La Escalerilla del Arco del Toro



por César Hernández R.
10/02/22 Rev. 00




Emulando a otros viajeros británicos cómo Richard Ford o George Borrow, Edward Wigram, sexto barón de Wigram (1864-1950), viajó por el centro y el norte de España en una fecha indeterminada a finales del siglo XIX. Viajando a pie y en bicicleta, buscando más aventura que turismo, plasmó sus impresiones del viaje en el libro Northern Spain publicado en Londres en 1906 e incluyó en él un buen número de acuarelas realizadas durante el mismo. 

De Salamanca aparecen cuatro preciosas láminas: una vista general, la puerta del Río, la portada románica de san Martín y los soportales de la plaza de la Verdura. Esta última, que vemos sobre estás líneas, muestra la actividad mercantil que se realizaba bajo los portales de san Antonio, también llamados de Buhoneros. En el centro de los soportales se observa una escalera que asciende a la rampa que comunicaba la Plaza Mayor y la plaza de la Verdura, hoy plaza del Mercado, por la que podían circular carruajes y bestias. Esta es la pequeña historia de esa rampa y su transformación en escalera.



El arco del Toro o de san Fernando

La rampa

Cuando en 1733, tal como reza la lápida de pizarra de su fachada principal, se terminó de construir el arco de san Fernando, finalizando con ello la construcción del Pabellón Real, el primero de los cuatro lados de nuestra maravillosa Plaza Mayor, el desnivel entre el suelo de la incipiente Plaza Mayor y el de la actual plaza del Mercado, que con anterioridad se conoció como del Carbón, del Comercio y de la Verdura, se salvó con una simple rampa en lugar de una escalera como hoy tenemos por común. No creemos que esto fuera debido a problemas de tipo económico o constructivo sino más bien a la idea de que el arco servía para la comunicación de dos espacios urbanos y que debía ser transitado por personas, carruajes y bestias, muy lejos de nuestras actuales ideas de peatonalización.


Arco de san Fernando. Max Junghändel ca. 1885

Ambas fachadas del arco son muy diferentes; por un lado la de la Plaza Mayor, pletórica de ornamentación principalmente en el cogollo situado en su clave, en la decoración de la lápida y en el dosel del medallón de Fernando III, el Santo, al que se debe el nombre de arco de san Fernando; y por el otro la fachada de la plaza del Mercado, desornamentada y funcional, aunque más alta debido a la diferencia de nivel, y de materiales constructivos nobles, un toro (frecuentemente mocho) en su clave otorga al arco por este lado el nombre popular de arco del Toro. 


Portales de san Antonio y el arco del Toro. Fotografía de Cándido Ansede 1928


El largo pasadizo entre ambas fachadas de unos 19 metros, o mejor 14,4 metros si entendemos que el tramo en el soportal de la Plaza Mayor de unos 4,60 m ha de ser plano, salva una altura aproximada de 3 metros lo que da una pendiente de aproximadamente un 21%, muy fuerte para librarla carros y carruajes lo que nos lleva a pensar que la rampa se extendería algunos metros en la plaza del Mercado para suavizar su pendiente y aún así es fácil que solo se bajara (Es muy posible que la rampa tuviera tramos con distintas pendientes).

Muchos debieron ser los atropellos y percances ocurridos en el lugar, sin duda superando el promedio de una ciudad con circulación caótica de carros y bestias, en cuyas ordenanzas¹ apenas se regulaba más que su paso, con el ambiguo término de normal, y aún esto se desobedecía a menudo.

La historiografía salmantina considera que la escalera del arco del Toro fue construida en 1888. Sin embargo, se trata de un error probablemente inducido por el hecho de que en ese año se construyó la escalerilla de los portales del Pan, escaleras que generaciones posteriores conocieron como escalerilla de Pinto o escalerilla del Villa-Rosa. Esta afirmación se basa en las noticias aparecidas en la prensa salmantina durante mayo de 1898 en las que se deja clara la permanencia de la rampa. 

