| Jinetes ante los portales de la Alberca o portales de Camiñas hacia 1901. Muy probablemente la autoría corresponda a los esposos Marcel et Jane Dieulafoy |
Desde siempre los soportales han sido un elemento arquitectónico que tiene impronta comercial al permitir albergar los puestos de venta a cubierto de la intemperie, reclamo para los comercios situados bajo su abrigo, sin entorpecer el acceso a las viviendas que ocupaban las plantas superiores, zona de cómodo paseo y punto de encuentro para las personas. Además embellecían las fachadas y albergaban palcos, en algunos casos, desde donde se podía asistir a los públicos espectáculos.
En Salamanca proliferaron, siendo la mayoría conformados por columnas cilíndricas de piedra con zapata sencilla o capitel artístico y basa también redonda, aunque en determinados casos fuera un soporte prismático cuadrado de mayor o menor altura. Existieron también algunas basas con moldura.
Las denominaciones de muchos soportales fueron señalando a lo largo del tiempo distintas zonas de la ciudad, acomodándose a las condiciones comerciales, sociales o urbanísticas del momento.
PORTALES DESAPARECIDOS
| Posición de los portales en torno a la iglesia de San Martín en un fragmento del plano nº30 de la CIUDAD DE SALAMANCA en el S. XVI de Antonio Seseña |
PORTALES DEL ACEITE
Con el tiempo esta uniformidad de uso se fue perdiendo, dando entrada a fruteros y en menor medida a otros vendedores como algún tapicero, cerrajero, etc. El número de tiendas se fue reduciendo por adquisición de los propietarios pasando de 20 en el siglo XVI a solo 14 a finales del siglo XVIII¹. Según el catastro de la Ensenada había 10 tiendas y 4 portales o covachuelas y se especifica que todas las tiendas tenían bodega, dos altos sobre el bajo y un piso más tejavana, se indica además que su estado era deplorable. Este número de divisiones parece mantenerse en el momento del trazado del plano de alineaciones de Pedro Vidal de 1891.
La manzana, ya sin portales, desaparecidos antes de 1864², se derribó al trazarse la nueva calle Quintana en 1917³ que unificaba las calles del Navío y antigua de Quintana, las dos calles que la conformaban.
| Plano de alineaciones de 1891 elaborado por el arquitecto Pedro Vidal la manzana entre las calle Quintana y Navío (isla del Aceite) no desapareció hasta 1917. |
La calle Quintana, entre la acera de san Martín y los Portales del Aceite, recibió este nombre en 1859 tras la muerte del poeta en 1857. Anteriormente se conoció como calle del reloj (el de San Martín) o calle de las tiendas del Reloj. Algunos autores dan también a esta calle la denominación de calle del Ochavo, aunque mantenemos ciertas dudas sobre su ubicación⁴.
La calle del Navío, llamada anteriormente calle de los Limones, separaba la isla del aceite y la isla de tiendas frente a San Martín. Desapareció, como hemos indicado, al unificarse con la calle Quintana.
La primera imagen de la zona que conocemos es un boceto de la plaza de la Lonja de Genaro Pérez Villaamil fechado el 13 de abril de 1849. Aunque sin detalle, se aprecian las calles del Reloj y del Navío (o de los Limones) separadas por las casas que formaban la isla del aceite, e incluso se aprecian porticadas las casas adosadas a San Martín en la zona del ábside. Las columnas en primer plano, con seguridad en algún tiempo unidas por cadenas de hierro, marcaban el espacio jurisdiccional del edificio de las antiguas Casas Consistoriales. Este atrio o lonja dio el nombre a la plaza, e incluso al edificio Consistorial, hasta que fue sustituido por el de plaza del Poeta Iglesias en 1859.
| Plaza de la Lonja y San Martín en Salamanca 13 abril 1849. Pérez Villaamil, Genaro. Archivo Ceres |
| Imagen en la que se observa a la derecha los edificios de la Isla del Aceite entre las calles Quintana y Navío antes de su derribo en 1917. Archivo Enrique de Sena, autor desconocido. |
PORTALES DE PRETINEROS
También denominado de Guarnicioneros, dentro del conjunto de soportales de la plaza de san Martín, se encontraban entre la calle del Prior y la casa del Conde de Grajal, que llegaba hasta la calle de Concejo. La denominación le viene porque ejercían su oficio en este lado los vendedores de cuero. Desaparecieron con la construcción de la Plaza Mayor.
PORTALES DE LOS BOTICARIOS
Estaban en el Corrillo de la Hierba y acogían la venta de medicamentos, hierbas y remedios. Pertenecen al conjunto de Portales del Corrillo.
PORTALES DE CEREROS O CALLE DE LOS VIDRIEROS
PORTALES DE LA SOLEDAD
Todavía existían en la zona sur de la Plaza del Corrillo entre los números 11-19, como se pone de manifiesto con motivo del litigio que origina el propietario del número 13, en noviembre de 1877, al sacar su fachada a la línea del número 15 y anexionarse unos 90 cm que eran el ancho de los soportales, (denominados de La Soledad) con lo que obstruía la puerta de entrada a la covachuela del número 15 en una extensión de 30 cm. (Parece que el nombre de la Soledad le venía de que en tiempos fue alguna de las viviendas propiedad de la Cofradía de la Veracruz y más concretamente de la Virgen de la Soledad, también conocida como Virgen de la Salud, venerada en su capilla y que la propiedad le viniera por herencia de algún devoto). Desaparecieron en 1880.
PORTALES DEL QUESO, DE LA NEVERÍA O DE LAS CARNICERIAS
Estaban situados en lo que era la calle de la Nevería hasta 1859 en que se cambió por Sánchez Barbero y se extendían desde la de san Pablo por la zona izquierda, sin llegar a la calle de la Rúa, interrumpidos por un muro. Se llamó de la Nevería por el pozo existente al servicio de las Carnicerías. Recibieron también el nombre de Portales del Queso y Portales de las Carnicerías.
La casa número 1 de la calle de la Rúa, haciendo esquina con la de la Nevería, fue demolida en 1860. En planta, sobresalía respecto a los soportales de esta última calle formando un recodo de unos dos metros, en cuya rinconada había un altarcito o capilla dedicado a la Inmaculada Concepción, perennemente alumbrada, aunque la penumbra daba lugar a que en el citado rincón se produjeran escenas no demasiado edificantes e indignas de tal lugar. Se había levantado tal capilla al desaparecer de esta calle un lienzo que representaba a la Inmaculada Concepción y que se había trasladado a la Catedral Nueva tras la ofensa que un sicario había perpetrado acuchillando la imagen de la Virgen en la noche del 22 al 23 de junio de 1664. Hoy la capilla donde se encuentra se denomina Capilla de Nuestra Señora de los Desagravios.
| Imagen de Inmaculada Concepción en la capilla de Nuestra Señora de los Desagravios con señales del ataque. Imagen de www.diocesisdesalamanca.com |
Con fecha 21 de julio de 1860 el Ayuntamiento concedió a su dueño, don Antonio García Vicente, artífice platero, la oportuna licencia para levantar una nueva casa abonándole una indemnización de 16.000 pesetas por la gran cantidad de terreno que se le expropiaba para alinear el nuevo edificio con la calle de la Nevería, ya sin los soportales, que se hacían desaparecer en los nuevos planos de alineación del municipio. Estos planos fueron tres: el primero de Francisco Nieto en 1860, el segundo de José Secall y Asión en 1867 y el tercero de Pedro Vidal en 1891.
