Plaza Mayor



Plaza Mayor en el plano basado en
Francisco Coello de 1858 y en 2012















¡SIN PALABRAS! (Juan Miguel Pando Barrero. 1964. Colección Conrad Kent)





Plaza Mayor de Salamanca en la litografía aparecida en el semanario 
Pintoresco Español del 17 de mayo de 1840



De esta guisa apareció la Plaza Mayor de Salamanca en el semanario Pintoresco Español del 17 de mayo de 1840. Aunque el grabado no parece representar nuestra ágora de forma muy realista, al menos permite percatarse, sin género de dudas, de dos claras evidencias sobre la Plaza de esos años. 

La primera es la falta total de mobiliario urbano o vegetación en el suelo de la Plaza, tal como había estado desde su finalización. El suelo aparece empedrado. No fue hasta 1863 cuando se instaló una pequeña fuente de recipiente octogonal muy estrecho que disponía de una farola decorada con cabezas de niños. (La misma que todos hemos visto en la fotografía atribuida al fotógrafo transeúnte Belvedere durante una corrida de toros)

La segunda evidencia es la ausencia de la espadaña en la fachada del Ayuntamiento. Aunque estaba proyectada en la maqueta de Andrés García de Quiñones, no fue hasta 2 de enero de 1852 cuando se decidió su construcción para colocar el reloj de la ciudad. Tomás Francisco de Cafranga, arquitecto provincial, fue el encargado de su construcción y para ello reformó el proyecto inicial eliminando dos torres previstas y reduciendo la ornamentación. En la balaustrada, en lugar de pináculos como en el resto de la Plaza, se instalaron cuatro estatuas de Isidoro Celaya representando a la agricultura, el comercio, la industria y la geografía. Además de cuatro figuras sedentes, que probablemente representan las cuatro Virtudes Cardinales, y de una corona real de hierro, de la que hoy solo queda la base, se colocaron tres campanas fundidas por Salvador Raurell y un reloj tipo Morez.

Controvertido es el tema iconográfico de estas cuatro estatuas. La interpretación que realizó Modesto Falcón en su guía "Salamanca artística y monumental" (1867) en la que se describían como estatuas de la Agricultura, la Industria, la Ciencia y la Astronomía fue seguida por la mayoría de autores de fines del siglo XIX y de prácticamente todo el siglo XX. Podemos leer esta descripción en trabajos como "la Reina del Tormes"(1884) de Fernando Araujo o en "Salamanca en la mano: noticias histórico-descriptivas acerca de la ciudad y sus monumentos, usos y costumbres"(1930) de Enrique Esperabé de Arteaga. Posteriormente se amplía o mejor se sustituye la interpretación de Ciencia por la de Comercio y así lo leemos en el libro sobre la Plaza Mayor de Guzmán Gombau (1955) y sobre todo en el libro de Rodríguez G. de Ceballos de 1977.

Sin embargo los últimas investigaciones y la aparición de la correspondencia entre el escultor Isidoro Celaya y el Ayuntamiento parecen resolver la iconografía verdadera (si es que esta existe). Del libro "250 Años de la Plaza" (2005), trabajo en tres volúmenes dirigido por Alberto Estella y coordinado por Conrad Kent, tomamos los siguientes párrafos (pág. 85 y 86 Volumen III):

"La correspondencia de este profesor de San Eloy con el Ayuntamiento nos descubre cuáles fueron en realidad los temas iconográficos elegidos por el autor para las estatuas, cuestión en la que aquél le dejó total libertad. En 8 de junio había terminado la primera, que representaba a la Arquitectura, identificable por el libro y la escuadra que porta en sus manos. Antes de que la comisión se pronunciase sobre ella, a final de mes había concluido la segunda, muy similar a la anterior en la posición de los brazos, vestido, etc., pero con un cincel y un mazo, porque quería representar a la Escultura. Aunque la comisión dio el visto bueno para que continuase el trabajo, también le advirtió que pusiese esfuerzo para conseguir mayor perfección en las restantes, y que acelerase la ejecución para que la obra no sufriese retraso. Por lo realizado hasta el momento recibió cuatro mil reales"

