DESCUBRIMIENTO DEL WOLFRAMIO
El wolfram no se encuentra de forma natural en estado puro sino como mineral wolframita o scheelita. Quienes lo pudieron aislar en estado puro fueron los hermanos Juan José y Fausto de Elhuyar y Suvice el 28 de setiembre de 1783 en los laboratorios del Real Seminario de Vergara en España. Los dos hermanos formaron parte de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, que había fundado el Seminario de Vergara y puesto en marcha el Laboratorium Chemicum. Su padre, personaje influyente en la Real Sociedad quiso que estudiaran química y mineralogía en París y Freiberg (Sajonia, Alemania).
Encontrándose en Viena tomaron diverso camino; Fausto, que había nacido en Logroño el 11 de octubre de 1757, regresó a Vergara como profesor del Laboratorio, obteniendo posteriormente la cátedra y dedicándose a la investigación de 1781 a 1785, publicando el análisis del mineral wolframio, tras haber estudiado los minerales de Alemania, los de Bohemia y los de Hungría. Falleció en 1833.
| Fausto de Elhuyar |
Juan José viajó a Suecia cursando estudios superiores en Uppsala, la universidad más antigua de Escandinavia y fue elegido, junto al navarro Juan Montalbo, como espía para introducirse en Carrón (Escocia) en la fábrica de armamento y luego trasladar sus conocimientos a la Corona española. Por ello recibiría diariamente veinte reales de vellón por orden del rey Carlos III. No queriendo verse envuelto en la guerra entre España e Inglaterra desobedeció la orden y marchó a Suecia, donde además de conocer la tecnología armamentista profundizó en los “estudios de alta química” impartidos por Torbern Olof Bergman en la Universidad de Uppsala, que presentía la existencia de un material todavía no conocido y con el químico y farmacéutico sueco Carl Wilhelm Scheele que estaba investigando para conseguir “acide tungustique”.
| Juan José de Elhuyar. |
Juan José regresó a Vergara en octubre de 1782 y en la Memoria de la Vascongada se dice sobre el trabajo de los dos hermanos “Análisis químico del wolfram y examen de un nuevo metal, que entra en su composición”: Habiendo puesto otros cien granos de este polvo en un crisol de Zamora, guarnecido con carbonilla, y bien tapado, a un fuego fuerte, en el qual estuvo hora y media, encontramos rompiendo el crisol después de enfriado un botón que se reducía a polvo entre los dedos. Su color era gris, y examinándolo con un lente, se veía un conjunto de globos metálicos, entre los quales había algunos del tamaño de una cabeza de alfiler, cuya fractura era metálica, y de color de azero. Pesaba sesenta granos, y por consiguiente hubiera disminuido quarenta. Su pesadez específica era : : i : 17´6.
El crisol procedente de Zamora fue utilizado porque en esta provincia y concretamente en Pereruela de Sayago, se fabricaban los de materiales de arcilla refractaria más cotizados.
El 28/09/1783 consiguieron aislar el nuevo elemento en una muestra de wolframita procedente de las minas de estaño de Zinnualde, en la frontera entre Sajonia y Bohemia, que llamaron “Wolfram”, por el nombre del material del que había sido extraído.
No se le dio el nombre de los descubridores. Wolfran fue inventado por Georgius Agricola, alquimista alemán del siglo XVI y viene de Wolf-Rahm: Lupi Spuma o esperma de lobo. Conocido como Tungsteno por los anglosajones deriva de las palabras suecas Tung (pesado) y Sten (piedra): piedra pesada. Se obtiene de la manipulación de los minerales Chelita y Wolframita.
EL WOLFRAM EN BARRUECOPARDO
El entorno de Barruecopardo forma parte del macizo Hespérico occidental que alberga numerosos filones y vetas con minerales como wolframita (óxido de hierro y wolframio) y scheelita (un tungstato de calcio). Entra por las proximidades de la cuenca del Duero, por Saucelle y Barruecopardo, siguiendo por La Fregeneda, Hinojosa, Sobradillo, Lumbrales, San Felices de los Gallegos, Villar de Ciervos, Puertoseguro, Encinasola de los Comendadores, Cerralbo, san Pedro de Rozados, Navasfrías y el Payo.
El wolfram fue detectado en Barruecopardo en 1902, siendo la explotación pequeña y dispersa y solo se recogía de forma manual el mineral que se encontraba en la superficie. En 1907 se inician las labores de investigación extrayendo ejemplares de óxido de hierro que aparece con frecuencia pseudomórfico de cristales de scheelita (con poco manganeso variedad de reinita o ferberita y con poco hierro hubnerita), mineral compuesto de wolframio y cadmio, apareciendo también en forma de masas cristalinas diseminadas en los filones de cuarzo, junto a la arsenopirita. La scheelita pura tiene color acaramelado, aunque aparece con tonos desde el gris hasta el negro.
| Anuncio en El Resumen el 12 de agosto 1911 |
Algunas personas registraron pequeñas concesiones y efectuaron envíos esporádicos de material a centros de procesamiento. En las pequeñas concesiones comenzaron los trabajos de filón con pozos, galerías y zanjas hechas por obreros del pueblo, a cielo abierto, originando enormes escombreras. El transporte se hacía en carros con mulas hasta el ferrocarril Salamanca-Barca d´Alba.
