La Metamorfosis del Barrio Salas Pombo, Hoy San Bernardo

 


El barrio de Salas Pombo en Salamanca, aunque hoy en día la denominación oficial y popular predominante es San Bernardo, es una zona emblemática que surgió como un proyecto de vivienda social, donde su nombre queda como testigo de la planificación urbanística del régimen franquista en Salamanca, siendo un barrio obrero de origen popular que se desarrolló significativamente entre finales de los años 40 y la década de los 60.

 

Construcción del barrio de Salas Pombo



Aspectos claves de su historia:


Origen y contexto: 


Históricamente, en el siglo XVI fue el arrabal de la Puerta de San Bernardo y la denominación actual del barrio se debe a la existencia de un antiguo convento cisterciense de San Bernardo, que fue construido en el año 1584, así como su iglesia 42 años después en 1626. Durante la Guerra de la Independencia fue derruido, volviendo a reconstruirse y habitarse en 1828, pero en 1836 salió a la venta en subasta pública, al ser confiscado por el Estado. Dicho convento desapareció en el siglo XIX.


Recreación del monasterio de San Bernardo según los Dibujos Salmantinos
del arquitecto Joaquín de Vargas. Clic para el original

 

Al terminar la Guerra Civil Española (1939), Salamanca, al igual que el resto del país, se sumergió en un panorama económico y social extremadamente precario, marcado por la escasez, la represión y una profunda crisis de vivienda que impulsó movimientos migratorios internos.

En el periodo comprendido entre 1939 y 1953 la ciudad de Salamanca experimentó una profunda transformación urbanística y arquitectónica debido al impulso de una imparable actividad constructiva. A esta situación contribuyeron una serie de factores entre los que cabe citar que la Guerra Civil apenas provocó daños materiales a la ciudad, ya que aunque se produjeron varios bombardeos en enero de 1938 sobre la ciudad, las zonas más dañadas fueron las calles de Concejo, Padre Cámara y Velázquez. También se lanzaron bombas en la estación del tren, las proximidades de los depósitos de Campsa, Cuartel General Arroquia, colegio de las Jesuitinas, convento de las Bernardas, central de la Electra en el camino del cementerio, calle Vázquez Coronado, Milicias Nacionales y la plaza de la Cárcel Vieja. También aprovecharon a descargar sobre la estación de tren de Cabrerizos.

Durante estos años, la ciudad del Tormes desarrolló un modelo de crecimiento económico basado en su condición de capital de una provincia eminentemente agrícola y con escaso desarrollo industrial. Ante estas circunstancias, prevaleció el sector terciario, principalmente centrado en los campos educativo, sanitario, comercial y del ocio.

El servicio doméstico y los jornaleros se convirtieron en mano de obra de la clase social más pudiente, conformada por los altos funcionarios y profesionales liberales. En base a esto, el panorama de Salamanca de la posguerra estaba estructurado en una sociedad de clases, asentada en la obrera y la artesanal, seguida por el clero y los administrativos, mientras que en la cúspide se encontraban los altos funcionarios, los propietarios y los ganaderos. 

En 1940 vivían en Salamanca 71.872 habitantes, lo que supuso un aumento del 53% con respecto a 1930 (datos según el Instituto Nacional de Estadística). La evolución del número de residentes en las décadas siguientes a 1940 fue acorde con las cifras propias de una capital de provincia de sus características, en la que, sin duda, paulatinamente, fue más relevante la presencia de las dos Universidades que, sin duda, fue uno de los principales atractivos. A partir de la década de los 50 el crecimiento demográfico se ralentizó, ya que en 1950 había 80.239 personas censadas, en 1954 vivían en la ciudad 86.062, mientras que en 1955 disminuyeron a 83.308, que ascendieron nuevamente a 89.949 en 1959.

De este modo, este incremento demográfico experimentado en Salamanca durante las décadas de los años treinta y cuarenta se tradujo y exigió una transformación del paisaje urbano e implicó el crecimiento de la periferia y la aparición de nuevos barrios.

