Dos Tatarabuelos Telegrafistas en Salamanca




Por José Miguel Zamora González-Mariño 
14/09/2026 Rev. 0



PREÁMBULO

La historia que paso a contar nació de una casualidad, el encontrar un artículo de José María Hernández Pérez en la sección “Minucias salmantinas” de La Gaceta de Salamanca sobre los orígenes del telégrafo en la ciudad. En él se citaba a Miguel Zamora Martínez (1) como uno de los primeros telegrafistas. Ese hombre era mi tatarabuelo, y el hallazgo sacó a la luz un pasado familiar desconocido que unió a las siguientes generaciones a miles de kilómetros de distancia.


Pioneros del telégrafo en Salamanca

El 1 de enero de 1858 comenzó a funcionar la primera Estación Telegráfica oficial de Salamanca en el entresuelo del Palacio de Anaya. Gracias al artículo, descubrí que allí trabajó mi tatarabuelo Miguel Zamora Martínez y -lo que me resultó más asombroso- que fue compañero de trabajo de mi otro tatarabuelo, Mariano Veronesi y Núñez (2).

La trayectoria de Miguel Zamora se inició en el ejército como trompeta antes de ingresar en el cuerpo de telégrafos, un trasvase habitual en la época por razones estratégicas. Tras pasar por Villacastín, desarrolló casi toda su carrera en Salamanca, con un breve paréntesis como Jefe de Estación en Ciudad Rodrigo, donde nacieron sus hijos Lucas y Felicia. Alcanzó la categoría de Subdirector de Sección de 1ª clase y falleció en Salamanca en 1891.

Por su parte, Mariano Veronesi, nacido en Ciudad Rodrigo, encarna la figura del técnico itinerante trasladado a los puntos más críticos de la red. Participó en hitos históricos como el enlace por cable submarino en Mahón (1860) y la llegada del telégrafo a las Islas Canarias (1883) como Jefe de Estación en Garachico y Santa Cruz de Tenerife. 

Ambos coincidieron primero en Ciudad Rodrigo en 1869 y, poco después, obtuvieron traslado a la par a la estación de Salamanca. Mariano es destinado a la Fregeneda, pero en 1882 vuelve a Salamanca. Al ser oficinas con pocos empleados, Miguel y Mariano desarrollaron una estrecha relación profesional y personal, compartiendo el ocio familiar en los paseos y cafés de la ciudad. En 1882, los destinos de ambos se separaron definitivamente con el traslado de Mariano a Tenerife.


Aulas, cables y ajetreo en el Palacio Anaya

Mientras la familia Veronesi partía para Canarias, Miguel Zamora continuó en Salamanca. En 1884 su hijo, mi bisabuelo Lucas Zamora Monterrubio (3), ingresó con 15 años en la Facultad de Medicina. Entre 1884 y 1890, la convivencia en el Palacio de Anaya se volvió insostenible: los ruidos y emanaciones de los aparatos telegráficos molestaban a la comunidad académica. Esta situación forzó el traslado de las oficinas hacia la calle de Toro, número 45, en 1866 y catalizó la recuperación total del palacio para uso universitario. 


Una joven comprometida

Mi bisabuela Pura Veronesi Izquiano (4), nació en 1878 en Ciudad Rodrigo y, siendo niña, se trasladó a Tenerife por el destino de su padre telegrafista. Tras el fallecimiento de Mariano Veronesi en 1885, la familia quedó en una situación vulnerable. Los hermanos mayores de Pura, Julián y Luis, emigraron a Argentina en busca de un futuro mejor. Años más tarde, las jóvenes hermanas Pura y Carmen se unieron a las Damas de la Cruz Roja en Santa Cruz de Tenerife. Entre 1898 y 1899, el puerto recibió a los soldados repatriados de la Guerra de Cuba, y ambas hermanas trabajaron en un hospital improvisado atendiendo a los heridos, servicio por el cual recibieron la Medalla de Oro de la Cruz Roja.


