Garaje Moderno, construido por Antonio Alfonso López de las Mozas (que matriculó el coche SA-4, el 13 de abril de 1904), junto con Pignatelli y Compañía en la esquina de la carretera de Ledesma con Torres Villarroel, era representante de la casa Ford y luego de la General Motors que fue adquirido por la firma Moneo cuando la Gran Guerra en 1914 y tras haber tenido López de las Mozas participación algún tiempo en el Garaje Salamanca de Bomati, saca al exterior el aparato surtidor existente para suministro a cualquier vehículo, que desaparece al construirse los actuales edificios.


Garaje Moderno en 1917 en el Paseo de la Glorieta junto Puerta Zamora


Existe una fotografía en que se ve un Aparato Surtidor en la esquina de la iglesia de san Juan de Sahagún y calle de Toro, frente a los Corrales de Monrroy de esta época, antes de la llegada del Monopolio.

La gasolina y otros derivados del petróleo se venían utilizando como disolventes o quitamanchas⁴  y despachados en ferreterías, droguerías y farmacias. Se almacenaba en grandes toneles que se iban vaciando con cucharones.

Al principio, el almacenamiento de bencina se efectuaba por medio de bidones de chapa reforzada, aros metálicos y boca ancha, de 200 litros de capacidad, suministrados por las compañías extranjeras que tenían el monopolio de hecho: Standard Oil y Shell, a las que en 1925 se unió la Sociedad hispano-francesa Porto Pí, propiedad de Juan March y la Banca Bauer, que importaban petróleo ruso. La sociedad era conocida como la “P.P.P.” por Petróleos Porto Pi. También existían la Texaco y la francesa Desmarais Fréres. 

Se dotó a los bidones de bomba de accionamiento manual y el primer modelo que se utilizó fue el de la marca Bowser patente de 1887, al que siguieron Satam, Hardoll, Botillón, Ges y Droher. Se adaptaron también a tanques subterráneos o cisternas.


1904 Surtidor gasolina Bowser


Posteriormente y para mayor comodidad del cliente, el producto se suministraba en artísticas latas de 10 litros para verter su contenido en el depósito del automóvil por medio de un embudo; todavía más tarde se procedió al enterramiento de depósitos en el interior de los garajes, para su extracción con bomba de accionamiento manual y en los años veinte aparecieron los primeros Aparatos Surtidores⁵, facilitados por las compañías extranjeras, también con accionamiento manual, provistos de tulipa redonda y achatada, con iluminación en la parte superior y doble vaso donde se apreciaba el llenado y vaciado mediante émbolo. 

La primera escuela para transformación de los cocheros en “choufeurs” fue montada por los señores Bomati y Antonio Alfonso Pérez de las Mozas el 4 de junio de 1907 en el Garage Salmantino de Zamora, 57/59.


Surtidor del Garaje Moderno en el Paseo de la Glorieta (torres Villarroel) junto Puerta Zamora




La Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (CAMPSA) 

Durante la Dictadura de Primo de Rivera, siendo ministro de Hacienda don José Calvo Sotelo, se funda el Monopolio del Estado para el petróleo y sus derivados,  adjudicándose su administración a la empresa CAMPSA, compuesta por 9 bancos: Banesto, Bilbao, Vizcaya, Hispano, Urquijo, Herrero, Cataluña, Hispano Colonial y Marsans. Dos años después desaparecen los 3 últimos. Se crea por medio del Real Decreto Ley número 113 de 31/12/1927 y comienza a funcionar el 1 de enero de 1928. Antes de la creación del Monopolio correspondían al Tesoro, por derechos de Aduanas, 50 millones de pesetas al año y en el primero de su fundación ya se sobrepasaron los 125 millones.