El panorama en la posguerra salmantina se caracterizó por los siguientes aspectos clave: 

Precariedad Económica y Hambruna: La economía se caracterizó por la “pesadilla económica” del primer franquismo (1939-1950), marcada por el racionamiento, el estraperlo y una severa sequía. La agricultura, pilar de la provincia, quedó devastada, y los salarios obreros eran mínimos, provocando una situación de pobreza extrema en el medio rural.

Migración y Éxodo Rural: Pese a la situación crítica, el final de la guerra marcó el inicio de un proceso de migración interior hacia las ciudades. Muchos habitantes de pueblos salmantinos buscaron en la capital, o en urbes mayores como Madrid, oportunidades de supervivencia, huyendo de la represión y la miseria rural.

Crisis de Vivienda (Subdesarrollo Urbano): La llegada masiva de población a la ciudad de Salamanca agravó la falta de viviendas dignas. Se produjo una proliferación de asentamientos informales y chabolas en los suburbios, ya que la construcción de vivienda nueva era casi inexistente en los primeros años de posguerra, incapaz de albergar a los recién llegados.

La Vivienda Obrera: Durante el primer franquismo, la vivienda obrera fue escasa y de mala calidad. La estructura familiar se vio afectada por la necesidad de migrar o por la pérdida de miembros en la guerra, forzando a compartir viviendas o a vivir en condiciones de hacinamiento.

Represión y Silencio: El ambiente en Salamanca tras la guerra estuvo condicionado por una fuerte represión social y política, que generó miedo y silencio sobre las experiencias del conflicto, impactando directamente en la movilidad y las condiciones de vida de la población. La ciudad vivió una lenta recuperación, con la vivienda social comenzando a organizarse de manera muy limitada a través de instituciones sindicales hacia los años 40 y 50, en un intento por paliar el grave déficit habitacional.

La Organización Sindical Española, el Gobierno Civil y la Obra Sindical del Hogar y Arquitectura: Una vez promulgada la Ley de Unidad Sindical de 1940, se encomendó a la Organización Sindical Española la faceta asistencial a través de sus Obras Sindicales, donde el Estado franquista ejerció el paternalismo con los grupos sociales menos favorecidos. Se establecieron obras sindicales de colonización, cooperación, educación y descanso, artesanía, formación profesional, previsión social, asistencia sanitaria, lucha contra el paro y vivienda. Esta última adoptaría el nombre de Obra Sindical del Hogar y Arquitectura, organismo fundado en diciembre de 1939 al amparo de la Falange y de la Delegación Nacional de Sindicatos que tenía como cometido gestionar viviendas protegidas, con el objeto de facilitar vivienda a los llamados productores de la clase media y trabajadora. Dicho organismo promocionó muchos de los grupos de viviendas financiados por el Instituto Nacional de la Vivienda que durante sus primeros años de existencia algunos de los proyectos, por falta de recursos y materiales, no pudieron llevarse a cabo, pero fue a partir de los años 50 y 60, cuando asumió toda la promoción de vivienda pública.

Desde sus orígenes, el Instituto Nacional de la Vivienda estuvo supeditado al Ministerio de Organización y Acción Sindical y, a partir de 1957, al Ministerio de la Vivienda. El Instituto fue fundado con el objetivo de fomentar y dirigir las actuaciones gubernamentales vinculadas a este ámbito, orientar las iniciativas de los constructores y contribuir a la construcción otorgando beneficios a la edificación de estos inmuebles. Entre sus cometidos cabe señalar el de dictaminar ordenanzas sobre la construcción de este tipo de casas, especialmente en lo relativo a las condiciones higiénicas, técnicas y económicas. 


Casa Sindical de Salamanca


Así comienza la construcción de barrios completos, como el barrio Parroquial de la Falange o Barrio de Salas Pombo, edificado en los terrenos del antiguo Convento de San Bernardo, (del que después tomaría su nombre), gracias al Ayuntamiento y la Diputación Provincial, siendo la Obra Sindical del Hogar la institución encargada de su promoción. Se construyeron unas 390 viviendas en varias fases, proporcionando un hogar asequible a funcionarios y otros productores de la organización sindical.


Diego Salas Pombo en enero de 1950.
Fotografía de Guzmán Gombau


Recibió el nombre de Salas Pombo en honor a Diego Salas Pombo, un destacado político falangista que fue Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento en Salamanca durante los años 1945 a 1950. El barrio, al parecer, fue inaugurado oficialmente por el General Franco en el marco de las promociones de vivienda protegida de la época, aunque no hay datos contrastados al respecto.