En el verano de 1861 se desató una agria polémica por el destrozo de la capilla, por la desaparición de la imagen de la Virgen y por el destino de las mandas que piadosas personas habían dejado expresamente para dedicarlas al alumbrado de la capilla. El dueño de la finca hubo de salir al paso justificando su actuación en que poseía la oportuna licencia municipal, en que al desaparecer la rinconada era partidario de dar a la imagen un lugar digno por lo que había solicitado al Ayuntamiento que la nueva casa se dotara de un camarín para alojar la imagen, que mientras tanto ésta se encontraba recogida en una de las mejores salas de la nueva vivienda, que sobre las mandas y legados hechos a favor del alumbrado de la Virgen no tenía noticias, como tampoco de la inversión de los fondos si los había tenido, ni de quienes fueran los albaceas y depositarios y sobre todo su extrañeza por el hecho de que desaparecidos el altarcito y la imagen hacía un año nadie se hubiera acordado en todo este tiempo de efectuar reclamación alguna. Ignoramos el motivo por el que la propuesta de dar un lugar digno a la imagen no se llevó a cabo porque lo cierto es que de la capilla y de la imagen no tenemos ningún rastro.
En enero de 1866 se arrienda el local de la casa número 1 de la calle de la Rúa y en 1869 la casa entera de dos portales con puertas a ambas calles, dos bodegas y excelente pozo. El propietario Antonio García, que vive en el número 3, era dueño además de la casa número 5 en la calle de la Rúa, otra en la plazuela de las Carnicerías y además de un monte en Villar del Puerco, adquirido en 1860 a los Bienes Nacionales.
| Calle de la Rúa- por entonces, década de 1910, calle García Barrado - y el solar sin construcción. Tarjeta postal edición M. Romero, fototipia Castañeira, Álvarez y Levenfeld |
| Soportales en el entorno de la plaza del Mercado y San Julián en un fragmento del plano nº30 de la CIUDAD DE SALAMANCA en el S. XVI de Antonio Seseña |
PORTALES DE LOS BOTEROS
Destinados a elaborar recipientes para líquidos: vino, aceite en botas o fábrica de tablones para toneles estuvieron situados entre la iglesia de san Julián y la calle de Hovohambre.
Siete casas componían estos portales en el siglo XVIII. Cuatro pertenecían al Hospital General, una al Convento de Santa Isabel –de la capellanía fundada por don Cristóbal Ruiz Arco–, otra a un beneficio de San Isidoro– que compartían en 1753 don Manuel Antonio Gómez y don José Rodrigo Zapatero– y la de la esquina a don Manuel Benavente (M.ª Nieves Rupérez Almajano//M.ª del Mar Gragera Rodríguez, La Plaza Mayor de Salamanca VOL I. La Plaza Mayor desde fines del Medievo hasta 1729).
En 1793 el ayuntamiento concedió el uso de este tramo de soportales al gremio de alfareros, por lo que fueron llamados a partir de entonces Portales de Olleros. Los portales comenzaron a desaparecer en 1833.
PORTALES DEL LINO
Los Portales del Lino, situados en la antigua plaza de San Martín entre la calle Herreros (Toro) y la calle Concejo (Zamora), desaparecieron con la construcción de la Plaza Mayor. Su nombre y probablemente su uso, para el comercio del lino, lencería y pañería, se trasladaron a las casas porticadas de la calle de San Torcuato a la vera de la plaza del Ángel, que hace más de 100 años recibió oficialmente el nombre de Portales del Lino y hoy es san Juan de la Cruz.
PORTALES DEL PAN, DE PANADEROS, DE LOS VILLARES O CEBADERÍA
PORTALES DE LA MENORÍA
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| Apenas visibles, tras la gente que procesiona, están los portales de la plaza de la Verdura llamados de la Menoría. Fotografía de Ángel Vázquez |
PORTALES DE LOS OLLEROS
A mediados del siglo XVIII los puestos de venta de alfarería: vasijas, ollas, botijos y cacharros se encontraban situados en la Plaza de san Julián, bajo cuyos soportales se desarrollaba el mercado, dándosele el nombre de Portales de los Olleros. En setiembre de 1772 solicitaron trasladarse a la plaza del Carbón -más tarde de la Verdura- obligándose a donar 200 cántaros para incendios.
... Siendo del grado de la Ciudad, no hallando en ello inconvenientes, teniendo presente el informe de los Caballeros, teniendo presente el informe de los Caballeros Personeros del Común y las reiteradas suplicas del Gremio de Alfareros les concede sitio en la Plazuela del Carbón donde en otras ocasiones han estado Ocupando desde el pretil de la calle de Olambre línea recta hacia la Iglesia de San Julián.(A.M.S. L.C. 157. f.115 . .Año 1773.)
El Ayuntamiento concedió tal traslado, otorgándoles para su comercio el tramo entre la calle Hovohambre y la iglesia de san Julián que antes había sido Portales de Boteros.
PORTALES DEL TRIGO
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| Soportales en la plaza de san Julián, fotografía de Cándido Ansede |
Los portales de la calle Bajada de San Julián o calle de San Julián- actualmente, y desde noviembre de 1912, llamada calle del Obispo Jarrín- estaban soportados por columnas cilíndricas de piedra, con capitel ornamentado y basa alta. Se encontraban frente a la iglesia, alineados en forma de zigzag.
| Plano publicado en el libro de José Ignacio Díez Elcuaz, Arquitectura y Urbanismo en Salamanca (1890-1939) |
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| Vista de la plaza de san Julián desde los Portales de la Cebada, frente a la iglesia de san Julián (hoy Obispo Jarrín) |
| Preciosa imagen (s.d.) de la casa nº 20 de la calle de San Julián (Obispo Jarrín). A la izquierda se percibe una parte del nº 22 construido hacia 1890 |
PORTALES DE CAMIÑAS
Primeramente se llamaron Portales de la Alberca en alusión al Arroyo de santo Domingo que pasaba frente a ellos. El arroyo discurría por la calle de la Alberca, continuaba por Bermejeros, antiguamente llamada de los Mosquitos y atravesaba la plaza de la Reina, en dirección a la plaza de san Julián.
El nombre de Portales de Camiñas se debe a don Vicente Camiñas que vivía en citada calle en el número 22, en la segunda mitad del siglo XIX, dedicado al negocio de venta de sanguijuelas a los médicos, farmacias y sangradores e incluso las exportaba a Europa. El sangrado por medio de sanguijuelas tuvo su auge en Europa en los siglos XVIII y XIX con lo que Inglaterra y Francia agotaron sus reservas de los citados anélidos y se vieron en la precisión de importarlos. Hoy han desaparecido como consecuencia de la carencia de humedales, la contaminación de los pesticidas y la introducción de especies exóticas.