Caballeros y Damas de la Cruz Roja, delante del Sanatorio de repatriados, Santa Cruz de Tenerife
 (noviembre1898). Pura Veronesi, en primer plano, es la segunda por nuestra izquierda.
Fuente: Museo y Centro Documental de Cruz Roja de Tenerife

Caballeros y Damas de la Cruz Roja, delante del Sanatorio de repatriados, Santa Cruz de Tenerife
 (noviembre1898). Pura Veronesi, en primer plano, es la tercera por nuestra derecha.
Fuente: https://www.fotosantiguascanarias.org


El reencuentro en ultramar

Cuando los caminos de los dos telegrafistas Zamora y Veronesi se separaron en 1882, sus hijos Lucas y Pura tenían solo 13 y 4 años. Tuvieron que pasar 16 años para que las vidas de ambos jóvenes se volvieran a cruzar en Tenerife. Lucas, convertido en médico militar tras estudiar en Salamanca, regresó de la Guerra de Cuba en los barcos de repatriados que hicieron escala en la isla, donde Pura prestaba asistencia humanitaria. El descubrimiento de que provenían del mismo pueblo y que sus respectivos padres habían sido aquellos compañeros telegrafistas en el Palacio de Anaya afianzó rápidamente su relación. 

Aquellos dos pioneros de la telegrafía terminaron uniendo para siempre sus nombres y su árbol genealógico a través de la boda de sus hijos, celebrada el 22 de abril de 1900. Se trató de un enlace que ellos jamás llegaron a imaginar ni a conocer, pues Mariano había fallecido en 1885 y Miguel en 1891.

Fruto del matrimonio de Lucas y Pura nació en Santa Cruz de Tenerife mi abuelo, Miguel Zamora Veronesi, quien ya en Toledo, continuó la tradición médica de su padre. Se casó con Sagrario Nodal (cuya familia procedía también de la provincia de Salamanca).

A pesar de los sucesivos traslados por Canarias y Toledo, este hallazgo muestra que nuestros orígenes familiares están arraigados profundamente en tierras charras. Aquellos primeros telegramas enviados por mis tatarabuelos desde el Palacio de Anaya trazaron, sin que ellos lo supieran, el rumbo de toda nuestra genealogía.



(1) MIGUEL ZAMORA Y MARTÍNEZ

Nace en Madrid, el 12/01/1824, en la calle Jesús del Valle, número 4 y es bautizado en la parroquia de San Martín con los nombres de Miguel Hilarión Benito. Trompeta del Ejército desde los 16 a los 22 años durante las dos guerras carlistas, recorrió varios puntos de España. Ingresa en el Cuerpo de Telégrafos, siendo en 1861 Jefe de Estación de 2ª clase, encontrándose en Salamanca en 1863 y celebrando su boda con Justa Monterrubio Martín, viuda de Valentín Benítez, nacida en Segovia en 1827, en la parroquia de san Isidro y san Pelayo el 15 de junio, siendo las segundas nupcias, por fallecimiento de su primera esposa, Teodora Gómez, fallecida en Palencia. El 15/09/1864 es ascendido a Jefe de Estación de 1ª. Nace su primer hijo, Lucas, en Ciudad Rodrigo el 18/11/ 1868, a donde ha sido destinado, sin que nos conste la fecha. Al año siguiente y el 21/12/1870 nace Felicia, también en Ciudad Rodrigo. Coincide en ese año con Mariano Veronesi y Núñez y en junio de 1870 es destinado de nuevo a Salamanca. En 1878 es promovido a la categoría de Subdirector de Sección de 1ª clase, el 01/07/1882 a la de Subdirector 1ª clase con sueldo de 3.500 pesetas. Miguel Zamora fallece en Salamanca el 20 de setiembre de 1891 en la calle Rúa Mayor, número 85.

El BOE de la época, “La Gaceta”, publica el 22/04/1893 que a Justa Monterrubio Martín, esposa que fue de Miguel Zamora y Martínez, empleado en las Estaciones telegráficas de Salamanca y Ciudad Rodrigo, se le declara     con derecho a la pensión del Montepío de Correos de 550 pesetas. 

La misma publicación y el 18/08/1907 dice que a Felicia Zamora Monterrubio, huérfana de don Miguel Zamora, Subdirector del Cuerpo de Telégrafos, se le declara con derecho a la pensión del Montepío de 550 pesetas.