 

Plaza de las Cigüeñas (Barrio San Bernardo)




Evolución y Vida Social


Identidad Obrera: 

La tipología de la vivienda obrera empezó a adquirir relevancia en el siglo XIX en sintonía con los principios de las corrientes higienistas. En el caso de Salamanca alcanzó auténtica carta de naturaleza durante el Primer Franquismo, al convertirse en foco de asentamiento de un importante contingente de población que emigró del campo a la ciudad en busca de trabajo, lo que supuso una importante y urgente demanda de viviendas para este sector. 

El segundo agente responsable de la materialización de este tipo de viviendas fue la Obra Sindical del Hogar, organismo fundado en diciembre de 1939 al amparo de la Falange y de la Delegación Nacional de Sindicatos, que tenía como cometido gestionar viviendas protegidas para los obreros. Además, debía confeccionar las instrucciones técnicas para la redacción de los proyectos, así como interpretar y controlar el cumplimiento de las ordenanzas. Así una vez realizada la solicitud para su ejecución, el personal técnico de este organismo la examinaba y posteriormente, si se estimaba pertinente, la propuesta era aprobada por el Instituto Nacional de la Vivienda.

Éstas se levantaron en emplazamientos alejados del casco histórico y su ejecución se demoró durante años debido a la falta de materiales como consecuencia del aislamiento inicial de la Dictadura y la precariedad económica.

 





En sus inicios, era núcleo de fuerte identidad trabajadora. Sus bares y tiendas eran el cetro de la vida social, donde se discutía, entre otras cosas, de fútbol, toros y la actualidad política de España de posguerra.



Desarrollo Urbano

El barrio está localizado al oeste de la ciudad. Su primer nombre fue el arrabal de la Puerta de San Bernardo en el siglo XVI. Con el tiempo, aparecieron en torno al convento varios establecimientos relacionados con el comercio y la industria, entre los cuales se creó una Sociedad Cerámica Salmantina, que daba empleo a unas 40 familias, del mismo modo la tahona de San Bernardo, que perteneció a Sainz Pardo, así como la creación de unos almacenes de materiales de construcción del destacado industrial salmantino Anselmo Pérez Moneo.

Desde el arrabal se accedía al cementerio público San Carlos Borromeo (1832), ubicado en los terrenos de una huerta, denominada Villasandín que perteneció a la orden de los Jesuitas.


Fotografía de la aviación militar en 1932. Se aprecia, abajo a la izquierda, el área de
tierras de labor donde luego estaría el barrio de San Bernardo 


En 1925 el barrio estaba delimitado por el camino del Cementerio, el paseo de las Carmelitas y el Camino Viejo de Villamayor. En aquellos años, los precios de los terrenos para la construcción por metro cuadrado eran de cinco pesetas (0,03€), lo que lleva a catalogarse como un barrio de clase media pese a tener aspecto de barrio obrero (David Senabre López en Desarrollo Urbanístico de Salamanca en el siglo XX).

El desarrollo urbanístico del barrio era escaso pese al impulso que le proporcionó el Hospital de la Santísima Trinidad (inaugurado en 1904). Todas las infraestructuras fueron muy deficientes, careciendo de asfaltados de calles y accesos principales que atravesaran la barriada y que permitiese, de alguna forma, articular su desarrollo interior. 


Hospital de la Santísima Trinidad. Tarjeta postal de la colección Núñez


Fue, después de la Guerra Civil cuando se inauguró el paseo de Héroes de Brunete, conmemorando a los combatientes de la Batalla de Brunete durante la Guerra Civil Española (hoy Avenida de Filiberto Villalobos)

En la década de los años 30 casi todo el barrio eran tierras de labor. A las dos zonas de asentamiento tradicionales, el camino del Cementerio y el Paseo de Carmelitas, se añade una tercera que atraerá la mayor parte del crecimiento de esta etapa. Tanto es así que, se crearon cuatro calles con una anchura de diez metros, a la trasera del hospital de la Santísima Trinidad, correspondiendo a las calles: Alarcón, Edison, Volta y Cuarta.