El Adelanto del 11 de mayo de 1898² en un suelto de su Crónica Local y Provincial comunica: 

Firmada por los vecinos de la Plaza de la Verdura, ha sido presentada hoy en el Ayuntamiento una instancia pidiendo la suspensión de las obras que por orden de la corporación municipal están ejecutándose en el pavimento del Arco del Toro, obras que una vez realizadas, harán imposible el paso por aquél sitio de toda clase de carruajes.
La petición no puede ser más justa, siendo, como es, aquella la más directa y fácil comunicación de la mencionada plaza con la Mayor, y existiendo además un plano aprobado, al que citadas obras no se ajustan.
Los exponentes solicitan con sobradísima razón que la reforma se amolde al plano y rasantes aprobadas, ó que el paso quede como antes, sin obstáculos y en rampa.
También piden con perfectísimo derecho que no siga como hasta aquí desatendida la Plaza de la Verdura en la distribución de los recursos municipales para el mejoramiento de aceras y travesías de adoquinado. De esperar es que el Municipio atienda tan razonables pretensiones.

Unos días después, cuando ya algunos miembros del ayuntamiento habían mostrado su interés por que se suspendieran la obras³, el periódico Noticiero Salmantino del 19 de mayo de 1898⁴ comunicó: 

El Ayuntamiento ha accedido a la solicitud de varios vecinos de la Plaza y de la Plaza de la Verdura, pidiendo se dejara libre al tránsito de carruajes y de caballerías, el Arco del Toro.

Estas noticias dejan clara la existencia de la rampa y que en la primavera de 1898 se efectuaban obras en la misma que afectaban al pavimento y su rasante. A juzgar por la acuarela de Edward Wigram, la rampa disponía de escaleras laterales que permitían desplazarse de un lado a otro de los soportales sin abandonarlos y lo confirma el plano de Salamanca, fechado en 1864, del ingeniero Francisco García San Pedro en el que aparecen dibujadas.

Mientras se efectuaban las obras, el tráfico se mantuvo cortado, siendo posible que se instalasen dos bolardos para impedirlo¹². 

Los vecinos y también la prensa local, que consideraba las obras innecesarias e inconvenientes⁵, entendieron que con las modificaciones sería imposible el paso con carruajes, lo que nos hace pensar que las obras estaban destinadas a aumentar la pendiente, seguramente acortando la rampa.

Sin una total certeza podemos suponer que las obras proyectadas tuvieran relación con la decisión del ayuntamiento de Salamanca de ejecutar el viejo proyecto de construcción del Mercado Central de Abastos en la plaza de la Verdura y suprimir en ella las filas de cajones fijos. Los planos del edificio fueron firmados ese mismo año por el arquitecto don Joaquín de Vargas. Es posible que dadas las dimensiones del edificio previsto, la rampa, que suponemos se debía adentrar en la plaza de la Verdura, pudiera llegar a ser una molestia y se decidió actuar en ella, pero aparentemente sin pretender la supresión del tráfico rodado. 

Se restableció por tanto el paso por la rampa del arco del Toro y lo confirma El Adelanto del 3 de abril de 1899⁶ con el siguiente suelto de su Crónica Local

Por la comisión de puestos del Ayuntamiento ha sido autorizada la colocación de dos cajones, para la venta de pan á la entrada del arco del Toro por la Plaza de la Verdura. Para los carruajes que, procedentes de la Plaza Mayor, descienden aquella rápida pendiente, el estorbo es grande, cuando traten de dar la vuelta, y el peligro no pequeño. Por eso nos parece una imprudencia la concesión.


La escalinata

La situación debió continuar hasta el verano de 1907, cuando el ayuntamiento decidió sustituir la rampa por una escalinata como complemento a la Exposición Regional que se celebraría en el interior del, todavía no inaugurado, edificio del Mercado Central de Abastos⁷. No era la primera vez que se planteaba en el consistorio la supresión de la rampa pero esta vez si fue definitiva.

El 23 de agosto 1907 comenzaron las obras para la colocación de la escalinata de piedra bajo la dirección del arquitecto don Santiago Madrigal⁸. La tubería que conducía el agua desde la plaza Mayor hasta la plaza de la Verdura representaba un serio problema para la obra que el arquitecto pretendía resolver rebajando el nivel de la tubería. Finalmente se decidió cortar la tubería y servir el agua al mercado a través de los conductos de la Lonja de la Cárcel (plaza del Poeta Iglesias)⁹. A pesar de los problemas, la escalinata fue terminada para la inauguración de la exposición el día 8 de septiembre¹⁰. La liquidación de la obra ascendió a 1567 pesetas¹¹.

No deja de resultar extraño que, dada la tardía fecha de 1907 para la desaparición de la rampa del arco del Toro, no existan muchas pruebas fotográficas de su existencia. Hasta donde nosotros conocemos, la siguiente imagen de autor desconocido y fecha incierta en los alrededores del cambio de siglo y perteneciente a los Fondos de D. Miguel de Unamuno de la Universidad de Salamanca, sea la única muestra. Basta observar el interior del soportal para ver el perfil inclinado de la rampa iluminado por el sol. 