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| Portales de Camiñas. Fotografía de Cándido Ansede |
Se comenzó llamando Portales de Camiñas en vida de don Vicente, por ser una persona reconocida por los salmantinos y terminó llamándose oficialmente con tal denominación. Los últimos portales desaparecieron en junio de 1988 y consistían en columnas cilíndricas de piedra, con sencillo capitel y alta basa.
PORTALES DE TORO
Estaban en la parte derecha de la calle de Herreros (hoy Toro), partiendo de la Plaza, sin llegar a la calle de Ventura Ruiz Aguilera, sobre una pronunciada rampa. También en la acera izquierda existió un corto tramo de soportales.
PORTALES DE ZAMORA
Existieron en los primeros números pares de la calle de Zamora, a partir del edificio de la Casa de la Ciudad (actual Ayuntamiento) hasta la iglesia de la Trinidad, cuya edificación estuvo destinada a las Paneras Reales. Se realizaba también la venta de cereales. Desaparecieron cuando el Ayuntamiento alquiló toda la edificación a la empresa Matosi, Gambotti y Compañía, que instaló el célebre café Suizo en 1850.
PORTALES DE CONCEJO
En la actual calle de Concejo en los primeros números, existieron soportales, más alargados en la acera de los pares que llegaban hasta el palacio de Figueroa, actual Casino. Daban entrada a la finca en que se encontraba el célebre Mesón de la Solana, propiedad del canónigo Antonio de Paz y Espada, donde se crió el Lazarillo de Tormes.
PORTALES IGLESIA DE SAN MARCOS
La fachada principal de la iglesia de san Marcos, orientada al Sur, se encontraba protegida por un pórtico del más puro estilo románico sosteniendo su elegante arquitrabe cinco columnas jónicas de granito en que apoyaba el entablamento del tejado. Las columnas procedían de las canteras de Linares y fueron labradas por el cantero, vecino de Salamanca, Martín Cabal. El pórtico está datado en 1599.
| Pórtico de San Marcos, Luis González de la Huebra |
A la derecha del pórtico existía una construcción de planta rectangular, excepto en la pared tocante al templo que seguía su curvatura y que se dedicó a Sacristía y vivienda del sacristán.
El Ayuntamiento en el mes de enero de 1908 y siendo alcalde don Manuel Mirat Domínguez, aprueba la demolición del atrio de san Marcos, sin las formalidades pertinentes y sin previo expediente de reconocimiento pericial, según denuncia la Comisión Provincial de Monumentos, que se reúne con el Obispo, don Francisco Javier Valdés y Noriega y con el Ayuntamiento pero sin éxito alguno. La Comisión Provincial es felicitada por la Real Academia de la Historia y con fecha 29 de marzo de 1908 por la Comisión Central por su labor en defensa del patrimonio artístico de la ciudad.
Se viene diciendo que la destrucción del atrio se efectuó en 1907 o en 1909, siendo lo cierto que, en medio de las gestiones que se estaban efectuando, el 13 de febrero de 1908 se completó el derribo del atrio y al demoler la Sacristía, adosada al templo, quedó al descubierto una muy antigua tabla de autor desconocido representando la Pasión de Jesús.
PORTALES EXISTENTES
SOPORTALES DEL CORRILLO
Ocupaban la parte occidental de la plaza de san Martín, frente a la iglesia. Con fecha 15 de febrero de 1497, el príncipe don Juan, Gobernador de Salamanca, manda empedrar la plaza de san Martín que tenía una superficie de 26.000 m2 y nos permite conocer que algunas casas ya estaban dotadas de soportales.
| Plaza del Corrillo, década de 1910. Fotografía de Eugène Lefèvre-Pontalis. POP. Plateforme Ouverte du Patrimoine. Ministère de la Culture (France). Dépôt de la Société Française d'Archéologie |
Las columnas eran de hierro fundido cuando fueron colocadas en 1865 con proyecto del arquitecto don José Secall y Asión sustituyendo los pilares pétreos que tenían de antiguo. El 6 de diciembre de 1890 se aprobó la redacción del Proyecto para pavimentación de los soportales. En 1897 el arquitecto don Pedro Vidal redactó el Plan parcial de alineación y ese año se terminan de sustituir por columnas de hierro fundido los machones de piedra que quedaban (En realidad todos menos uno en el actual nº 20).
En 1954, tratando de recuperar su aspecto tradicional, se coloca chapa semicircular de piedra franca en las columnas de hierro fundido, los capiteles del mismo material y las basas de granito. En los capiteles pétreos (zapatas) de las últimas columnas en la zona próxima a la calle de Juan del Rey se graban los siete días de la semana con simbología griega y aparecen las iniciales del cantero A.H.M. y la fecha de 1954 en el capitel de la columna del Sol. Los nombres están asociados a los 7 planetas babilónicos: Lunes (Luna); Martes (Marte, dios de la guerra); Miércoles (Mercurio, dios del comercio); Jueves (Júpiter, padre de los dioses); Viernes (Venus, diosa del amor); Sábado (Saturno, dios de la agricultura y del tiempo) y Domingo (el Sol, día del Señor).
SOPORTALES DE LA PLAZA MAYOR
| Soportales de la Plaza Mayor. Fotografía de Otto Wunderlich, Fototeca del Patrimonio Histórico |
Es célebre la seguidilla:
Salamanca, la blanca, ¿Quién te mantiene? cuatro carboneritos, que van y vienen. |
En Salamanca antes de construirse la Plaza Mayor y en la enorme plaza de san Martin ocupaban los carboneros todo el territorio cercano a la iglesia de san Julián y la calle de Hovohambre, que luego se delimitó perfectamente al separarse la Plaza de los Carboneros por la construcción de la isla de cajones firmes, antes de edificar el lienzo del Pabellón Real. Prácticamente era la extensión que en 1909 ocupó el Mercado Central de Abastos. Se denominó también Plaza de la Fuente por la que existía desde 1691 y en el siglo XVIII en esa plaza se celebraba el “mercado franco” los martes y toda la “Feria” de setiembre, ambos acontecimientos de concesión real.
Pasaron los puestos callejeros de los carboneros a ocupar el vacío que había dejado libre la demolición del monasterio de san Carlos Borromeo de los Clérigos Menores en 1841 en la que luego se llamó Plaza de Colón, entre el Palacio de la Salina y la Torre del Clavero, por lo que se denominó al lugar como Plazuela del Carbón o de La Leña. Consistían en una hilera de chabolas con pies derechos de madera, paredes de tela y techumbres de lona, en los que trabajaban los zapateros remendones con el pestilente olor del cerote (pez y cera), que se mezclaba con el de las fritangas de los buñoleros, asentados frente a la Torre del Clavero. También tenían aquí sus puestos, más abajo, los carboneros y cisqueros.
La Plaza Mayor es un cuadrilátero irregular pues las fachadas de los cuatro lados miden: 82,83 m la del Ayuntamiento; 74,76 la del Pabellón Real; 75,60 la de san Martín y 81,57 la de Pretineros, que encierran una zona diáfana de 6.374,13 m².
Cuentan los soportales con los siguientes machones de sección cuadrada achaflanada en los 4 ángulos y cajeados en toda su altura, doble sencillo capitel y sencilla basa cuadrada:
- Lado Ayuntamiento, 16 normales de medio punto, 4 grandes también de la misma traza y 2 pequeños, centrales, que sustentan un arco carpanel de la misma altura que los dos grandes, sobre la entrada a la calle de Zamora. Los dos últimos de la derecha sustentan un arco carpanel que da salida a la calle de Toro.