(2) MARIANO VERONESI Y NUÑEZ

Nace en Ciudad Rodrigo en 1832. Ingresado en el Cuerpo de telégrafos es destinado a Mahón como Telegrafista de 3ª en 1861 y ese mismo año en junio, respondiendo a sus deseos es trasladado a Madrid. Asciende a 1ª en setiembre de 1865. Casado con Pilar Izquiano Arrabal, natural de Algeciras (Cádiz), en la parroquia del Rosario de Cádiz, tienen en 1866 a María Asunción en Sanlúcar de Barrameda y a Amelia en La Fregeneda en 1868, que fallece aquí en junio de 1871. El 17/07/1869 por propio deseo es trasladado de Salamanca a Ciudad Rodrigo y a Salamanca de nuevo por necesidades del servicio el 05/05/1870 y en enero del año siguiente, nace Julián. En febrero de 1874 está en La Fregeneda y nace Luis el día 14 y al año siguiente el 11/07/1875 en Peñaranda, Carmen. Asciende a Oficial de 1ª en 1876 en Ciudad Rodrigo y el 17/02/1878 nace aquí y es bautizada, su hija Pura.

Trasladado a Salamanca como Jefe de estación nace el 19/07/1882 Nemesio y en ese mismo año, en el mes de julio, es trasladado a Málaga a petición propia y en ella se mantiene hasta abril de 1884 en que parte para Santa Cruz de Tenerife, siendo en octubre Jefe de la Estación de Garachico, en Tenerife y en noviembre pasa a Santa Cruz de Tenerife, donde fallece el 20 de abril de 1885 en su domicilio de Méndez Núñez, nº 3, de una angina de pecho. Dada su categoría, publican la esquela de defunción el Gobernador Civil y el Jefe del Centro de Telégrafos. A su fallecimiento, en mala situación económica, la familia pasa a vivir a Cruz Verde, 16 y posteriormente se trasladan a Toledo, donde muere su viuda Pilar Izquiano, el 18/03/1917 en la calle Sillería, 20, 2º.

La Gaceta de Madrid publica, el 31/12/1888, una disposición por la que a doña Pilar Izquiano, viuda de don Manuel Veronesi y Nuñez, Jefe que fue de Estación del Cuerpo de Telégrafos se la declara con derecho a la pensión del Montepío de Correos de 550 pesetas.  

Se mostró especialmente activo en la reforma de las líneas telegráficas durante la Revolución del 68, conocida como “La Gloriosa”, que destronó a Isabel II.

El 24/03/1869 publica en la revista Semana telegráfica (páginas 127/131) el artículo “Cuestion vital” que tiene gran repercusión en el ámbito nacional, siendo el fundamento para la organización y futuro del servicio telegráfico, en contra de la privatización del servicio de Telégrafos. También publicó “Transmisiones múltiples”, contestándole el Ministro del ramo.  El 26/07/1869 y en el Diario de Sesiones de las Cortes, pag. 37, número 520, aparece como Telegrafista de 1ª de la villa de la Fregeneda, pidiendo a las Cortes se le reconozca como poseedor de los bienes que pertenecieron a su tío carnal, don Benito Núñez, cuya defunción no ha podido justificarse por ignorarse donde falleció, a consecuencia de largos viajes al extranjero, o se le ponga en situación interina, o se ordene por el juez correspondiente la providencia que más haya lugar. 

Mariano Veronesi, como Jefe de Estación telegráfica, coordinó el despliegue del cable submarino para conectar la Península con la Islas Canarias y el norte de Africa y la instalación de las Estaciones telegráficas. En la primera semana de setiembre de 1883 era esperado en Santa Cruz de Tenerife el vapor “Internacional” que conducía el trozo de cable que había de unir la isla de Lanzarote con la de Gran Canaria y para fin del mismo el vapor “Dacia”, que transportaba el cable desde el Senegal. Según los periódicos ha sido denunciado el Memorandum, de Santa Cruz de Tenerife, con la legislación de Sanidad Marítima, como consecuencia de brotes de cólera. Los pasajeros que conducía el vapor “Africa” y que llegó el 6 a Santa Cruz de Tenerife fueron desembarcados en La Graciosa para sufrir 12 días de cuarentena. El día 8 salió con destino a La Graciosa la goleta de guerra “Cerce”, conduciendo 2 médicos, guardia provincial, celadores de sanidad, tiendas de campaña y víveres, a fin  de que pasaran con más comodidad la cuarentena.

Entre los pasajeros del “Africa” iba el personal de la línea telegráfica aérea de Garachico a Santa Cruz de Tenerife, por cuyo motivo no había empezado a funcionar, a pesar de estar terminada. Se esperaba que a  principios  de octubre se abriera al público. 