El 4 de noviembre de 1910 llegaron a Barruecopardo y se alojaron en casa de Felipe Reyes, mister Grifitth, enviado por la casa inglesa Otto Fischer, el señor Jorge Rock propietario de las minas “Cabaña” y colindantes y el bilbaíno don Silvestre Ajuria, dueño de las “Ajuria” y “Brasilera”.
Iniciado el objeto del viaje, mister Griffith tomaba un pedrusco, se acercaba a la ventana para verlo mejor a plena luz, lo miraba, lo remiraba y colocaba unos lentes para volver a mirarlo. Con otros lentes distintos continuaba la observación más intensa aún. Con una navaja sacaba polvo del chinarro y con la mano derecha tomaba un poco de él y frotaba el dorso de la mano izquierda, examinando el color que ofrecía extendido sobre la piel. Otro poco de polvo se lo introducía en la boca y lo degustaba como si se tratara de un caramelo. Cogía otro trozo de mineral y lo colocaba sobre el alfeizar de la ventana y lo prendía con una cerilla, recogiendo el humo en su nariz, con la mano a modo de pantalla.
Parece que el resultado del examen fue satisfactorio y al día siguiente el periodista Fernando Felipe Martin, SIR-VE, acompañado de los señores Reyes, Rock y Ajuria visitaron las minas, “Cabañas”, “Elsa”, “Unión”, “Burrete”, “Ajuria”, etc... En la mayoría de ellas no se habían efectuado apenas trabajos, solamente unos hoyos, como sepulturas, en los que existían grandes trozos de cuarzo, en cuyos bloques se encuentra el wolframio o tungsteno para la fabricación de acero, que se obtiene rompiendo el cuarzo a fuerza de martillo o de barrenos, con lo que aparece una mancha negruzca, que es el wolfram. Mister Griffith pidió que le guardaran algunos pedazos para llevarlos a Inglaterra y examinarlos más detenidamente.
A las mujeres, con sus sayas coloreadas, se las veía inclinadas hacia la tierra, como si fueran escardadoras, buscando chinarros que almacenaban en sus mandiles y bolsas, como quien guarda un tesoro, pues se pagaba a 28 pesetas la arroba. Parece que había entrado ya en el pueblo millón y pico de pesetas y librado a sus gentes del oficio de jornaleros. Se conoció la época como “La fiebre del oro negro” o “La guerra del wolframio” y a Barruecopardo como “La California chica”. El producto era comprado por la firma Otto Fischer de Londres, al señor Rock dueño de algunas minas o al señor Ajuria, propietario de otras, al precio que estipulaba la empresa londinense.
La opinión dada por mister Griffith se refleja en el telegrama: Minas buenas, principalmente en arsénico. Llegaré el domingo. El periodista pedía a los representantes en Cortes de Vitigudino señores Maldonado y marqués de Puerto Seguro que se reconstruyera el puente Resbala del Huebra y se adecentara la carretera para poder explotar las minas de Barruecopardo, las de hierro de Cerezal de Peñahorcada, las de falso topacio de Villasbuenas, las de fosforita de Aldeadávila y tantas y tantas.
El mineral de esta zona se componía, en tanto por ciento, de: Acido Túngstico 66,72; Sílice 7,58; Antimonio 0,11; Estaño 0,28; Arsenio 0,083; Protóxido de hierro 23,43; Protóxido de manganeso 0,87; Níquel 0,057; Azufre 0,06.
El wolframio ocupa el número 74 como elemento químico del grupo 6 en la escala periódica de Mendeleyev (Wolframio y Tungsteno son el mismo elemento químico y se definen por la letra W). Su masa atómica es de 183,84 u y la dureza de Mohs 7,5. Extremadamente denso 19,30 g/ml, tiene el punto de fusión más alto de todos los metales 3.422º C; punto de ebullición 5.555 ºC; color gris plateado a blanco estaño, dependiendo del grado de pureza. En un principio se utilizó como filamento interior de las bombillas eléctricas y, buen conductor eléctrico, en aleación para aplicaciones de alta resistencia. Posteriormente en los blindajes para equipos de rayos X, tomografías computerizadas, electrodos no consumibles de soldaduras, elementos de corte, válvulas electrónicas, resistencias eléctricas, reactores, fabricación de armamento y cohetes espaciales.