- Lado Pabellón Real, 21 normales y 2 grandes que sujetan un arco, también de medio punto que alcanza el enrase con el segundo piso.
- Lado de san Martín, 17 normales y 2 grandes de la misma traza para el arco que dan salidas a san Pablo y Corrillo.
- Lado de Pretineros, 25 normales. Los machones sujetan los 88 arcos y los correspondientes medallones en las enjutas o albanegas. Los forjados de techos de los soportales están fabricados con vigas de madera y bovedillas de ladrillo.
Los materiales elegidos para la construcción de las fachadas de la plaza Mayor fueron: Sillares de piedra tosca franca de las canteras de La Pinilla para los cimientos y las 4 primeras hiladas de los machones de los soportales; sillares de piedra franca de grado fino, de la mejor calidad, de Villamayor para el resto de las fachadas; pizarra “a sepultura” de Mozárbez para las impostas, cornisas y pisos de balcones; granito (piedra pajarilla) de tonalidad gris azulado extraído de las canteras de Calzadilla para los machones, arcadas e impostas de la Casa Consistorial
Al terminar la construcción de la Plaza Mayor en 1755 por Andrés García de Quiñones, obras que había iniciado Alberto Churriguera en 1729, los soportales tenían las siguientes medidas, que nos ha facilitado el delineante jubilado del Ayuntamiento, Antonio Seseña: Promedio de altura, hasta la parte baja de las bovedillas, 4,10 m. Anchura de la acera del Pabellón Real, 4,69 m junto a la escalerilla del Pinto y 4,51 m en la del Ochavo. Acera de san Martín, 3,91 m junto a la anterior escalerilla y 3,93 m en el arco de san Martín. Toda la acera de Pretineros, 3,96 m. La acera del Ayuntamiento, 4,06 m en el arco de Concejo y 4,13 m en el de la calle de Toro. Todas las aceras de los soportales fueron enlosadas entre 1798 y 1800 y en 1876 se concluyó una nueva pavimentación.
| El Pabellón Real, archivo Mas 1927 |
El Pabellón Real se edificó exento, con soportales en sus dos fachadas longitudinales, sobre el solar municipal que ocupaba la isla de los “cajones firmes” y la “torrecilla del repeso”. Consta de 12 casas con 3 plantas de viviendas y local comercial con “tercerillos”, teniendo una planta más, llamada de “Covachuelas” con bodegas, en la zona que mira la Plaza del Mercado.
Los “tercerillos” son una idea del comerciante Anselmo Prieto Hermosillo, quien en 1805 quiere instalarlos en sus tiendas que se extienden desde la escalerilla del Ochavo hasta el arco de San Pablo, números 16 al 19. Se encontraban en el interior de los comercios y solo sobresalían de la línea de fachada (un pie aproximadamente) los balconcillos y rejas. La altura de las tiendas era considerable si tenemos en cuenta que el forjado del piso superior se elevaría, al menos, 0,80 m, sobre la altura que hemos dado a la parte baja de las bovedillas de los soportales, con lo que resultaría: 4,10 + 0,80 m = 4,90 m.
El resto de comerciantes se sumó a la idea y tenemos constancia escrita de que se instalaron en la totalidad de los del lienzo del arco de san Fernando, constancia escrita y gráfica de la totalidad de los del lado de san Martín y carecemos de noticias de los de la acera de Pretineros, constando solamente que el primero que desapareció fue el del comerciante de telas Tomás Alonso del Moral, del número 41, a principios del siglo XX, cuando ya es de su viuda Aurea Moreno Brusi, que embelleció el comercio con una portada de nogal.
Don Carlos Gutiérrez de Ceballos escribe en 1951: “Consistían los “tercerillos” en una planta o piso de pequeña altura situado entre la planta baja y el principal. Tenían unos balconcitos de iguales dimensiones, abiertos sobre los soportales, con un diminuto antepecho, y existían tantos como arcos, todos en perfecta simetría. Costumbre de los moradores del “tercerillo” era la de colocar una camilla al lado del balconcillo. Sentados en derredor de ella, los vecinos veían pasar a la gente por los soportales y fisgaban todo lo que en ellos acontecía. ¿Podéis imaginaros el encanto de unos interiores, a los cuales la luz del quinqué iluminaba como una estampa romántica? La fisonomía de la Plaza Mayor era, como puede comprenderse, de un delicioso intimismo, cuyo recuerdo aún perdura entre quienes lo conocieron.
Pero poco a poco, los “tercerillos” fueron suprimiéndose para dar mayor altura y capacidad a los comercios instalados en la planta baja. Hace unos cuarenta años todavía los “tercerillos” daban razón de existencia, permitiendo imaginarse lo que fue la Plaza cuando estuviera toda ella poblada de esos pequeñitos balcones tan atractivos y simpáticos, de los que, en la actualidad sólo queda uno aunque tapado por la muestra de un estanco”.
Fueron celebres las tertulias de la confitería “La Madrileña”, lugar de reunión de eclesiásticos; la de la confitería de “Las Guapas”, donde hoy la farmacia de Urbina, formada por caballeros de la buena sociedad salmantina; la de la farmacia de Crespo, hoy Mesón Cervantes, que daba cobijo a representantes políticos del integrismo católico, más radicales que el propio obispo padre Cámara, capitaneados por el catedrático don Enrique Gil Robles en la acera Real. En la del lado de san Martín la de la tienda de hierro viejo y herramientas de dos ancianas señoras, “Las Migueletas”, hoy cafetería “La Marimorena” (Plaza Mayor 18), que reunían diariamente a un grupo de damas de la alta sociedad y que tenían por norma no abrir los cuarterones de la tienda a nadie que no hubiera sido previamente identificado a través de un ventanillo. Pasado el arco de san Pablo, la del comercio de Francisco Téllez Rus, hoy restaurante “Las Tapas de Gonzalo”, en la que se reunían matrimonios.
De los “tercerillos” se colgaban los artículos que se vendían en los comercios siendo célebre el de Elvira “La Cordonera”, con tienda abierta en 1820 como mercería, que a finales del siglo XIX se anunciaba como mercería y perfumería y después también como tienda fajas y corsés. Mujer de extraordinaria simpatía, apostada en el umbral de su establecimiento cantaba las excelencias de los géneros a cuantos merodeaban por los alrededores, que los podían contemplar a sus anchas, pues el abigarrado escaparate les salía al encuentro y además, los artículos se exhibían colgados, de los “tercerillos” siendo recogidos amorosamente a la hora del cierre del comercio.