    

1883 primeros telegramas del día de la inauguración
de la Estación de Garachico



(3) LUCAS ZAMORA MONTERRUBIO

Nace en Ciudad Rodrigo en noviembre de 1868, hijo de Miguel Zamora y Martínez y de Justa Monterrubio Martín. En septiembre de 1884, con 15 años, se matricula en la Facultad de Medicina de Salamanca donde culmina sus estudios en junio de 1890, con 21 años. Al año siguiente, en septiembre de 1891 fallece su padre. Embarca desde Tenerife en el correo “Hespérides” para la Península en uso de licencia, siendo médico provisional del 9º Batallón en setiembre de 1897. Regresa en diciembre en el mismo barco, tras haber aprobado las oposiciones al Cuerpo de Sanidad Militar. Como médico es destinado a Cuba por Real Orden de 30/12/1897 y es nombrado médico 2º, el 21/01/1898. Junto con Adelardo Pérez Manfrino embarcan la noche del 31/03/1898 y allí atienden a los soldados en el frente de batalla, sufriendo con ellos los rigores de la campaña, hasta ser repatriado. Es destinado a Santa Cruz de Tenerife el 04/04/1899 al Hospital Militar, para eventualidades. Declarado apto para el ascenso y que sirva en Santa Cruz de Tenerife el 21/08/1900.


1900 foto de Lucas Zamora enviada a Argentina
a su cuñado Julián Veronesi


El 22/04/1900 se casa con Pura Veronesi Izquiano, hija del telegrafista Mariano Veronesi, compañero de su padre en Ciudad Rodrigo y Salamanca. Tienen 3 hijos: Eduardo, que solo vive 22 meses, Miguel y Carmen que fallece soltera.


1901, Santa Cruz de Tenerife. Pura Veronesi y su marido
Lucas Zamora, con su primer hijo Eduardo, fallecido a los 22
meses. La foto fue enviada a Argentina e incluye una
dedicatoria “A nuestros queridos hermanos” Julián (Veronesi),
hermano de  Pura y Manuela, su mujer.

 

Se le nombra Médico suplente de la Sociedad de Socorros Mutuos “La Benéfica” el 07/03/1902. Asciende a Médico de 1ª del 2º Batallón del  Regimiento Infantería Canarias nº 1, el 20/01/1904 y es destinado a Córdoba en la Remonta de Caballería Militar. Vuelven a Santa Cruz de Tenerife el 05/12/1906. Presenta instancia al Ayuntamiento el 20/02/1907 para abrir un Dispensario gratuito, bajo su dirección, en la calle Viera y Clavijo para tratar la tuberculosis.

En 1912 es Médico primero del Cuerpo de Sanidad Militar con destino en las tropas de Artillería e Ingenieros de la Comandancia de Tenerife. Fue Bibliotecario de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tenerife. Perteneció a la Cruz Roja Española y fue Vocal de la Sección de Hombres en la  Comisión Mixta de la Provincia. Como Médico primero es destinado, a finales de 1912, a la Academia de Infantería  de Toledo y entre 1924 y 1929 marcha a Granada como Director del Hospital Provincial. En 1929 se retira de la vida militar y regresa a Toledo, donde fallece de muerte natural el 15 de diciembre de 1936.



(4)  PURA VERONESI IZQUIANO

Nace el 17/02/1878 en Ciudad Rodrigo y por el trabajo de telegrafista de su padre Mariano Veronesi, se traslada con 4 años a Santa Cruz de Tenerife. Llevada de su amor a los demás se enrola desde muy joven, junto a su hermana Carmen, en la sección de Damas de la Caridad de la Cruz Roja de Tenerife, atendiendo con especial dedicación a los repatriados de la guerra de Cuba. En noviembre de 1898 se celebran una carrera de cintas y entre ellas se encuentran dos bordadas por las hermanas.

 

1901, Pura Veronesi en Santa Cruz de Tenerife


Al volver de Cuba el médico militar Lucas Zamora Monterrubio se reanuda una vieja amistad que termina en boda el 22/04/1900 en Santa Cruz de Tenerife.