Calle Alarcón

Calle Edison

Calle Volta

Calle Cuarta


Los orígenes del barrio se remontan a octubre de 1940, fecha en la que Eduardo Lozano Lardet, (1897-1968; titulado en 1923), arquitecto provincial, presentó una moción a la Comisión Municipal Permanente en la que manifestó su preocupación por el aumento de infraviviendas en Salamanca, cuestionándose:

¿Por qué no existe en Salamanca esa zona urbanizada de edificaciones gratas, alegres y con espacios libres destinados a jardín, o en qué lugar se ha pensado, hasta ahora, su establecimiento, con sujeción a un plan municipal orgánico y a un proyecto completo?

Para ello, este arquitecto se decantó por la zona de San Bernardo. Desde un principio estimó oportuno que los futuros inquilinos de las casas fuesen los funcionarios municipales y provinciales, además de otros miembros de la clase obrera.


Plano del barrio de la Falange de Lozano Lardet. El Adelanto 18-07-1942

Perspectiva de una de las zonas del barrio. El Adelanto del 13 de enero de 1943


A mediados del mes de mayo de 1944 se bendijeron los terrenos escogidos para la construcción, sin embargo, hasta noviembre de 1947 el proyecto languideció, pues las obras estuvieron paralizadas por falta de hierro, ladrillo y cemento, una constante en la tipología que nos ocupa en los años 40.


Autoridades asistentes al acto de bendición de los terrenos del nuevo barrio Parroquial
de la Falange. Foto R. Buxaderas en El Adelanto del 16 de mayo de 1944

Inicios de la construcción del barrio de la Falange vista desde el edificio Mariano Rodríguez (s.d)


Estado del barrio a finales de los 50 o principios de los 60.
Ya está allí el monasterio de las Oblatas, el colegio Maristas y la subestación de Iberdrola (s.d.)


Finalmente, el dos de diciembre de 1947 comenzaron los trabajos con la colocación de la primera piedra.

En la década de 1950 comenzó la construcción del barrio y se completó a principios de los 60, creciendo en torno del antiguo estadio de futbol de la Unión Deportiva Salamanca, (inaugurado el 12 de mayo de 1923 por el obispo de la diócesis de Salamanca, Julián de Diego García Alcolea), y conocido como campo de El Calvario. 


Barrizal de Salas Pombo en avenida anteriormente de Héroes de Brunete y ahora
Filiberto Villalobos a la altura de la calle Volta (s.d.)


Fue diseñado originalmente como un barrio obrero bajo la gestión de la Obra Sindical del Hogar. El proyecto definitivo constaba de 390 viviendas distribuidas en 60 casas de vecindad y otras 44 unifamiliares. El artífice distribuyó cuatro áreas divididas longitudinalmente por la avenida de Filiberto Villalobos y transversalmente por la calle Huerta Ortea, en las que se dispuso los inmuebles bajo distintos criterios. En base a los libros de actas de la Diputación, la primera intención del arquitecto fue la de erigir once prototipos. 


Avenida Héroes de Brunete, luego Filiberto Villalobos (s.d.)


Sin embargo, el análisis in situ de las plantas y los alzados revela que finalmente fueron nueve, cuyos precios oscilaban entre las 37.000 (222,37€) y 57.000 pesetas, (342,57€), aunque la cifra final ascendió en algunos casos hasta las 71.399,50 pesetas, (429,11€).

La ausencia de patios de luces, la desornamentación de las fachadas, cubiertas con revoco, y la apertura de huecos de ventilación en todas las estancias de las viviendas son la características que distinguen a estos edificios. Esta distribución favoreció la apertura de espacios ajardinados entre las distintas construcciones el barrio que servían «para el esparcimiento de la familia del productor» y fomentaban la interacción social entre sus habitantes. La necesidad de abaratar costes y la escasez de materiales propiciaron un tipo de arquitectura estéticamente modesta, aunque se jugó con la combinación de volúmenes de distinto formato y altura para huir de la uniformidad, logrando así introducir cierta variación.