Al objeto de conseguir mayor altura para los establecimientos comerciales, instalados en la planta baja, fueron desapareciendo poco a poco. Tenemos constancia de que a mediados de 1912 desaparece el más antiguo, que ocupaba los números 16 al 19, pues su dueño Prudencio Santos Benito modifica la fachada de sus comercios y traslada la lápida dedicada al poeta Iglesias de la Casa, situada en el número 19, donde había vivido hasta su fallecimiento y la coloca en la parte trasera del edificio, dando frente a la plaza que llevaba su nombre. El último “tercerillo” que desaparece lo hizo en 1956, cuando en lo que hoy es “La boutique del fumador”, el decorador Rafael Basulí Gost montó la fachada del estanco, expendeduría de tabacos número 1 de Salamanca, que databa de octubre de 1895, propiedad de Juan Meca. Traspasado a su pariente Moisés Romero García en julio de 1906, al fallecer éste en 1919, heredó la tienda su hijo Manuel, pasando luego a su hermana Herminia, que es cuando desaparece el “tercerillo”. Emilio Salcedo publica un artículo en La Gaceta sobre el último “tercerillo” dedicado al esposo de Herminia, su amigo Jesús Sánchez Lombardía.
La actual farmacia de Urbina tuvo dos “tercerillos” pues adquirió la parte de los Portales de san Antonio para instalar una droguería y perfumería. Lo mismo ocurrió con los números 11 y 12, cuando en 1946, “La Costa azul” de Manuel González Peláez, amplía las “Sederías Doyes” con su anexo de tejidos y confecciones “El Metro”, y entrada por los Portales de san Antonio.
Entre 1818 y 1832 el Ayuntamiento permitió abrir 10 “tercerillos” enrejados en los Portales de san Antonio, que hoy nos permiten conocer cómo eran los de la Plaza. Para hacernos una idea podemos observar, en la esquina de la escalerilla del Ochavo que da al restaurante “Zarauz”, la línea de imposta que hace de separación entre ambos pisos. También se puede observar que todavía quedan reminiscencias de ellos en los mechinales de las cabezas de sus vigas en algunos comercios de la Plaza.
(Portales de Boneras o de Buhoneros y de Zapatero de Viejo)
Las conocidas como “covachuelas de las Consistoriales”, adosadas al edificio de la Lonja, eran uniformes, con 4 varas de frente y 5 y media de fondo, alquiladas por el Ayuntamiento para pequeñas tiendas fijas con la puerta como ventilación y se derribaron entre 1880 y 1882. Algunas se convirtieron en escribanías con banqueta, pupitre, papel y tinta donde los covachuelistas escribían cartas, memoriales, felicitaciones, etc. No olvidemos que el índice de analfabetismo, a finales del siglo XIX, pasaba del 60 %.
La Lonja, situada hasta 1928 donde luego el Gran Hotel, es el edificio oficial salmantino que más usos tuvo a lo largo de la historia. Aparte de Lonja de Contratación, fue: Cárcel Provincial, Casa Consistorial, Peso del Concejo, Botica, Juzgado de Instrucción, Juzgado Municipal, Audiencia de Jurados, Casa de Socorro, Laboratorio Químico Municipal, Escuela de Adultos, de Párvulos, de Niño y de Niñas.
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| Portales de san Antonio. Fotografía de Cándido Ansede |
A la construcción de la Plaza Mayor, el que hoy es el lienzo del pabellón Real, puso de relieve un considerable desnivel, aflorando los sótanos de las edificaciones, sucesión de locales que tenían entre 330 y 370 pies cuadrados, auténticas bodegas, conocidas como “las covachuelas”, pequeñas tiendas que se habilitaron para vivienda colocando un tabique, consiguiendo así una alcoba donde dormir.
En virtud de la Real Cédula de 21 de febrero de 1798 el Ayuntamiento procede a la venta de Propios y los comerciantes de la Plaza, con ese motivo, aprovechan para convertirse en propietarios de las tiendas y sus “covachuelas”, que en la mayoría de los casos venían siendo explotadas en régimen de alquiler. Los pequeños comerciantes instalados en las “covachuelas” protestan porque los tocineros se colocan delante de sus establecimientos, impidiendo el paso a la clientela habitual, sin pagar cantidad alguna, mientras ellos pagan los tributos reales a su Majestad y la renta a los propietarios. Consiguieron que fueran trasladados a las Carnicerías Reales y que los vendedores de hierba, que también estorbaban, se marcharan a la plaza de santo Tomé (hoy de los Bandos).
A los buhoneros se les permitió que, provisionalmente, ocuparan los soportales de las “covachuelas” y cuando tras muchos años de ocupación llegó el momento del desalojo, se quejaron al Consejo de Castilla. A su espacio se le conoció como Portales de las Boneras o Soportales de buhoneros.
| Soportales de san Antonio. Fotografía de Ansede y Juanes |
En el pabellón Real entre 1818 y 1832 a las antiguas “covachuelas” se les permitió dotarse de “tercerillos” y en ellas tomaron asiento la mayoría de los zapateros de viejo, hasta el punto de que el 28 de diciembre de 1874, Silvestre García, pide autorización al Ayuntamiento para instalar su puesto de zapatero de viejo en el camarín de san Martín, en la plaza de Corrillo, por estar ocupados todos los lugares en la plaza de la Verdura. La presencia de los remendones ocasionó que fueran conocidos como Soportales de Zapateros de Viejo, más tarde los zapateros fueron trasladados al Correccional (calle Juan de la Fuente) y más tarde al Arroyo de Santo Domingo.
Los Soportales de san Antonio constan de 17 machones normales, 2, grandes que dan paso a la escalera central, construida en 1907 siendo anteriormente un rampa, por un enorme arco de medio punto que enrasa con el piso de la tercera planta y 2 de tamaño intermedio en las esquinas. Fueron pavimentados los soportales en 1806, al mismo tiempo que la Plaza Mayor.
En 1930 fueron de nuevo pavimentados utilizando las losetas desechadas de la pavimentación de la Plaza Mayor y fue colocada una acera en la enfrontada de los Portales.
La denominación de Portales de san Antonio es relativamente nueva, de finales del XIX o principios del siglo XX y deriva de la presencia de una vetusta y pequeña imagen de san Antonio de Padua colocada en el interior de los Soportales dentro de una hornacina cuadrangular de la que perdura aún el soporte, de la que se da noticia el 13 de junio de 1908 en la crónica de “Un reporter” (José Sánchez Gómez) en El Adelanto⁶.
| Soporte de la hornacina de la imagen de san Antonio |
San Antonio es el patrón de muchas causas, “santo de todo el mundo”, tan pronto ayuda a la búsqueda de objetos perdidos y robados como intercede por los enamorados y matrimonios o se emplea para encontrar soluciones a problemas, sobre todo de dinero.
Se desconoce prácticamente todo sobre esta estatua de san Antonio: su origen, cuando fue colocada o cuando fue retirada y su destino. Parece que ya en 1930 no estaba y que hacía muchos años de ello como lo cuenta “Theudia” (Gabriel Hernández) en un artículo de El Adelanto del 21 de mayo de 1930⁷. 1913 fue el último año del que se tiene constancia de que el Santo se encontraba en los Soportales, esta vez por la reseña sobre la celebración de la verbena de san Antonio en el diario El Salmantino del día 14 de junio de ese año. Durante estas verbenas el Santo era engalanado con flores y farolillos y era el momento en que recibía más solicitudes, sobre todo de matrimonio, por las mozas artesanas.
Desde finales del siglo XIX los vecinos de la Plaza de la Verdura (futura Plaza del Mercado), a imitación de las celebradas en Madrid, organizaban la noche del 13 de junio la verbena de san Antonio, compitiendo enconadamente por ser la primera del año la ciudad.