José Calvo Sotelo. Ministro de Hacienda 1927
 Archivo Histórico de CAMPSA


Visita España el Presidente de la SHELL Enry Deterding, el “Napoleón del petróleo” y advierte a Calvo Sotelo para que desista de efectuar la adjudicación del Monopolio y ante la cortés negativa del ministro, amenaza: “Allá ustedes; el Monopolio podrá nacer; vivirá dos años porque en ellos no habrá de faltarles el suministro. Después no habrá quien les abastezca”. Espera ablandar al Dictador Primo de Rivera y éste se muestra menos diplomático para despedirle.

Se equivocó, pues los suministros siguieron llegando al renovarse el contrato suscrito con la “Societé des Produits du Naphte Russe” y otro con la “Banca López Bru”. También llegó el combustible procedente de “Petroleum Export Associatión” y “Compañía Española de Petroleos S.A.”, aparte del de los contratos semestrales con “Cities Service Export Oil Company”, “Atlantic Refining Company” y “The Texas Company”.

La campaña no termina y entre las muchas patrañas que circularon para abortar la creación del Monopolio de Petróleos una fue el ofrecimiento de la Standard Oil de prestar al Gobierno español mil millones de pesetas durante un número de años con un pequeño interés, según unos o sin  interés según otros.

Como el Monopolio produce al Estado 170 millones y antes de 2 años producirá 200, es excelente que para la Standard Oil significaría una colocación de dinero nada menos que al 20 por ciento.

El Gobierno dispone de un grupo bancario que está dispuesto a dar por el Monopolio, en vez de  mil millones, 3 mil y no solo sin interés, sino a fondo perdido, o sea, que al terminar el contrato el Estado no tendrá que devolver nada y no solo eso, sino comprometiéndose a respetar la actual organización directiva del Monopolio y la intervención gubernamental, singularmente en lo que constituye su esencia, o sea, en la fijación de precios a los diversos productos para el consumo público.


Primer edificio de CAMPSA. Calle Torija, 9 Madrid.
Archivo Histórico de CAMPSA


Los petroleros franceses, a raíz de la implantación del Monopolio en España, tuvieron que abandonar la sustanciosa presa de su mercado del que sacaban pingües beneficios no solo económicos. Por despecho, comenzaron una campaña contra la peseta, que acarreó la caída de Primo de Rivera y el hundimiento de la monarquía. Como Indalecio Prieto, en su destierro de París había conocido al representante ruso Ostrowsky, al encargarse de la cartera de Hacienda en el Gobierno provisional de la República, firmó un contrato para el suministro directo del Consorcio de la Nafta ruso a la CAMPSA, sin pasar por el intermediario del grupo financiero francés, que antes intervenía en la operación.

Los petroleros franceses intentaron volver a recuperar el mercado español basándose en el saldo favorable para España del intercambio comercial, amenazando con nuevas restricciones a la exportación española, a no ser que España aceptara el pago de la diferencia en el petróleo que Francia no produce directamente, pero que compraría ella a Rusia, para cedérselo a España.



CAMPSA en Salamanca

Se da la curiosa circunstancia de que Calvo Sotelo se encuentra en Salamanca el día 14/01/1928, fecha en que se publica el texto en “La Gaceta”, descansando en la finca de Matilla de los Caños de don Graciliano Pérez Tabernero y al día siguiente antes de su marcha a Madrid es cumplimentado por las autoridades, invitando a comer en el restaurant de la Viuda de Fraile al delegado de Hacienda don Ismael Sánchez Estevan, quien le expone la lamentable situación de las oficinas de Salamanca. Ha llegado el día 12, acompañado del abogado del Estado don Gregorio Fraile y del también abogado del Estado y su secretario particular don Jesús Marañón, que se alojan en la finca de don Argimiro Pérez Tabernero. En las veladas se juntan los 4 hermanos, Antonio, Argimiro, Graciliano y Alipio y le ofrecen un baile de “Charradas” ejecutado por dos parejas de charros, a los que acompañan los mejores de la provincia tocando dulzaina y tamboril. 