Calle de La Alberca, en el barrio de San Bernardo. Fotografía de Guzmán Gombau


Según los datos hallados, la superficie prevista en las viviendas oscilaba entre los 57 metros cuadrados y los 107,52 metros cuadrados. Es importante resaltar que en 1944 el Instituto Nacional de la Vivienda fijó las normas que debía cumplir todas las viviendas considerando que como mínimo tenían que estar dotadas de una cocina, un comedor, una habitación para dos camas y un retrete. Estas estancias debían ser independientes entre sí y cada una debía ventilar a través de una ventana que abriese directamente al exterior.

Como era habitual el proyecto original de Lozano Lardet previó la existencia «de servicios adecuados a sus obras asistenciales del 18 de julio, etc., las escuelas y el mercado de la zona, a lo que se suma el campo de deportes, ya existente – el desaparecido campo de futbol El Calvario-, y los parques y jardines complementarios», que, sin embargo, nunca llegaron a ejecutarse, algo, por otra parte, muy frecuente en la mayoría de los barrios obreros construidos durante el Franquismo.

En diciembre de 1950 el director y el secretario general del Instituto Nacional de la Vivienda, Federico Mayo Gayarre y Javier Martín Artajo, entregaron las llaves de ciento noventa y cuatro viviendas a los correspondientes inquilinos, el mismo día en el que hizo lo propio con las construidas en los barrios Vidal y Pizarrales. Tres años después en 1953, otros cincuenta y cuatro inquilinos recibieron su nuevo hogar.

 

Partido de fútbol en el Calvario en 1957, la magnífica fotografía de Guzmán Gombau
muestra los límites del barrio de San Bernardo por entonces

Antiguo Campo de futbol del Calvario ya en 1970 (s.d.)


A principios de los años cincuenta se estableció en esta zona la congregación de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, quienes levantaron en 1952 un convento, en la actual avenida de los Maristas, firmado por el arquitecto Rafael de Caviedes Gómez (1898-1980; titulado en 1923). Fueron las primeras religiosas en afincarse en esta parte de la ciudad, a las que seguidamente se sumaron en la misma vía los Hermanos Maristas en 1954, quienes erigieron un colegio, según el proyecto de Fernando Población del Castillo y el propio Lozano Lardet. Estos edificios y la presencia de las correspondientes comunidades se enmarcan dentro del incremento experimentado dentro de la arquitectura promovida por la Iglesia en Salamanca entre los años cuarenta y sesenta, que tendió a emplazarse precisamente en las periferias y, por tanto, fuera del recinto amurallado.


El Obispo Barbado Viejo bendiciendo la primera piedra
de la casa de la Congregación de Hermanas Oblatas.
Foto Guzmán Gombau en El Adelanto del 26 de marzo de 1952 

    

Trazas de la casa de las Hermanas Oblatas en Salamanca por
Rafael Hidalgo de Caviedes Gómez, arquitecto (Córdoba,1895; 1980)

 

Convento de las Hermanas Oblatas



La avenida Champagnat (hoy de Maristas) y el
colegio Maristas en una imagen de Guzmán Gombau

    

Colegio Universitario Marista (C.U.M.); tras él,
el colegio Maristas, la subestación de Iberdrola y
el edificio de las Religiosas Oblatas y más allá el campo
de fútbol del Calvario (hoy estación de autobuses)


Colegio Hermanos Maristas


A partir de los años setenta el barrio de San Bernardo se benefició de notables cambios al construirse en las inmediaciones el hospital Clínico Universitario, la estación de autobuses, nuevos centros de enseñanza, Convento de los PP. Trinitarios, Escuela de Artes y Oficios, Instituto Lucia de Medrano, Escuela de Magisterio, Centro de Salud Miguel Armijo, Colegio Mayor El Carmelo, Escuela Oficial de Idiomas y más recientemente, el campus Miguel de Unamuno.