Se introdujo en el tejido social de la isla de Tenerife por medio de la Cruz Roja local junto a su esposo, siendo figuras clave en el despliegue e impulso de los primeros pasos de la Cruz Roja en Santa Cruz de Tenerife. Se le concede una Medalla el 25/02/1901, por la Asamblea Suprema de la Cruz Roja con motivo de las campañas de repatriados de Ultramar. El 18/03/1901 nace su primer hijo, Eduardo que murió de meningitis con solo 22 meses, un día después de que naciera su segundo hijo, Miguel Zamora Veronesi. Al obtener Lucas destino en Córdoba en la Remonta de Caballería Militar se trasladan los tres y el 04/06/1905 nace Carmen. Vuelven a Santa Cruz de Tenerife en noviembre de 1906 y Pura ejerce el cargo de Tesorera de las Damas de la Cruz Roja hasta su marcha definitiva a la península a finales de 1912. Ya pinta acuarelas de cierto mérito en esta etapa, sobre 1911, de paisajes canarios. Destinado Lucas como Médico primero a la Academia de Infantería de Toledo, a finales de 1912, se traslada desde Canarias con la familia.

Pura se matricula en Toledo en el curso 1913-1914 en la Escuela de Artes y Oficios de Toledo de varias asignaturas: Dibujo artístico, escultura (modalidades de modelado y vaciado), cerámica y vidriería artísticas, especializándose en relieve, cerámica y estatuaria que abarca, en su versatilidad técnica, la escultura tradicional y la cerámica artística, integrándose en las corrientes costumbristas e intelectuales del Toledo de principios del siglo pasado.

En 12/01/1915 obtiene el premio de la Escuela de Artes y Oficios en la Exposición de Arte de Toledo en la sección de vaciado y modelado. El 21/06/1916 en la Exposición de obras de arte, organizada por el Ayuntamiento,  para la restauración de la iglesia de san Sebastián de Toledo presenta con el número 74 una acuarela titulada “Cobertizo del Pozo Amargo”. En 1916 ejecuta el busto del arqueólogo, escritor e historiador cordobés, Rafael Ramírez de Arellano, cofundador y primer Director de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, con el que le une una gran amistad.

Obtiene Premio de la Academia de Bellas Artes de Toledo el 24/06/1918 con motivo de la Exposición de las fiestas del Corpus. Acude a la Exposición de Bellas Artes de 1920, organizada por la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, junto a colosos de la pintura y la escultura nacional, como Cecilio Pla, Mateo Inurria, Miguel Blay o Ricardo de Madrazo.

Paisaje Canario, 1911. Pura Veronesi

    

Fotografía de Pura Veronesi modelando
el busto de D. Rafael Ramírez de Arellano
 aparecida en el nº 16 de revista Vida Castellana


Siguió colaborando en Toledo con la Cruz Roja de la que fue Secretaria de la Junta de Damas en 1920. Participó en la recogida de fondos para varios proyectos, como el antiguo edificio de san Juan de Dios, destinado a enfermos y heridos de la guerra de Africa; el Dispensario para Niños Enfermos o el centro que se conoció como “La Gota de Leche”, en la calle de san Ildefonso, que llegó a dirigir su hijo Miguel.

Entre 1924 y 1929 se trasladaron a Granada dado que Lucas fue nombrado Director del Hospital Provincial y donde su hijo Miguel completó sus estudios de Medicina y Carmen los de Farmacia, en el curso 1926-1927, en una época en que la mujer todavía llegaba con dificultades a la Universidad. En la Universidad de Granada la primera mujer que obtuvo el título de Licenciada en Medicina en 1920 y primera mujer médico en Andalucía fue otra salmantina, Eudoxia Píriz Diego, natural de Navasfrías, quien tuvo que repetir el tercer curso al ser discriminada por razón de género.

Retirado su marido de la vida militar en 1929, regresan a Toledo con lo que vuelve a ser alumna de la Escuela de Artes, siendo una “institución” al compartir aprendizaje con un alumnado mucho más joven que ella. Con 54 años y en el curso 1931-1932 obtiene Premio en las asignaturas de cerámica y vidriería artísticas. Se convierte en abuela en diciembre de 1931 con el nacimiento de Miguel Zamora Nodal.

Lucas, al comenzar la guerra civil, fallece en diciembre de 1936 por causas naturales y a esta gran pérdida se une el fallecimiento de su hijo Miguel el 20/06/1943, con solo 40 años, que había sido Médico de la Beneficencia Municipal y Secretario del Colegio de Médicos de Toledo, dejando viuda  a su esposa Sagrario Nodal Galindo y 7 huérfanos. Tanto Pura como su hija Carmen, que no se casó, se desvivieron por ayudar a la familia. La propia Sagrario fallece el 03/09/1956 a los 48 años y se tienen que hacer cargo de los hijos: Miguel, Elena, José Vicente, Sagrario, Conchi, Mari y Carlos.