En el año 1917 las minas abiertas en Barruecopardo eran las que siguen, con su extensión en hectáreas: Alcide, 20; Ajuria, 8; Atalaya 2ª, 11; Bilbaína, 15; La Brasileña, 6; La Brasilera, 16; Burrete, 17; Cabaña, 12; Colón, 12; Elsa, 17; Guzmán, 25; Héctor, 52; Josefita, 12; Lola, 6; Luisita, 12; Luna, 8; Mayo, 16; María, 18; Mariposa, 18; Pilatos, 18; Rheingold, 4; Rita, 9; Unión, 10; Urrutia, 8; Victoria, 22.
El precio por Tm y ley del 60 x 100 fue: 1911, 2.665 pesetas; 1913, 2.535; 1915, 6.000; 1917, 8.400.
El fotógrafo alemán Otto Wunderlich efectuó reportajes industriales, entre ellos algunos en las minas de Barruecopardo. Volvió a España en 1913 para trabajar en la sociedad minera de “El Guindo”, de la Carolina en Jaén, que abandonó en 1917. Se ha localizado en Salamanca en 1910, suponiendo que efectuara entonces las primeras fotografías de Barruecopardo. De nuevo volvió a España en los preliminares de la segunda guerra mundial acompañando a Heinrich Himmler desde su llegada a la frontera de Irun-Biarritz, para preparar la célebre entrevista Hitler Franco el 23/10/1940. Ingresó en el Consorcio de empresas “Sofindus” (Sociedad Financiera Industrial) dedicada al negocio del wolfram, en la que se integraron la “Hisma” (Compañía de Transportes Hispano Marroquí), controlada por Alemania y la Rowak, creada por Hermann Goering. En Salamanca funcionaron 3 filiales: Transportes Marion, Compañía General de Lanas y Sociedad Exportadora de Pieles.
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Los alemanes, antes de la primera guerra mundial habían incrementado su producción de armamento, hasta el punto de superar los stocks de los aliados al usar el wolframio para fabricar herramientas de corte, pues al escasear los diamantes para uso industrial encontraron el sustituto ideal en el wolfram. Aunque la Península Ibérica solo representaba el 6% de la producción mundial se encontraba en óptima posición para que le compraran el preciado metal ya que los países más productores: Bolivia, 7%, Usa, 11%, Birmania, 17% y China, 36%, tropezaban con la dificultad de que su producción se encontraba fuera de Europa y por culpa del dominio de los mares que tenían los aliados.
El producto de las minas salmantinas se enviaba a Alemania, siendo 53 toneladas en 1914, procedente de 4 minas, de 7 en 1916 y 1917 y de 5 en 1918. Hasta 1918 se remitieron 700 Tm, pagándose a 2.535 pesetas la tonelada en 1913, a 8.400 en 1917 y a 2 pesetas terminada la conflagración. Funcionaron durante la guerra las minas: “Rheingold”, “Atalaya 2ª”, “Pilatos”, “La Brasilera”, “La Rival”, “Mayo”, “Enrriete”, “Diamante”, “La Independiente” y “Navasfrías”. Las de mayor producción fueron: “Enrriete” 48,7 Tm con valor de 170.450 pesetas a boca mina; “Rheingold” 18,9 Tm, 60.850 pesetas; “Pilatos” 11´6 Tm, 40.619 pesetas; “Brasilera” 3´5 Tm; “La Independiente 2 Tm y “Atalaya 2ª 16 Tm.
La primera guerra mundial produjo en Barruecopardo lo que se llamó “la fiebre del wolfram” que se tradujo en aumento de la actividad minera, ampliación de tajos y galerías, mayor volumen de calicatas y concesiones, entrada de comerciantes y compradores extranjeros que intentaban asegurar los suministros para la industria bélica o la siderurgia, altos salarios y afluencia de trabajadores que precisaban de alojamientos improvisados, bares y comercio local, además de medios de transporte.
La rivalidad entre compradores hacía que admitieran el mineral con abundancia de mezclas e impurezas, que originaban un peso muerto, pues lo que les interesaba era llevarse la materia prima, aunque solo fuera por privar de ella a la competencia. Tal era la efervescencia minera que corría la leyenda de que había que derribar la iglesia de santa María Magdalena, pues datada entre los siglos XII y XIII, había sido construido con el mineral que aparecía en estos años.
| Anuncio en el El Salmantino 05 de diciembre de 1916 |
A partir de 1918 y hasta 1926 no se efectuó petición alguna de licencia para explotación de minas de wolfram ni en Barruecopardo, ni en ninguna otra localidad salmantina. La cotización se desplomó, los compradores desaparecieron, las pequeñas concesiones dejaron de ser rentables y se abandonaron las labores.
BIBLIOGRAFÍA
La producción y contrabando de wolfran en España durante la primera guerra mundial.- Leonardo Caruana de las Cagigas y Eduardo González Calleja. 2014.
El wolframio. Contrabando entre dictadores.- Rosa Arburúa Goienetxe. 2021.
Boletín oficial de Minas y Metalurgia. 1917 a 1926.
Prensa de la época.