Lugar de emplazamiento del Hospital Clínico.
Foto Guzmán Gombau

    

La etapa final de la construcción del Hospital Clínico
Universitario, en el año 1974

Antiguo Hospital Clínico Universitario de Salamanca

Nuevo Hospital Clínico Universitario de Salamanca


La estación de Autobuses en los 90'

    

Interior de la Estación de Autobuses

Estación de Autobuses


Convento Padres Trinitarios

Parroquia San Juan de Mata y Edificio Multiusos

Escuela de Artes y Oficios

 Instituto Lucía de Medrano

Instituto Fray Luis de León

Centro de Salud Miguel Armijo Moreno

Colegio Mayor El Carmelo

Escuela Oficial de Idiomas

Campus Miguel de Unamuno

 


Quien vive en San Bernardo


El barrio de San Bernardo en Salamanca, tradicionalmente conocido como uno de los arrabales históricos que se integró en la ciudad a finales del siglo XIX, ha tenido una población diversa que ha evolucionado de un perfil más obrero a uno mixto con fuerte presencia universitaria y extrajera.

Históricamente, hace décadas, las pocas casas que había estaban rodeadas de campo. Los edificios aparecieron poco a poco y reflejaban una imagen particular, el barrio ha albergado a familias salmantinas de clase trabajadora, siendo un barrio tradicional con arraigo familiar, aunque en los tiempos del antiguo nombre, el barrio sufría de muchas carencias, como la falta de asfalto y agua, donde muchas de las familias tenían que ir a buscar agua para toda la familia a la fuente la Platina, tampoco las casas tenían calefacción, siendo un brasero, bajo una camilla la que protegía del frío invierno de Salamanca, del mismo modo había que utilizar literas en los dormitorios para poder acoger familiarmente a los hijos por la necesidad de falta de espacio, al ser las habitaciones muy pequeñas.

Actualmente, debido a su proximidad al Campus Unamuno de la Universidad de Salamanca, el barrio acoge a un gran número de estudiantes durante el curso académico.

Según datos demográficos (registros de 2014-2021), el barrio cuenta con un índice de envejecimiento considerable, con una parte significativa de residentes mayores de 65 años.

El barrio contaba con poco más de 5.000 habitantes en el 2014, con una mayoría de mujeres (aprox. 2852 mujeres frente a 2.236 hombres). La población ha experimentado un ligero descenso en la última década (cerca de un 6% de descenso reportado en torno a 2021-2025).

El porcentaje, según el INE las personas que viven en San Bernardo están constituidas por las siguientes nacionalidades:


NACIONALIDAD PORCENTAJE
ESPAÑOLES 87.2 %
CUBANOS 2.2 %
MARROQUIES 1.8 %
AFRICANOS 1.2 %
PERUANOS 1.3 %
VENEZOLANOS 1.0 %
OTROS 5.4 %


Las 73 calles, plazas o glorietas que constituyen en la actualidad el barrio de San Bernardo las podemos enumerar por orden alfabético: 

Avenida Filiberto Villalobos; Avenida Maristas; Avenida Villamayor; Calle Águilas; Calle Alarcón; Calle Alberca; Calle Alfonso X El Sabio; Calle Alondra; Calle Arapiles; Calle Armuña; Calle Artesanía; Calle Babilafuente; Calle Batuecas; Calle Beleña; Calle Candelario; Calle Cantalapiedra; Calle Cepeda; Calle Ciervo; Calle Cisne; Calle Codorniz; Calle Cooperación; Calle Cuarta; Calle Doñinos; Calle Edison; Calle Faisán; Calle Gacela; Calle Gallo; Calle Gamo; Calle Garza; Calle Gavilán; Calle Gaviotas; Calle Gorrión; Calle Halcón; Calle Hogar; Calle Huerta Otea; Calle Licenciado Méndez Nieto; Calle Lumbrales; Calle Milano; Calle Mozárbez; Calle Navasfrías; Calle Norberto Cuesta Dutari; Calle Nueva de San Bernardo; Calle Pardal; Calle Pelicano; Calle Peña de Francia; Calle Perdiz; Calle Quinta; Calle San Felices; Calle Santa Marta; Calle Saucelle; Calle Tejares; Calle Tórtola; Calle Vecinos; Calle Veguillas; Calle Vellés; Calle Víctor García de la Concha; Calle Villares; Calle Villarino; Calle Volta; Camino Cementerio; Glorieta Filiberto Villalobos; Glorieta Francisco López de Villalobos; Paseo Carmelitas; Paseo San Vicente; Paseo Universidad de Coimbra; Plaza Cigüeñas; Plaza Diego de Covarrubias; Plaza Doctores de la Reina; Plaza Jilguero; Plaza Maestro García Bernalt; Plaza Universidad de Bolonia; Plaza Volta; Travesía de la calle Cuarta. 