La primera Agencia Comercial de CAMPSA en Salamanca se instala en la calle de Toro número 55, cuenta como Jefe de la Delegación a don Manuel Muñoz Orea y como Jefe de Contabilidad, al profesor mercantil don Ramiro Moreno Asenjo. En 1936 se traslada a un piso principal de la Plaza Mayor, con entrada por el Pasaje del Coliseum y la plantilla de personal la componen, don Luis Guervós Ávila, como Jefe; don Ramiro Moreno Asenjo, como Interventor-Contable; don José Miguel Motta Aparicio, como Cajero y don Antonio Mateos Sánchez, como Oficial administrativo. 

En el primer ejercicio del Monopolio se despachó un total de 3.619.362 litros de gasolina, gasoil, fuel, lubrificantes y petróleo lampante y 11.383 kg de parafinas. El Aparato Surtidor de mayor venta fue el de Chamberí, que regentado por Manuel Valls, expende más de 200.000 litros. Le siguen los de la Plaza de los Bandos y la Puerta de san Pablo con más de 150.000. Uno de los mayores consumos lo producen las 21 líneas regulares de viajeros existentes en la provincia.

Siendo alcalde Miguel Iscar en 1934, el Monopolio, con la aprobación del proyecto por parte del Consejo de Administración, solicita licencia para instalar una estación subsidiaria de “transformación de gasolina” [sic] en terrenos al final de la carretera de la Estación, alrededor de lo que había sido “El Molasín”, en la Calzada de Medina y en el sitio que forma ángulo con la línea de Zamora. Se celebrará la subasta de las obras dando 8 meses para la construcción sobre una parcela de 16.000 m2, que ocuparán los depósitos y edificios del personal. 

Los depósitos serán 7 tanques verticales de 500.000 litros cada uno y 4 de 150.000 litros que junto a 4 tanques auxiliares horizontales de 25.000 litros hacen 4.200.000 litros, consumo de un año en la provincia. El edificio consta de 3 casas individuales para el Jefe, Contramaestre y Guarda. Oficinas para el personal. Almacén de lubricantes y nave de envasado de 60 x 15 m con muelles de 3 metros para facilitar la carga y descarga. Garaje de 6 plazas. Un depósito elevado de 25 m3 de agua con excavación de un pozo y balsa. Apartadero de ferrocarril para vagones cisternas, casa de bombas, caseta de transformación eléctrica, servicios auxiliares de botiquín, comedor de obreros, etc. por importe de 563.403 pesetas más 1.500.000.

El viernes 18 de enero de 1935 se ponen en funcionamiento las instalaciones de recepción y almacenamiento de productos petrolíferos, ostentando la primera Jefatura don Francisco Mateos Lapuente.

Al estallar la guerra civil Salamanca quedó en la zona nacional, dependiendo del ingeniero Juan Navarro-Reverter y Pascual nombrado por la Junta de Defensa Nacional, el 13/08/1936, Jefe de la Oficina Central, con residencia en Burgos, lo que equivalía a la Presidencia de CAMPSA, mientras en la otra zona continuaba ejerciendo como Director General, don J. Arvilla. Navarro-Reverter fue asesor jurídico en la incautación de los bienes en Francia de la CAMPSA roja, depositados en “Petróleos du Languedoc” y de su recuperación a la terminación de la contienda. 


Instalación de almacenamiento de Salamanca en los años 70
Archivo Histórico de CAMPSA




La difícil posguerra. El Gasógeno

En setiembre de 1940 llegan a Salamanca las primeras noticias de la existencia del gasógeno en el extranjero y el 21 de diciembre de ese año, la empresa de TRANSPORTES MARION⁶ adquiere 50 gasógenos para su flota en Salamanca.

El gasógeno consistía en una caldera, (normalmente instalada en la parte posterior del vehículo o sobre un remolque, necesitando además un espacio para la leña, el carbón o productos ricos en carbono), donde se generaba gas pobre que pasaba por filtros para ser inyectado y alimentar el motor, pero con menor potencia que la gasolina, para producir la energía mecánica. 

Se instalan en coches, autobuses, camiones e incluso en motocicletas.