"....Aunque, como hemos señalado, no se quería gastar mucho dinero en las esculturas, la calidad de lo ejecutado por Isidoro Celaya dejaba mucho que desear, hasta el punto de plantearse en noviembre si debían aceptarse las dos últimas que había presentado. Primero se admitió la que representaba a la Geografía, que podemos identificar fácilmente porque apoya su mano izquierda sobre un globo terráqueo, pero solamente después de oír la opinión del arquitecto se aceptó la alegoría de la Agricultura. Según Cafranga la estatua representaba la diosa Ceres y estaba «personificada debidamente y según requiere la ystoria pagana», porque tenía «la hoz en la mano derecha y espigas en la izquierda», inconveniente de todas ellas era el ser de «piedra franca o de arena» .
Según este libro la interpretación sería: Arquitectura, Escultura, Geografía y Agricultura.

Los trabajos posteriores como la tesis doctoral convertida en libro de Enrique García Catalán, "Urbanismo de Salamanca del siglo XIX" de enero de 2015, asumen ya esta lista. Sin embargo en trabajos como el maravilloso libro de Antonio Seseña Arévalo, historia de la Plaza Mayor de Salamanca en Planos (2005) las enumera como Agricultura, Comercio, Industria y Geografía (lista que hemos escogido por motivos sentimentales).


© C.H. fc 13/08/15 Rev. 00




La fuente de “El Manojo”. Plaza Mayor de Salamanca hacia 1900
Tarjeta postal coloreada de Photoglob Zurich.


La tarjeta postal coloreada de la editorial Photoglob Zurich muestra la Plaza Mayor de Salamanca hacia 1900. Fue coloreada por el procedimiento de Fotocromo en el que se conjugaba la fotografía en blanco y negro y la litografía, el proceso era complejo y artesano y los colores ficticios por lo que los resultados fueron muy diversos. El proceso se hizo muy popular en la década de 1890, antes de que apareciera la técnica del Autocromo (1903) de los hermanos Lumiére, primer proceso comercial de fotografía en color.
La plaza mostraba una vegetación compleja, con menos arbolado que en años anteriores y en donde tejos y abetos habían sustituido a algunas de las originales acacias plantadas desde 1870. En los parterres, con plantas arbustivas, florecían rosas, petunias y otras flores que requerían muchos cuidados y agua. La zona ajardinada se rodeaba de los asientos canapés instalados en 1872, cuyas aperturas se encontraban flanqueadas con los jarrones fundidos por Maculet. En la glorieta central, también rodeada de asientos canapé, se hallaba la fuente de base circular, que sustituyó en 1875 a otra de base octogonal que había sido instalada en 1869. La fuente tenía en su centro un detalle de hierro fundido que se conoció popularmente como "El Manojo" y que dio nombre a la fuente e incluso al templete de madera que fue colocado sobre ella en 1889. Este último fue sustituido por otro de hierro construido por Moneo e hijo en 1893. La fuente permaneció bajo del templete hasta que este fue trasladado a la Alamedilla en 1898. La vuelta del templete a la Plaza en 1906 supuso la desaparición definitiva de esta fuente y del templete provisional de madera que había sido construido a su lado en 1901 y que, con mucha sorna, la ciudad conocía como "El Patíbulo". Cuatro torretas metálicas habían sustituido en 1890 a los postes de madera que sostenían las lámparas eléctricas colocadas por la "Electricista Salmantina" el año anterior. También en 1889 se rodearon con una verja metálica lo urinarios de chapa instalados en las esquinas del jardín en 1884.


© C.H. fc 22/06/15 Rev. 00



La Plaza Mayor en 1910
Fotografía de Joaquim Morelló i Nart


La fotografía permite ver el estado de los jardines de la Plaza Mayor en 1910.