Portales de san Antonio. Fondo Unamuno
de la Universidad de Salamanca

Una nota dirigida al Alcalde en El Adelanto del 17 de diciembre de 1907¹², reza en los siguientes términos:
Señor Alcalde: Sería conveniente la colocación de dos postes de hierro, como estuvieron en otro tiempo, a la entrada del Arco del Toro, en la plaza, pues ayer un automóvil estuvo á punto de precipitarse por la escalera que va al Mercado, y el peligro para los carruajes es constante. 

La nota da a entender que la costumbre de descender la rampa no se eliminó de inmediato, aunque fue sin duda más probable que la negligencia la cometieran conductores que desconocían la ciudad. Hechos similares se siguieron produciendo durante mucho tiempo (y seguro que hoy se producirían de no ser peatonal la zona).


Posteriores usos

Decidió nuestro ayuntamiento, en 1916, la construcción de un evacuatorio subterráneo en la escalerilla del arco del Toro, sus obras, tras sus licitaciones, comenzaron en 1917 y se hicieron interminables pues no fueron inauguradas hasta el 3 de junio de 1920, tras haberse solventado múltiples problemas. La escalera quedó reducida a dos estrechos tramos laterales con el evacuatorio en el centro. Sobre el urinario se instaló una casilla acristalada para el uso de limpiabotas. Parece que desde entonces ningún vehículo pretendió bajar por el arco.

En 1964 el ayuntamiento decidió cambiar esta situación cerrando los urinarios y habilitando la parte superior como oficina de turismo municipal y la inferior como tienda de productos en piel. Esta nueva situación perduró hasta 1994 cuando se volvió a la escalinata completa y exclusiva que tenemos hoy.

Con más detalle, D. José María Hernández Pérez describe los avatares del arco del Toro desde 1916 en este fragmento del artículo El Comercio en la Plaza Mayor¹³ publicado en estas mismas páginas


Arco de san Fernando

El Ayuntamiento salmantino no se aclaró en su día sobre cuál era la ubicación para un evacuatorio. Habló primero de evacuatorios en la escalerilla del Ochavo y arco del Toril al pedir presupuestos el 27 de marzo de 1916, luego de un solo evacuatorio subterráneo en la escalerilla del Ochavo tras la aprobación del dictamen de la Comisión de Hacienda, después insistió en el arco del Toril a la aprobación del presupuesto de 12.500 pesetas en dos ejercicios: 1917 y 1918. Finalmente el 6 de junio la cifra exacta del presupuesto es de 12.423,68 pesetas para un evacuatorio en el arco del Toro.

Evacuatorios subterráneos en las escaleras
del arco de san Fernando o del Toro.
Desconocemos el autor

    

Arco del Toro.
 Guzmán Gombau, década de 1950



El proyecto, confeccionado por el arquitecto municipal don Joaquín Secall y Domingo, consistía en enrasar la escalinata con el pavimento de la Plaza, por medio de una terraza central encristalada que diera luz al evacuatorio subterráneo, al que se accedería por medio de las escaleras resultantes en los laterales, de subida y bajada a los Portales de san Antonio. La terraza llevaría un cerco con balaustre imitación de los balcones del Ayuntamiento y en ella se fijarían 2 columnas de hierro para el soporte de los focos de luz eléctrica para iluminación. Se suprimiría el quiosco de prensa instalado en 1902. Se pensó en su inauguración para las Ferias de setiembre.

Los evacuatorios constarían de 8 urinarios en dos baterías de a 4, mas dos retretes con placa turca para servicio gratuito, además de dos lavabos. Se instalarían además 2 retretes de pago. La obra sería de mármol y cristalería con puertas de hierro colado, detrás de las cuales se instalarían cristales esmerilados. Con este motivo desaparecían los antiestéticos armatostes de la Plaza Mayor que iban a quedar muy a la vista al modificarse la jardinería con la llegada en marzo del  nuevo jardinero mayor municipal Francisco Cid, cuyo primer pensamiento era arreglar la Plaza y luego hacer un invernadero en la Merced.

En enero de 1918 se pide que se activen las obras y que se exija al Sr. Bolao el ingreso de las cantidades que tiene al descubierto. Pablo Blanco pide licencia para instalar un quiosco de periódicos el 4 de abril y el 18 de julio lo hace Rosa Martín.