Taxi con gasógeno en la plaza de Anaya



En abril de 1941 comienzan a proliferar los anuncios de empresas que venden gasógenos: GAS MOVIL y luego LUMA, de exclusivas Mosquete, Paseo de Canalejas, 1; MASSÉ, garaje Nuño S. L., Avenida de Italia, 17; SOLGAS, Quevedo 15, construido en Salamanca; RENAULT, Evaristo Hernández en Garage Gran Vía, gasógenos desde 6.500 pesetas los turismos y desde 8.000 los camiones; CASADEVALLS S.A., de Agustín Vicente Alvarez, Arriba, 5; P.A.B., de Autos REG S.L.; RAFADIZ, en San Boal, 13; MICHELIN, entregas rápidas y a finales de año aparece AUTO HALL HOTCHKISS, el primer gasógeno declarado de interés nacional, de Antonio Rodríguez Sendín en Torres Villarroel, 26.

La Federación Católico Agraria Salmantina adquirió un gasógeno para su camioneta y recorrió 25.745 km el primer año. El Ayuntamiento compró otro para su camioneta y aprobó la compra de 4.000 kg de carbón vegetal.

A primeros de abril de 1941 publica una nota la Comisaría (luego Junta) de Carburantes Líquidos previniendo que se iniciarán restricciones en el consumo de gasolina. En setiembre ya se restringe la circulación de vehículos y a los que tengan adosado gasógeno se les dotará de gasolina por parte de las Estaciones de Servicio y Aparatos Surtidores, según anuncio de CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos S. A.). Posteriormente da normas para la dosificación de los lubricantes y la entrega de su parte proporcional con el cupón de gasolina. A partir de primero de mayo se prohíbe la circulación de vehículos particulares que no lleven gasógeno.

A primeros de diciembre de 1941 comienza la admisión de quejas en la Presidencia del Gobierno por el mal funcionamiento de algunos gasógenos.

En mayo de 1942 se suprime la circulación de autobuses como consecuencia de la escasez de combustible y se restablece el suministro de carburantes y lubricantes para volver a la “normalidad” de febrero.

A primeros de 1944, la Comisión de Carburantes Líquidos se dirige a las Juntas Provinciales de Carburantes Líquidos para una mayor restricción en el consumo de productos petrolíferos reduciendo los cupos, a partir de febrero. 

El “Servicio de Restricción” fue una organización paralela de gestión del racionamiento y control de consumos petrolíferos, apoyada en la estructura territorial de CAMPSA y de la Delegación del Gobierno de esta empresa. Tenía personal propio contratado específicamente para el Servicio, funcionaba separado físicamente de las Agencias de CAMPSA, aunque vinculado a ellas pues compartía la Jefatura, la Intervención-Contable y la Caja. Aunque la distribución del combustible en los años difíciles era misión de CAMPSA, para el otorgamiento y distribución de autorizaciones, vales, cupos y prioridades, exigía una burocracia adicional.




Mejora el suministro


El 17/07/1947 se reorganiza el Monopolio y funcionará en régimen de desconcentración de servicios.

Comienzan a llegar los suministros desde “Caltex” en el Golfo Pérsico, “Shell” desde la refinería de Curaçao, “Standard” desde la de Aruba y “Cepsa” desde la de Tenerife. En 1950 suministra ya la refinería de “Repesa” en Escombreras y “Encaso” en Puertollano.

Entre “Campsa” y “Repesa” se crea, para aprovechamiento del gas butano, realizando el envasado, distribución y su venta junto a los demás gases del petróleo, la compañía “Butano S.A.” el 27/09/1957.

En Salamanca y en 1973 se hace una ampliación del tancaje eliminando los pequeños depósitos y sustituyéndolos por otros de mayor capacidad y se monta también un cargadero automático de camiones cisterna por medio de brazos articulados.

Los primeros Aparatos Surtidores de Salamanca, a la llegada del Monopolio,  estuvieron situados, uno en la Plaza de los Bandos, en la acera de los jardines frente al Banco de España. En el año 1940 sufrió un aparatoso incendio que llenó de temor a la vecindad por la posible explosión del tanque y desapareció a primeros de los años cincuenta. 