Una verbena es una fiesta popular y nocturna que recibe este nombre por una pequeña flor de color rosa pálido que solían llevar los asistentes a la misma. El origen hay que buscarlo en las ancestrales celebraciones del solsticio de verano. En algunos lugares priman las hogueras purificadoras nocturnas y en otros “coger las hierbas de san Juan”, donde madrugando se recolectaban plantas aromáticas y medicinales con objeto de elaborar el “agua de san Juan” que servía de purificador y protección. En algunos lugares, entre ellos Madrid, la hierba recogida por excelencia era la verbena. En Madrid se unió el alborozo nocturno y musical con la madrugada a la busca de la verbena. En el Fray Gerundio, un periódico satírico de política y costumbres, del 25 de junio de 1835 puede leerse: “Toda la gente se dirigía en seguida al Prado, que es el sitio en que se acostumbra en Madrid lo que llaman coger las hierbas y aquí tomar la verbena. Mi paternidad también dirigió su reverendísima humanidad hacia el Prado, a ver cómo era la verbena de Madrid”. Ya en 1852 la Real Academia de la Lengua incluyó el término verbena o noches de verbena como las fiestas de Madrid en las vísperas de San Antonio, San Juan y otras. Pronto estas fiestas se fueron transformando en verbenas de modistillas, de chulapos y chulapas que acabaron siendo exportadas a toda España.
La denominación de Portales de san Antonio fue imponiéndose a la de Portales del Mercado, que también había nacido a principios de siglo a raíz de la construcción del edificio del Mercado, hasta convertirse según avanzaba el siglo, en la predominante. Incluso fue dirección de correo con numeración correlativa comenzando por la escalera de Pinto hasta la del Ochavo. Hoy, no existe ya esta dirección, que fue integrada dentro de la Plaza del Mercado con numeración circular en el sentido de las agujas del reloj y correlativa, por lo que los establecimientos de los soportales invirtieron su numeración. La denominación Portales de San Antonio hoy está en desuso y muchos jóvenes salmantinos la desconocen.
SOPORTALES IGLESIA DE SAN BENITO
En el lado sur posee una preciosa portada gótica, añadida a finales del siglo XVI, cobijada bajo tejaroz apoyado en una esbelta columna exterior con capitel-zapata, estilo renacimiento. Un arco carpanel soporta dos pares de arcos conopiales bajo dos arcos de medio punto y otro también conopial, todos con arquivoltas cubiertas de follaje continuo, consistente en hojas de vid y racimos con algunos animalillos y ornamentación minuciosa y delicada con sobrepuestos de cardinas en el exterior, culminado todo en cogollo gótico.
| Portada de San Benito. Martínez de Hebert, hacia 1867 |
Los dos arcos conopiales acogen en su neto la escena de la Anunciación troceada. El de la izquierda luce la figura del arcángel Gabriel arrodillado, con airoso y volante manto de plegados naturales, saludando a María por medio de una filacteria con el texto bíblico (Luc. 1,28) (hoy desaparecido, al igual que la varita que lo portaba) y el de la derecha a la Virgen, también de rodillas, con la mano derecha sobre un libro abierto, al que el viento mueve las hojas, significando la sabiduría, ante un reclinatorio gótico con arquillos de herradura y delante un jarrón de azucenas, símbolo de la pureza en la Virgen. La figura de María responde al modelo clásico flamenco por sus facciones, peinado y atuendo. En la parte superior, bajo el arco conopial y entre cinco curvaturas de arco, la figura del Padre Eterno bendiciendo con la mano derecha y soportando el orbe con la otra, el Anciano de las vestiduras blancas del profeta Daniel. (Dan. 7,9).
Entre las pilastras laterales “recambiadas”, superadas por pináculos góticos y la macolla central superior, campean dos escudos nobiliarios: Fonseca con las 5 estrellas y Acebedo con lobos y acebos.
SOPORTALES IGLESIA DE SAN ESTEBAN
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| Cándido Ansede |
A la entrada del convento se encuentra un amplio atrio plateresco, diseñado por Juan Ribero de Rada entre 1590 y 1592, sostenido por 9 columnas y 2 medias columnas en los extremos, alojadas en los muros. Son de fuste liso y esbelto con decoración muy sutil que da lugar a arcos de medio punto. En la enjutas, bajo línea de casetones separados por pequeñas estrías verticales. presenta medallones con figuras dominicanas, obra del escultor Martín Rodríguez, en los que figura san Esteban, santo Domingo de Guzmán, santo Tomás de Aquino, san Pedro mártir de Verona, san Antonio de Florencia, san Vicente Ferrer, santa Catalina de Siena y san Pio V. En los extremos del pórtico lucen sendos medallones con el emblema de santo Domingo, un perro que lleva en la boca una antorcha encendida.
La balaustrada plateresca, sobre el alero, lleva 12 columnillas rematadas en bolas.
Se ornamentan los capiteles con motivos vegetales de hojas y pequeñas volutas que, casi ocultan cabezas de ángeles o figuras humanas. La ornamentación en las enjutas y arquivoltas es muy estilizada, así como el techo artesonado. Las basas son clásicas molduras que descansan sobre zócalos algo elevados. Todo el conjunto está realizado en piedra de Villamayor.
SOPORTALES DE LA GRAN VÍA
En 1902, el ingeniero Gumersindo Canals concibió el eje vial que uniría la carretera de la Estación con el puente de hierro, entonces en construcción sobre el Tormes. El primer anteproyecto para la construcción de la Gran Vía salmantina, obra del arquitecto Pedro Vidal, lleva fecha de 1903.
El 22 de febrero de 1907, el arquitecto municipal Santiago Madrigal presenta la Ponencia Especial de la Gran Vía y, entre el 7 de junio y el 7 de julio de 1907, quedó expuesto en el Ayuntamiento el plano de alineaciones de la nueva Gran Vía, en la zona comprendida entre la Alamedilla y la calle de Asadería, para posibles reclamaciones de los vecinos, sin que durante ese tiempo se produzcan. De este modo, el proyecto quedó definitivamente aprobado. Posteriormente, en 1914, fue modificado por Joaquín Secall Domingo, arquitecto municipal desde 1911 hasta 1924.
Las ordenanzas constructivas de la nueva vía fueron variando con el paso del tiempo lo que motivó la evidente falta de homogeneidad en la calle. A partir de 1940 se hizo obligatorio el uso de la piedra de Villamayor en muchas de las calles, entre ellas se encontraba la Gran Vía. Las Ordenanzas de Construcción de la Gran Vía se aprueban definitivamente en 1943, exigiendo soportales en los edificios cuyas fachadas que miran a poniente y el empleo del estilo historicista en su diseño. Nuevas Ordenanzas aparecen en 1960 para autorizar mayores alturas de los edificios en dos de sus tramos.
Para su construcción se derribaron todas las edificaciones que constituían las calles de la Alberca (desde la Alamedilla a la Ronda de Sancti Spíritus), Cárcel (hasta la Cuesta de Sancti Spíritus) y Ramos del Manzano (hasta Juan de la Fuente), además de las calles de Canteros, Mercado de la Cebada o del Grano, Pajaza, Palomo, Pozo del Campo, y algunos tramos de calles que aún existen y se cambió la denominación de la de Ramos del Manzano. A pesar de los derribos el avance en su construcción no fue muy significativo hasta la finalización de la guerra civil.