Avenida Filiberto Villalobos, eje principal del barrio de San Bernardo. Google Earth


Actualmente, según el Catastro de Salamanca las viviendas construidas por décadas en San Bernardo han sido: 


AÑO VIVIENDAS
CONSTRUIDAS
< 1960 41
1960 173
1970 222
1980 79
1990 37
2000 175
> 2010 31
TOTAL 758


Calle Cisne


¿Qué futuro tendrán las viviendas del barrio San Bernardo construidas en los años 50-60?


En primer lugar, debemos comentar que muchos de los inquilinos que tuvieron, en un primer momento, acceso a estas viviendas han fallecido actualmente, por lo cual, o bien han pasado a sus descendientes directos, o bien se han vendido, siendo adquiridas por nuevos propietarios que viven actualmente o se encuentran alquiladas, señalando que algunos pudieron vender su piso en vida, para adquirir otro mejor y con mas comodidades arquitectónicas y de espacio. 

A lo largo de los años, y los que tuvieron oportunidad, dichas viviendas fueron reformadas, en su momento, sobre todo las estancias como la cocina y los baños, adecuándose a las mejoras que cada inquilino podía soportar. Así se fueron sustituyendo las cañerías que eran de plomo y que se prohibió su uso, así como algunos pusieron calentadores, bien de gas o eléctricos para poder tener agua caliente e incluso calefacción, cambiándose las ventanas y persianas, que eran de hierro y/o madera para mejorar, no solo el aspecto sino la eficiencia energética.

No obstante, hay que señalar que la mayoría de las viviendas no tienen ascensor, por lo cual se hacen inaccesibles para personas con falta de movilidad, llevando a muchos inquilinos replantearse el tener que cambiar de vivienda, algo que no todos pueden sobrellevar, aunque el Ayuntamiento suele financiar una parte del presupuesto, en aquellas viviendas que, por su estructura y diseño se pueda colocar un ascensor.

El futuro de las viviendas construidas en los años 50 y 60 en el barrio de San Bernardo (Salamanca) está marcado por una fuerte necesidad de rehabilitación energética y estructural para garantizar su habitabilidad a largo plazo. Estas edificaciones diseñadas originalmente para familias de clase obrera y con acabados básicos, se enfrentan actualmente a los siguientes procesos:


Rehabilitación integral y ayudas públicas


El Ayuntamiento de Salamanca, a través del Patronato Municipal de Vivienda y Urbanismo, impulsa un programa de regeneración para este tipo de barrios antiguos:


o Entornos Residenciales de Rehabilitación programada (ERRP): Se destinan subvenciones millonarias para mejorar la accesibilidad (instalación de ascensores), la conservación de fachadas y cubiertas, y la eficiencia energética.

o Eficiencia energética: Los edificios de esta época son el objeto principal de los fondos europeos Nex Generation para la financiación de estas reformas buscando reducir el consumo energético y mejorar la habitabilidad.



Calle Nueva de San Bernardo



Desafíos Estructurales y de Diseño


o    Obsolescencia: Al ser viviendas de mediados del siglo XX, muchas requieren la renovación completa de instalaciones eléctricas y de fontanería para cumplir con la normativa actual.

o Rediseño: Existe una tendencia académica y urbanística que cuestiona si estas viviendas sociales deben ser consideradas “patrimonio moderno” y como pueden ser “re-habitadas” mediante reformas que unifiquen espacios.


Calle Nueva de San Bernardo


Adaptación al Perfil Demográfico


o Accesibilidad: Dada la edad de muchos propietarios en barrios consolidados como San Basilio, la prioridad municipal es la eliminación de barreras arquitectónicas.

o Vivienda para mayores: En barrios cercanos con problemáticas similares, como Capuchinos, se están construyendo nuevos edificios de alquiler específicos para personas mayores, lo que marca una tendencia de renovación del parque público en estas zonas. Así el Ayuntamiento de Salamanca (2023) ha iniciado las obras de construcción de un nuevo edificio en el barrio de Capuchinos similar al Centro Victoria Adrados, con 48 viviendas protegidas en alquiler, trasteros y garajes par personas mayores o con movilidad reducida, además de un local multiusos de 234 metros cuadrados, atendiendo una petición vecinal para el desarrollo de actividades.