Imagen de la plaza de los Bandos de Cándido Ansede en donde se ve el surtido allí instalado


Otro surtidor ocupó terrenos de la Plaza de España, en la acera de los jardines, frente al actual Horno de santa Lucia, que en setiembre de 1952 se convirtió en Agrupamiento de aparatos surtidores y con motivo de la remodelación de la plaza desapareció. 


Surtidores de la plaza de España. Foto Guzmán Gombau entre 1956-1959

Inauguración de los surtidores de Gasolina en la Plaza de España el 8 de Diciembre de 1953
Foto Los Ángeles


El tercer surtidor estaba en Chamberí, pasado el Zurguén, en la confluencia  de la Carretera de Tejares y el Camino de la Moral, pasando luego al lado contrario, más cerca del Arrabal y convirtiéndose en Agrupamiento de surtidores, modalidad con la que sigue funcionando en la actualidad y el cuarto en la Puerta de san Pablo.


Surtidor en Chamberí, pasado el Zurguén, en la confluencia de la Carretera de Tejares
y el Camino de la Moral. Fotografía de Guzmán Gombau.


A partir de la Guerra Civil los Aparatos Surtidores pasaron a ser regentados obligatoriamente por los Caballeros Mutilados de Guerra, hasta que en 1986 y con motivo de pasar los bienes y derechos de que era titular el Estado en el Monopolio a la empresa CAMPSA, ésta varió las condiciones de los contratos para los Agentes, con lo que cualquier persona podía aspirar a regentarlos.

En la actualidad van quedando muy pocos Aparatos Surtidores, que han sido sustituidos por aseadas Estaciones de Servicio, con toda clase de comodidades para el automovilista, pero con el cambio en su estética exterior y la mecanización con el autoservicio, se ha perdido el trato personal, la familiaridad y la complicidad, que siempre fueron admirables, entre los hombres de la gasolina.

Hoy  perviven dos con edificios singulares, en la Avenida de la Paz y en la Puerta de Zamora. El primero propiedad de Manuel Lorenzo García empezó como aparato surtidor antes de 1933, al lado del puente de Enriquen Estevan y en 1941 el arquitecto Francisco Gil proyectó un edificio para Estación de Servicio, sobre un solar de 418 m2 que fue reformado en 1948. 


Edificio para el surtidor de Manuel Lorenzo, 1934


Gasolinera de Manuel Lorenzo García diseñada por Francisco Gil


El de la Puerta de Zamora, Electro Garaje Tudor, fue proyectado el 27/02/1940 para garaje, vivienda y estación de engrase con un presupuesto de 300.000 pesetas, por el arquitecto Ricardo Pérez, para Ángel Nuño y constituye una muestra del neo-renacentismo, en el que destacan las cresterías, imitación de las del palacio de Monterrey.


Gasolinera Nuño diseñada por Ricardo Pérez



La desaparición de CAMPSA

La Compañía Logística de Hidrocarburos “CLH”, sustituye a CAMPSA el 14 de enero de 1993, tras la segregación de sus activos comerciales que se adjudican a “Repsol”, “Cepsa” y “BP” al liberalizarse el sector petrolífero por exigencias de las nuevas leyes de la Comunidad Económica Europea.

Abandona las instalaciones de Salamanca en 2013 al trasladarse a Castellanos de Moriscos, donde se conecta a la red de oleoductos nacional. Se asienta sobre una extensión de 150.000 m2 y ha supuesto una inversión de 24.100.000 euros con la instalación de 9 tanques y capacidad de 76.215 m3, 200 metros de tubería de 8 pulgadas de diámetro y cargadero de camiones cisterna con 4 isletas independientes.


Instalaciones de CLH, hoy EXOLUM, en Castellanos de Moriscos


Se integra en una compleja red de distribución que se extiende por toda España y que partiendo del primitivo eje Rota-Torrejón, que los americanos cedieron al Estado español, recibe hoy productos desde las 8 refinerías periféricas españolas en su red de más de 4.000 km.