El nombre de Gran Vía que llevó la calle desde 1907 fue cambiado el 13 de enero de 1942, siendo alcalde de la ciudad Francisco Bravo, cuando la comisión municipal permanente decidió que en lo sucesivo recibiría el nombre de calle de España. Esta denominación se mantuvo hasta el 29 de julio de 1988, cuando recupera su nombre original; aunque, a nivel popular, nunca dejó de ser conocida como Gran Vía.
La primera casa, que se construye en 1933, es la que hace esquina con el Paseo de Canalejas, propiedad de doña Ana Mirat, con proyecto de Eduardo Lozano Lardet en estilo racionalista y en cuya planta baja se instala el café Capitol.
Los números 7 a 17 están construidos con una mezcla de estilos: historicista de posguerra, con guiños al barroco y al gótico, y racionalista. El edificio nº 7-9 también fue diseñado por Eduardo Lozano Lardet en 1946 para Ricardo González Ubierna, Julio Pérez Álvarez y Evaristo Marcos Marcos, con formas clásicas propias del estilo historicista; por su parte, el edificio nº 15-17 fue proyectado por el arquitecto Ricardo Pérez en 1938 para Dimas Ledesma y constituye una de las muestras más representativas del estilo racionalista salmantino. El edificio nº 11-13 fue trazado en 1948 por Francisco Gil para Manuela López, en un estilo desornamentado, con fachadas de piedra franca⁸.
El número 19 —diseñado en 1951 por el arquitecto Ricardo Pérez, de nuevo, para Dimas Ledesma y enmarcado plenamente en el estilo historicista— tiene 3 fachadas: a Gran Vía y Cuesta de la Raqueta.
Hasta aquí no existen soportales.
El número 21-23, fue diseñado por Francisco Gil⁹ en 1947 para Luis Domínguez Guilarte —catedrático de Derecho y constructor— y otros. Edificado en 1948, es de estilo historicista y en él se inician los soportales. La puerta del edificio todavía luce el número 1, ya que en el momento de su construcción allí se iniciaba la Gran Vía. La plaza —confluencia entre Azafranal, Ronda de Sancti Spiritus y Alamedilla— que desde 1907 había llevado el nombre de Gran Vía, cambió en octubre de 1933 por el de plaza del Doctor Población y, desde 1938, tras el fracaso del año anterior de llamarla plaza del General Mola, se la denominó plaza de José Antonio Primo de Rivera. No fue hasta 1979 cuando recuperó la denominación de Gran Vía.
El edificio de Correos y Telégrafos ocupa los números 25 a 29, desde que se trasladó de la Plaza de santa Eulalia. El proyecto es obra de los arquitectos Manuel Valdés y Carlos de la Fuente con medallones y escudos en estilo simplista y se inaugura en 1974.
El edificio del número 31 fue edificado para servir de sede al Gobierno Civil. Con diseño de 1944 del arquitecto Fernando Domínguez Dampierre y dirección de Francisco Gil, se concluyó en 1956 con 4 alturas, la baja porticada. Columnas dóricas pareadas enmarcan la portada y sustentan el arquitrabe de tres arcadas de medio punto, en granito. Desaparecida la figura del Gobernador, hoy es la subdelegación del Gobierno.
Inmediato a este edifico se construyó la casa de la Falange con planos de Fernando Población del Castillo de 1955. En la primera planta se dispuso un balcón corrido para arengario en las celebraciones por lo que se retranqueó bastantes metros para dejar una plaza exenta. La numeración de este edificio no corresponde a la Gran Vía si no a la plaza de la Constitución.
Los números 33 a 37 están ocupados por la Audiencia Provincial, que data de 1956 y presenta en su fachada cuatro enormes machones almohadillados de granito que dan lugar a tres arcos de medio punto. Es obra de los arquitectos Francisco Javier Barroso Sánchez-Guerra y Ricardo Pérez Fernández. Tiene un edificio gemelo que es la Audiencia de Sevilla.
La antigua oficina de la Delegación de Información y Turismo, hoy anexo a la Audiencia Provincial de Salamanca y Unidad de Intervención Educativa de la Junta de Castilla y León, nº 39-41, acabada en 1962, hace esquina con la entrada a la Cuesta de Sancti Spíritus.
Al iniciarse los años 80, tras permanecer algunos años paralizado, se terminó el bloque nº 43 sobre el solar que fuera de la Cárcel Vieja. Aunque porticado, aparece retranqueado con respecto a la línea de calle de la Gran Vía para permitir el acceso a la calle de la Reja.
La esquina del lado contrario, el número 45, inicia un largo tramo de soportales —el más largo de la Gran Vía con casi 95 m— hasta el Colegio Mayor Hispano Americano “Hernán Cortés”, en la confluencia con la calle Asadería. Fue diseñado para hotel por el arquitecto municipal Ricardo Pérez Fernández en 1945 y adquirido por la Universidad el 22 de noviembre de 1949 en 3 millones de pesetas. El Colegio se trasladó en 1974 a la Huerta de san Vicente, junto a la muralla. El edificio de la Gran Vía fue cedido por la Universidad en 1984 al Ministerio de Educación y albergó la Dirección Provincial del citado organismo. Con la cesión de las competencias en educación, el edificio pasó a la Junta de Castilla y León para cumplir la función de oficinas de la Consejería de Educación. Actualmente, acoge las de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León.
Continúan los soportales en los nº 71-73 y 75-77, interrumpidos por las calles san Justo y Abogados de Atocha, en cuya confluencia se encuentra el edificio de Sindicatos nº 79-81, obra de Fernando Población e inaugurado el 18 de febrero de 1955. Vuelven a desaparecer los soportales al alcanzar el colegio de las Siervas de San José, en la esquina de Marquesa de Almarza
En la esquina contraria de Marquesa de Almarza vuelven a estar presentes los soportales desde el número 93-95 al número 101, edificio proyectado en 1949 por Francisco Moreno López para José Alonso-Bartol Mazpule, cuyo sobrio diseño condicionó al contiguo anterior, nº 97-99, que fue diseñado en 1956 por el arquitecto D. Jorge Fernández de Cuevas para servir de viviendas a jefes y oficiales del Ejército del Aire, razón por la cual el bloque fue conocido como “edificio de Aviación”.
Aquí terminan los soportales de la Gran Vía, en total son más de 550 metros de soportales, que serán ampliados con 15 metros si se construye el mencionado solar nº 63.