Desde sus inicios, el espacio de la Plaza Mayor había sido concebido limpio y despejado para permitir la celebración de actos y espectáculos públicos. Este propósito solo fue alterado con la colocación en su centro de una farola-candil de aceite inaugurada en 1784. 
Sin embargo, a partir de 1870, la Plaza Mayor fue dotada de arbolado (acacias), lo que en aquel momento representaba el embellecimiento y regeneración de una ciudad que carecía prácticamente de espacios verdes. La estructura y apariencia de ese inicial “bosquecillo” fue cambiando con el tiempo hasta convertirse en jardines según los gustos imperantes. 
En 1910, el arbolado había disminuido considerablemente y en su lugar se habían instalado parterres con flores y plantas arbustivas. Destacaba la línea de canapés, bancos de piedra corridos con respaldo de hierro fabricados por Moneo e hijos, instalados en 1872 y hoy colocados en la plaza de la Libertad y en la de Colón, en cuyos extremos sobre columnas de granito estaban colocados los jarrones de hierro que fundió Maculet y que fueron instalados ese mismo año. En la glorieta central, también rodeada de canapés y diseñada en 1881, se izaba el templete que tras haber sido retirado y trasladado a la Alamedilla en 1898 había vuelto a ser colocado allí en 1906. Completaba el equipamiento urbano los urinarios de chapa instalados en 1884, rodeados de una verja de hierro en 1889 y que se mantuvieron hasta 1911 cuando fueron sustituidos. 
En la fotografía aparecen coches de punto esperando clientes frente a los arcos del Novelty. Fueron expulsados de la Plaza por razones higiénicas en 1916.


© C.H. fc 17/06/15 Rev. 00




Aspecto de los jardines de la Plaza Mayor a mediados de los años 30 del siglo XX. 
Tarjeta Postal de Ediciones Arribas.


Por aquellos años continuaba la tendencia a minimizar los jardines de la Plaza Mayor que en sus inicios había llegado a ser un pequeño bosque. Entonces comenzó a gestarse su eliminación. 

La estructura del jardín derivaba de la gran transformación de 1921 cuando fueron retirados los canapés exteriores y la calzada, adoquinada en ese año, fue separada de las aceras y de la zona central de jardines por un bordillo.

Habían desaparecido todos los árboles, incluso las palmeras chinas, plantadas en 1917, fueron retiradas en 1930. Los parterres de geranios y rosales rodeados de setos de boj, con unos pequeños estanques circulares en su interior que fueron transformados en macizos de flores en 1935, constituían fundamentalmente el jardín que rodeaba la glorieta central, circundada aún por asientos canapés, pero carente del templete que había sido retirado definitivamente en 1930. La iluminación la proporcionaban ocho farolas que habían sido colocadas en 1928.


© C.H. fc 02/07/15 Rev. 00




Los Padrelucas. Ferias y Fiestas de 1954. (s.d.) 


Mucho valor tenían estos intrépidos jóvenes de antaño que cargados con enormes caretas de cartón-piedra y armados con finas varas, se enfrentaban a inmensas y beligerantes hordas de excitados infantes. Hoy la tradición perdura y desfilan por las calles durante las fiestas de septiembre, bailando y animando y aunque se siguen produciendo algunas tímidas carreras persiguiendo a la chiquillería, no se asemeja ni de lejos al ambiente "bélico" de antaño. ¡No están los tiempos para lo que pudiera considerarse una agresión a un menor!

Son los Padrelucas, nombre con el que en Salamanca conocemos a los cabezudos, una teatral raza de seres emparentados con gigantes, gigantones y gigantillas, cuya misión es divertirnos durante nuestras fiestas mayores y así lo vienen haciendo desde antiguo.
Algunos personajes han desaparecido, otros han ido cambiando, actualizándose y adaptándose a su tiempo. En la imagen nos parece reconocer al famoso personaje, nacido a finales de los años 20, Popeye el Marino. Sin embargo, solo unos pocos están arraigados en nuestro imaginario cultural colectivo y permanecen durante generaciones.

- El Padre Lucas y La Lechera…que venden leche “pa” quien la quiera…

Grito que sirve de cántico y provocación.


© C.H. fc 20/08/15 Rev. 00





La Plaza Mayor pavimentada 
Tarjeta Postal de 1958 seguramente con la imagen algo anterior, de 1954 o principios de 1955