Fallece Pura en Toledo en el 22 de mayo de 1958 a los 80 años de edad.






El Telégrafo en Salamanca


Por José María Hernández Pérez 
14/09/2026 Rev. 0

                                                                       



HISTORIA DE LA ESTACIÓN TELEGRÁFICA EN EL PALACIO DE ANAYA


Palacio de Anaya ca. 1864. Martínez de Hebert


La llegada del telégrafo eléctrico a Salamanca se produce a mediados del siglo XIX para conectar la provincia con la red nacional y forma parte del plan estatal para unir provincias y mejorar la seguridad y la administración pública.

En 1891 la Estación telegráfica de Salamanca y la jurisdicción de ésta llega hasta La Fregeneda y la frontera portuguesa incluyendo: Alba de Tormes, Baños de Ledesma, Béjar, Candelario, Ciudad Rodrigo, La Fregeneda, Fuentes de Oñoro, Ledesma, Lumbrales, Peñaranda, Salamanca, Sequeros, Tamames y Vitigudino. 

La última posta que llegó a Salamanca, a finales de 1857, trajo la noticia oficial del nacimiento del Príncipe de Asturias, luego Rey Alfonso XII.

La primera Estación telegráfica oficial comenzó a funcionar el primero de enero de 1858, en el entresuelo del Palacio de Anaya. Es dirigida por Rafael Peris, (Director de Sección de 1ª desde el 18/01/1861 y sueldo de  24.000 reales), llegado desde Cartagena, contando con personal especializado como Joaquín Rodríguez Pardo, que fallece el 22/08/1864, habiéndose hecho cargo de la Estación a la marcha de Rafael Peris a Madrid a la Dirección General de Telegrafía. La plantilla está conformada por: Julián Palenzuela y Casado, (Jefe de Sección de 2ª clase desde 18/01/1861), que se jubila en 1870; José María Losada, (Jefe de Estación de 2ª clase desde 18/01/1861 y sueldo de 7.000 reales), que llega trasladado desde Cáceres; Manuel Villa desde Ciudad Rodrigo y Pablo Mendiela, (Jefe de Estación de 2ª clase desde 18/01/1861) que se traslada desde Orense, operadores que manejaban directamente los manipuladores y receptores de señales. Tenían que pasar estrictos exámenes de aptitud en Madrid antes de ser destinados a provincias. Trabaja Miguel Zamora y Martínez como operador documentado desde los primeros momentos y en 18/01/1861 es confirmado como Jefe de Sección de 2ª clase. En junio de 1861 llega desde Santiago el Oficial de 1ª Ramón María Iglesias. Jorge Sáez, procedente de la Escuela de telegrafistas se incorpora en 1864. José Viedma de los Santos, Telegrafista de 1ª, llega en setiembre de 1865 junto a Victorino Zurro. Rafael Millán y Celedonio García, llegan en 1866, tras aprobar la oposición y con objeto de reforzar la estación, debido al crecimiento exponencial del tráfico de telegramas oficiales, de prensa y particulares.

El 14/04/1867 se anuncia la celebración de una subasta para la adquisición de 2.100 postes para las provincias de Salamanca, Cáceres, Badajoz, Cádiz, Jaén y Albacete, atendiéndose en la oficina telegráfica del Gobierno Civil, que es al tiempo expendeduría de sellos cuando se encuentra al frente de la Estación Eduardo Villa y Gil, que en 26/09/1859 es Director de Sección de 3ª clase con el número 1. 

Los primeros profesionales del telégrafo en Salamanca formaron un cuerpo técnico de élite para la época, enfrentándose a un oficio riguroso que requería conocimientos de física, idiomas y una disciplina casi militar. Su primer Director, Rafael Peris tuvo como principales labores, la implantación de los estándares de la Dirección General de Telégrafos en la provincia, la supervisión del tendido de los cables aéreos que conectaban la ciudad y garantizar el secreto de los despachos oficiales del Gobierno Civil. Tras cumplir con éxito su etapa fundacional en Salamanca, su prestigio dentro del cuerpo técnico estatal quedó reflejado en los escalafones oficiales de la década de los sesenta, donde figura la asignación a puestos directivos de alta relevancia dentro de la estructura nacional, como la organización de infraestructuras en el segundo y tercer distritos telegráficos (Castilla y norte de España) y en el despliegue de líneas de interconexión provincial en la sub-meseta norte.