Los edificios del lado oeste carecen de soportales y, salvo alguna excepción, fueron construidos en estilo historicista de la posguerra. Únicamente lució soportales el teatro Gran Vía, construido por el arquitecto Francisco Gil e inaugurado en Ferias del año 1946, dotado de nueve machones de base cuadrada, totalmente lisos. Derruido en los años 80, fue sala de bingo y hoy es edificio de viviendas, haciendo esquina con la calle de la Rosa.
| Edificio del cine Gran Vía diseñado por Francisco Gil. Fotografía de Guzmán Gombau |
Cronología de la normativa para la urbanización de la Gran Vía -1903 Proyecto de Gran Vía de Pedro Vidal. -1907 (22 de febrero) El arquitecto Santiago Madrigal presenta Ponencia especial de la Gran Vía. -1912 (3 de julio). Aprobada la variación de rasantes de la Gran Vía. -1928 Proyectado y contratado a la Nueva Sociedad General de Construcciones un Colector General llamado del Este -1932 (3 de octubre). Presentación del nuevo trazado del Colector Este. Proyecto de modificación del proyecto de alineaciones de la Gran Vía. -1941 Revisión de la Ordenanza municipal de construcción en la Gran Vía. -1942 Reforma de la Ordenanza de edificación de la Gran Vía. -1942 (4 de diciembre). Proyecto de expropiación de una franja de terreno de veinticinco metros a ambos lados de la Gran Vía. -1943 (23 de diciembre) La Comisión de obras conoce el Anteproyecto de urbanización del primer tramo de la Gran Vía. Recepción provisional de las obras de urbanización de la calle España -Gran Vía-. -1943 (27 de diciembre) Moción para dar a conocer la Ordenanza de la edificación de la Gran Vía. -1944 (14 de abril) Aprobación definitiva de la Ordenanza de la Gran Vía. -1947 (25 de noviembre) Modificación de alineaciones en el segundo tramo de la Gran Vía entre San Julián y Santo Domingo a 19,50 metros. -1954 (3 de noviembre) Expropiación de los números 8, 10 y 12 de la calle Bermejeros para abrir la prolongación de la calle Correhuela hasta la Gran Vía y así facilitar el acceso a Pozo Amarillo y al Mercado. El ingeniero remite el proyecto y el presupuesto de obras de urbanización de la plaza de la Reina y la calle Correhuela por 95.118 ptas. -1958 (29 de diciembre) Modificación de las Ordenanzas especiales de la Construcción para la Gran Vía en sus tres tramos. -1960 (12 de mayo) Modificación de las Ordenanzas de la construcción de la Gran Vía. -1961 (16 de septiembre) Algunas correcciones al articulado de la Ordenanza Especial de la Gran Vía. -1961 (9 de noviembre) Moción Presidencial sobre el concurso de ideas para el desenlace la Gran Vía. -1967 (12 de agosto) Revisión y aprobación del VIII Presupuesto Extraordinario para la financiación de la 1ª Fase de actuación del Plan Parcial de la desembocadura de la Gran Vía en 25.112.625 ptas. La aprobación definitiva fue el 9 de septiembre. -1973 (1 de marzo) Inauguración de la urbanización del tercer tramo de la Gran Vía. |
OTROS SOPORTALES
Estos no fueron los únicos soportales que hubo en Salamanca, nos quedan noticias otros como los Portales de Entalladores en la calle Estafeta (hoy calle Francisco de Vitoria) o los Portales de la Isla de la Panadería (alhóndiga del vino) o Portales del Peso de los que todavía permanecen restos en los muros de los actuales edificios.
| Pilares en el muro del edificio del restaurante Rio de la Plata, Portales del Peso |
| Soportales de la plaza del barrio de la Vega |
Son también notorios los de la calle Emigdio de la Riva en el barrio Vidal o los muy polémicos de la plaza de la Fuente. Existen además diversos soportales de moderna factura en áreas recientemente urbanizadas.
| Soportales en la calle Emigdio de la Riva |
Notas:
¹ Mª Nieves Rupérez Almajano y Mª del Mar Gragera Rodríguez, La Plaza Mayor desde fines del medievo hasta 1729. Plaza Mayor de Salamanca Vol I
² Ya que no aparecen en el plano del ingeniero Francisco García San Pedro de 1864
³ En la sesión del consistorio del 28 de noviembre de 1917: "El señor Pérez Criado, pide que por la comisión de Policía se dé un nombre a la calle del Navío, pues por haberse fundido dos calles en una, tiene dos denominaciones la citada vía." El Salmantino Año IX Número 2233 - 1917 noviembre 29
Archivos Municipales (Nº 291). 18-I-1918. Con motivo del derribo de casas entre Quintana y Navío, la nueva vía pública surgida se denominará «Quintana». Nota en el volumen III de la obra Plaza Mayor de Salamanca, 2005
⁴ Así el periódico Adelante del 28 de septiembre de 1865 publica el siguiente anuncio:
VENTA. se hace de una Cobachuela en la calle de Quintana, con puerta accesoria para la del Ochavo. En la calle de la Nevería, núm. 13 o de Libreros núm. 32 darán razón.
Se deduce que la covachuela tenía una puerta a la calle Quintana y otra a la del Ochavo y esta, por proximidad, no podría más que ser la del Navío o tal vez la plaza del Poeta Iglesias (o de la Lonja) sin que ninguna de las dos parezca apropiada, salvo que en algún momento se denominase al tramo entre la calle Quintana y la Plaza Mayor como calle del Ochavo.
⁵ La Liga de Contribuyentes de Salamanca : paz, justicia, buena administración, trabajo, economías: Año VI Número 197 - 1887 mayo 8 "De conformidad con lo dictaminado por la comisión de puestos se acordó que los que ocupaban los panaderos en los portales titulados del Pan, se sitúen en los conocidos por los de la Menoría en la plaza de la Verdura"
⁶ El Adelanto : Diario político de Salamanca: Año XXIV Número 7355 - 1908 junio 13
⁷ El Adelanto : Diario político de Salamanca: Año 46 Número 14126 - 1930 Mayo 21
⁸ Sara Núñez Izquierdo, La obra de Francisco Gil
⁹ La único argumento que hemos encontrado de que este edificio fue diseñado por Francisco Gil está en el libro de David Senabre Desarrollo urbanístico de Salamanca en el siglo XX,, Foto Nº 384. Sara Núñez Izquierdo en su trabajo El arquitecto Francisco Gil González... no menciona este edificio.
BIBLIOGRAFIA
La Plaza Mayor de Salamanca, Alfonso Rodríguez de Ceballos, 1991
La Plaza Mayor de Salamanca, Conrad Kent. 1998
La Plaza Mayor de Salamanca 3 Vol. Director Alberto Estella Goytre, 2005
Salamanca a finales del siglo XIX, Carlos Gutiérrez de Ceballos, 1951
Urbanismo de Salamanca en el siglo XVIII, María Nieves Rupérez Almajano, 1992.
Desarrollo urbanístico de Salamanca en el siglo XX. David Senabre López, 2002
Arquitectura y Urbanismo en Salamanca (1890-1939), José Ignacio Díez Elcuaz 2003
El arquitecto Francisco Gil González (1905-1962) y la arquitectura salmantina del segundo tercio del siglo XX, Sara Núñez Izquierdo,2014
El último “tercerillo” de la Plaza Mayor, Emilio Salcedo.
Alfares en Salamanca, Rosa María Lorenzo y colaboradores, 1999
Historia de la Plaza Mayor de Salamanca en planos, Antonio Seseña Arévalo, 2012
La Iglesia y el Convento de San Esteban de Salamanca, Alfonso Rodríguez G. de Ceballos, 1987
Prensa: El Adelanto y El Salmantino.