En 1954 culmina el lento y no planificado proceso de eliminación de elementos centrales y mobiliario urbano de la Plaza Mayor. A partir de entonces quedaría prácticamente exenta de ornamentos.
La Plaza Mayor fue pavimentada en tiempos del alcalde Carlos Gutiérrez de Ceballos, cuando en el pleno del 11 de enero de 1954 se aprobó el proyecto de urbanización del arquitecto Lorenzo González Iglesias y del Ingeniero Antonio Paradinas Laporta. En la memoria del proyecto se alude a razones como la necesidad de eliminar todo adorno que pudiera distraer la atención del conjunto arquitectónico de la Plaza. 
El suelo de losas cuadradas de granito gris quedó en un solo nivel sin aceras ni bordillos, solo se contemplaban la colocación de 14 mojones o guardacantones que sirvieran de apoyo a la señalización vertical y separación de zonas y cuatro farolas de fundición con cuatro brazos. Estas farolas no se ven en esta postal, cuyo depósito legal es de 1958, lo que nos hace pensar, con la posibilidad de equivocarnos, en que la imagen reproducida sea del propio año 1954 y anterior a la colocación de dichas farolas que finalmente fueron instaladas en número de ocho, aunque solo quedaban siete cuando fueron sustituidas en 1962 dentro del proyecto denominado "iluminación turística en la ciudad de Salamanca". 
Las obras de pavimentación comenzaron el 25 de enero y debían de estar terminadas el 1 de mayo y estar listas para la visita que realizaría Franco el 6 de mayo de 1954, al que se le iba a conceder un Doctorado Honoris Causa durante los actos de Clausura del VII Centenario de la Universidad.
La recepción definitiva de las obras de pavimentación tuvo lugar, con bastante más retraso del previsto, el 16 de junio de 1955.


© C.H. fc 27/08/15 Rev. 00






De paseo en la Plaza Mayor
Fotografía de Jaime Pato para Blanco y Negro, 1974


¡Hace más de 40 años!. La fotografía es de 1974, por aquel entonces muchas cosas estaban por cambiar y otras muchas habían cambiado ya, la imagen lo certifica sin género de dudas. 
La Plaza continuaba siendo el gran patio vecinal de la ciudad, lugar donde entregarse al paseo o la conversación. Paseo que una vez fue en doble círculo y en giro contrario para cada sexo y que había cedido su rigor ante el empuje de la mujer que poco a poco trataba de alcanzar una situación social a la par con el hombre.
La Plaza aún conservaba el carácter de centro comercial de la ciudad y contaba con cinco joyerías, dos zapaterías, tres pañerías, una librería, once tiendas de artículos diversos, cuatro confiterías, dos estancos y cuatro cafeterías: Novelty, los Escudos, Altamira y Las Torres. Una enumeración muy distinta a la que generaría la situación actual. Hoy el ejercicio comercial ha derivado por otros derroteros y la Plaza, casi monopolizada por negocios hosteleros y de servicios, parece destinada más a la atención de foráneos que de propios.
En abril de ese año, la revista Banco y Negro publicó este artículo homenaje a la Plaza Mayor con textos de Francisco Casanova y fotografía de Jaime Pato. Un hermoso artículo que partiendo de la visión del escritor ruso Ilya Erenburg, que definió la Plaza con tres palabras, "gira, zumba y canta", describía una Plaza romántica, aún decimonónica, un tanto trasnochada y a punto de desaparecer. Las imágenes de Pato, también hermosas, ofrecían por el contrario la visión de una plaza dinámica, joven, moderna y de futuro.

¡Puede ser que la Plaza Mayor haya cambiado mucho en estos años, pero no ha variado un ápice lo que los salmantinos la amamos!


© C.H. fc 21/09/15 Rev. 00






 Salamanca 22/09/1956





ORGANILLEROS

El domingo 17 de agosto de 2014 publicó La Gaceta un artículo de José María Hernández Pérez, como siempre muy documentado, sobre los organilleros salmantinos. Nos habla de la familia Apruzzese venida desde Italia y pronto trasladada a Madrid de la mano de Tomás Bretón, de los Giolotti también italianos que explotaron empresarialmente el negocio del organillo, a los que sucedieron las empresas de Jitibán y de Doyagüe, amén de algunos otros organilleros independientes que amenizaron durante años las fiestas populares, bautizos, bodas, serenatas, y otros eventos de Salamanca.
Al cuento del tema, traemos la foto, de autor desconocido (Colección Basilio Martín Patino), en la que dos niñas bailan al son del un organillo en una de las esquina de la Plaza Mayor. ¿Qué esquina?.

Organillero en la Plaza Mayor. Autor desconocido. Colección Basilio Martín Patino

Una de las características de la Plaza Mayor es la aparente homogeneidad en su construcción. Sin embargo la falta de homogeneidad nos da la respuesta: La esquina es la de la calle del Concejo. ¡Comprobádlo!