El día 13 se habían retirado las vallas para dar acceso a las escaleras de subida y bajada pero sigue sin inaugurarse el evacuatorio, aunque una “Quisicosa” de El Adelanto de 58 versos, de esas fechas diga:

Nuevo, moderno, flamante,
luce ya el evacuatorio,
con el cual es bien notorio
se da un paso de gigante
hacia la ciudad emporio.
A su vista me admiré
y casi palidecí 
¡quién puede negar a fe
lo que se progresa aquí!
Junto al viejo Arco del Toro
esplende su traza fina
este moderno tesoro
de la higiene salmantina.

Tal ensoñación no fructifica hasta el día 3 de junio de 1920 en que se abren sin ceremonia alguna.

Dedicado a diferentes usos con el paso del tiempo: al principio fue alquilado a Rosa Martín que lo dotó de puerta metálica en 1931, situando la Continental de Turismo; después una parte se dedicó a salón de limpiabotas de Ricardo, “El Calvo”, que a su vez era dueño del salón de billares a la entrada de la calle del Prior y la otra mitad a despacho de prensa. Con el tiempo se estableció en la parte baja el negocio de cueros con especialidad en la confección de botos camperos de Ángel Barrado Pérez, “Campero”, que llegaba de una zapatería en la calle de Toro al lado del Banco de España y que el 28 de febrero de 1944 se encuentra en el Corrillo, 3, para pasar luego a Meléndez 21. También fue despacho de localidades para espectáculos e incluso tienda de productos fitosanitarios.

Oficina de Información en las escaleras de
san Fernando de la Plaza Mayor.
Grupo FAS (José Antonio Marcos)

    

Escalerilla del arco del Toro.
Foto Metro


En 1964 desaparecen los urinarios y sigue el quiosco metálico. El 10 de febrero de 1965 inaugura la Oficina de Turismo Juan de Arespacochaga, director general del ramo, en el quiosco metálico acristalado.
El quiosco de la Oficina Municipal de Turismo desaparece en mayo de 1994, al tiempo que la pequeña tienda de moda infantil que había en sus bajos, al efectuar el Ayuntamiento la reforma de las escaleras, por resolución de 15 de marzo, en la cantidad de 8.820.478 pesetas.

José María Hernández Pérez 
El Comercio en la Plaza Mayor 2019 




Notas

8 El Lábaro : diario independiente: Año 2ª Número XI - 1907 agosto 23 

PARA LA EXPOSICIÓN
Hoy han comenzado las obras para la colocación de una escalinata de piedra en el arco del Toro de la plaza Mayor, que dará fácil y elegante acceso a la plaza del Mercado nuevo. Hay alguna dificultad en la construcción de esta escalinata con motivo de la tubería de conducción del agua; dificultad que el inteligente arquitecto Sr. Madrigal confía vencer, abriendo una zanja y rebajando el nivel de la tubería. Es ya muy corto el espacio de tiempo que resta, y será preciso activar mucho los trabajos para que la escalinata pueda estar terminada el día 8 de septiembre, que es el señalado para inaugurar la Exposición.

9 El Lábaro : diario independiente: Año 2ª Número XI - 1907 agosto 27 

Las obras de construcción de la escalinata en el arco del Toro de la plaza Mayor, han tropezado con la dificultad de los gruesos tubos de conducción de aguas. Para vencer esa dificultad, esta tarde se ha cortado la tubería que conduce el agua de la plaza Mayor a la plaza del Mercado nuevo, haciéndose en adelante el servicio de aguas al Mercado por los conductos de la Lonja de la Cárcel. Numerosa concurrencia ha presenciado la corriente de agua, que procedía de la tubería descubierta. El aspecto de suciedad que presentaba la corriente en los primeros momentos, da una idea de las condiciones que reúne el servicio de aguas en nuestra capital.

10 El Lábaro : diario independiente: Año 2ª Número XI - 1907 agosto 31 

En las obras de la escalinata del arco del Toro, vencida la dificultad de tubería de aguas, se ha avanzado tanto que antes de dos días quedará completamente terminada.

11 El Adelanto : Diario político de Salamanca: Año XXIII Número 7158 - 1907 octubre 24 

fueron aprobadas las liquidaciones……..y otra, de la escalerilla construidas en el arco del Toro, por valor de 1.567 pesetas.