El edificio está ubicado entre las calles Puebla de Sanabria, Maragatería y Villalpando, junto a un aparcamiento en superficie gratuito y una zona verde. El nuevo edificio de viviendas de alquiler en Capuchinos cuenta con un presupuesto de adjudicación de 4.996.986,49 euros, el 38,5% financiado con fondos europeos Next Generation EU, dentro del programa de ayudas a la construcción de viviendas de alquiler social en edificios energéticamente eficientes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, tras el convenio firmado con el Ministerio y la Junta de Castilla y León.


Edificio colaborativo municipal del barrio de Capuchinos


El edificio estará compuesto por siete plantas: dos bajo rasante, una planta baja, tres para vivienda y un casetón en cubierta. La planta sótano -2 se dedicará a 25 trasteros de entre 5 y 11 metros cuadrados de superficie y a la ubicación de cuartos de instalaciones comunes del edificio. Por su parte, la planta -1 tendrá otros 23 trasteros y 48 plazas de garaje con una superficie de 20,89 metros cuadrados cada una. En la planta baja, además del local multiusos y los portales de acceso a las viviendas, habrá un patio ajardinado con zonas comunes de convivencia y lavandería. Las plantas primera, segunda y tercera, dispondrán cada una de ellas de 16 viviendas de dos dormitorios con una superficie entre 55 y 61 metros cuadrados, todas adaptadas para personas con movilidad reducida, con salón-comedor-cocina, baño, armario empotrado y balcón-tendedero.

Finalmente, en la cuarta planta se situará el casetón de instalaciones para alojar la sala de calderas y la cubierta planta no transpirable, accesible únicamente a efectos de mantenimiento.


El destino final depende del estado de conservación de cada edificio, pero la tendencia general es prolongar la vida útil de los edificios de la época de la posguerra mediante una reforma profunda y sostenible.


Dr. A. Sánchez Sánchez

10 de Marzo 2026




BIBLIOGRAFÍA

Actas de la Comisión Municipal Permanente (30-X-1940), libro 329, f.511 v. Archivo Municipal de Salamanca

Actas de la Comisión Gestora (07-XI-1940), libro 185, f.303. Archivo Diputación Provincial

Ayuntamiento de Salamanca: El ayuntamiento de Salamanca inicia en el Barrio de Capuchinos la construcción de un nuevo edificio de 48 viviendas en alquiler para personas mayores o con movilidad reducida. 07/07/2023

Barrio de San Bernardo (Salamanca) Wikipedia

Boletín Oficial del Estado. 20/IV/1939, p.2190

De San José a San Bernardo: un viaje a los orígenes de la vivienda social en Salamanca. LA GACETA REGIONAL DE SALAMANCA. 05/06/2025

El barrio de Salamanca inaugurado por Franco y la historia detrás de la vivienda social. Tribuna de Salamanca. 05/06/2025

El próximo domingo se inaugurarán las obras del barrio de San Bernardo, compuesto por cuatrocientas viviendas protegidas, El Adelanto, 28-XI-1947, pp. 1 y 3

García Catalán, Enrique, Una ciudad histórica frente a los retos del urbanismo moderno: Salamanca en el siglo XIX. 01/12/2016

Gerencia Territorial del Catastro de Salamanca.

Las condiciones mínimas que han de reunir toda clase de viviendas. Una importante orden de Gobernación sobre el particular. La Gaceta Regional, 02/III/1944, p.1

La vivienda obrera en Salamanca durante el Primer Franquismo (1939-1953). Soluciones arquitectónicas y su impacto en el desarrollo urbano. Sara Núñez Izquierdo. Universidad de Salamanca. Alcores 12, 2011, pp. 179-209. 16/08/2011 

Mayo Gayarre, Federic, El Instituto Nacional de la Vivienda, Revista Nacional de Arquitectura, 01/11/1941

San Bernardo, el barrio de los mil años. La Crónica de Salamanca. 08/09/2021