Desde 2021 “CLH” ha pasado a denominarse “EXOLUM” y presta sus servicios en los siguientes países: Reino Unido, Irlanda, Países Bajos, Alemania, Francia, Portugal, USA, Panamá, Ecuador y  Perú.




BIBLIOGRAFIA

50 años de CAMPSA.- Juan Antonio Cabezas. 1977.

Historia y vida número 74. Páginas 114/121.

Prensa de la época.



Notas:

¹ Estos son los datos oficiales de la D.G.T. pero es fácil comprobar que esta marca nunca existió, hemos de entender que se trata de un error del registro y que fácilmente se refiera al tipo de coche "Tonneau" o tonel en su acepción francesa. Según la wikipedia, originalmente, se denominaba tonneau a la parte trasera del habitáculo de un automóvil cuando estaba abierta y presentaba un contorno redondeado, que recordaba al de un tonel. Por extensión, el término pasó a aplicarse a un estilo de carrocería que incorpora un compartimento trasero descubierto. Desconocemos, por tanto, el aspecto que pudo tener este primer coche salmantino.

² El día 21 de abril de 1899 parecía destinado a ser el primero en que se viera un automóvil en la ciudad de Salamanca. El vehículo del marqués de Urquijo, en compañía de tres amigos, quedó sin combustible a las ocho de la tarde en Pedrosillo el Ralo y se vieron obligados a enviar un habitante del pueblo a recoger un depósito de gasolina que habían enviado al hotel del Comercio. Habían sido previsores ante la evidente dificultad de encontrar combustible en ese tiempo. (El Adelanto, 22 de abril de 1899)

³ Bomati y Maldonado representó en 1908 los coches "Diatto A Clément" fabricados en Turín bajo licencia Clément, por ello eran conocidos como "Torinos". La representación fue breve pues el fabricante cerró en 1909. Más tarde Bomati y Maldonado representaron los Flanders, Renault e Hispano-Suiza.

⁴ La gasolina fue utilizada también para la iluminación y en el campo para extinción de plagas de Langosta.

⁵ Las primeras normativas sobre el servicio de gasolina datan de 1921 y permitieron la instalación de surtidores públicos en carreteras estatales, dando potestad a los ingenieros jefe de Obras Públicas de cada provincia de su concesión ateniéndose a las normas de seguridad, conservación y limpieza. Al tiempo, la autorización de surtidores públicos en localidades pasó a depender del alcalde. Los primeros surtidores de gasolina fueron instalados en la provincia de Salamanca a partir de octubre de 1924: Vitigudino, Ciudad Rodrigo, La Fuente de San Esteban, Peñaranda y Béjar. En las calles de la capital, el primero que nos consta en instalarse fue el de Pedro Llevot Ibañez (Casa Llevot) en plaza de Colón en abril de 1925. Enseguida fueron apareciendo otros como el de Casa Gómez, gasolina "automovilina", en la calle Toro, 47 o el de Fulgencio Lozano, gasolina Clavileño, en Zamora 20. Las "Services Station" a la americana o "estaciones de servicio" donde, además de servir gasolina, se comprobaba el aceite, limpiaba el parabrisas, el aire de los neumáticos, etc., su estética más cuidada y el servicio más delicado buscando la fijación del cliente, tardaron algo más tiempo en llegar, cuando el monopolio de petróleos dominaba el negocio. 

⁶ España como consecuencia de la entrevista de Franco con  Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940, ingresó en el Consorcio de empresas “Sofindus” (Sociedad Financiera Industrial) dedicada al negocio del wolfram, en la que se integraron la “Hisma” (Compañía de Transportes Hispano Marroquí), controlada por Alemania y la Rowak, creada por Hermann Goering, bajo el mismo control. En Salamanca funcionaron 3 filiales: Transportes Marion, Compañía General de Lanas y Sociedad Exportadora de Pieles.