Red telegráfica a finales de 1858 con casi 7.000 km de extensión.
Mapa elaborado por Sebastián Olivé


El Palacio neoclásico albergaba las dependencias del Gobierno Civil de la provincia por lo que el Estado decidió aprovechar su infraestructura administrativa para inaugurar y centralizar allí el primer servicio público de telegrafía eléctrica en la ciudad. Los primeros telegrafistas, al estar ligada la Estación, inicialmente, al Gobierno Civil, debían cubrir guardias de 24 horas para transmitir de urgencia  partes de orden público, circulares ministeriales o partes meteorológicos.

El personal no solo enviaba mensajes en código Morse, también debía mantener las rudimentarias baterías ácidas que daban energía a la línea y preparar físicamente los cables si se cortaban a consecuencia de tormentas o sabotajes. Los despachos y telegramas gestionados en Salamanca se dividían de forma estricta entre comunicaciones de Estado, partes de orden público y correspondencia comercial privada. En principio, el acceso al servicio estaba muy restringido debido a las elevadas tarifas por palabra, pero evolucionó rápidamente a medida que la Estación se mudó de Anaya a Toro,45.

Se daba prioridad absoluta a las comunicaciones políticas, despachos urgentes transmitidos desde el Ministerio de la Gobernación en Madrid hacia el Gobernador Civil, relativos a la seguridad, control de fronteras con Portugal y requisas. También los decretos gubernamentales oficiales que debían publicarse con urgencia en los boletines provinciales y los partes meteorológicos e hidrológicos, avisos preventivos sobre crecidas de los ríos o temporales que pudieran cortar los caminos estatales y retrasar el servicio de postas.

El reparto de los telegramas  o “pliegos” en Salamanca constituyó una de las tareas más críticas del servicio, ya que la velocidad de la transmisión eléctrica no servía de nada si el mensaje físico se retrasaba en el tramo final hasta el domicilio del destinatario. Inicialmente, el reparto recaía en mozos u ordenanzas vinculados a la propia Estación telegráfica, que cobraban unos salarios mínimos y tenían jornadas extenuantes. Su labor dependía directamente de la rapidez de sus piernas. Era costumbre social gratificar al repartidor con una pequeña propina en metálico si el telegrama traía buenas noticias o llegaba de madrugada.

Para el laberinto del casco antiguo los mozos debían memorizar el complejo entramado de calles de piedra, conventos y colegios mayores y menores de la ciudad para no perder unos minutos valiosos. Debían cumplir su misión a pie, bajo los crudos inviernos salmantinos, la lluvia y las heladas nocturnas, puesto que los telegramas de urgencia institucional o médica se repartían a cualquier hora. Para los mensajes destinados a los pueblos de la periferia sin Estación propia, el telégrafo dependía de los “peatones de Correos” o de los conductores de diligencias, que recogían los “pliegos” en la capital.



HISTORIA DE LA ESTACIÓN TELEGRÁFICA EN LA CALLE DE TORO 45


En 1866 se traslada la Estación telegráfica a la calle de Toro, 45, propiedad de doña Dolores Fernández, Viuda de Samaniego, conviviendo los aparatos del telégrafo del Estado y la primera Central telefónica urbana de Salamanca, impulsada por el empresario Lázaro Bartolomé, que tenía como encargado técnico a don Manuel Centeno. Se gestionaban ambos servicios en una diminuta habitación de 4 x 2 m, sirviéndose de dos mesas centrales que daban soporte a los operadores, quienes lidiaban con problemas de interferencias, causadas por la proximidad física de los primeros cables. En tan reducido cuarto el volumen de despachos particulares aumentó sensiblemente debido a que las tarifas estatales se volvieron más accesibles. Los corresponsales de prensa locales transmitían crónicas políticas condensadas o sucesos nacionales dictados letra a letra en código Morse para las imprentas de la ciudad. Crecieron los telegramas particulares que informaban estrictamente sobre nacimientos, fallecimientos, bodas o enfermedades, donde la velocidad del aviso justificaba el desembolso económico. Las órdenes de pago de dinero se validaban mediante una clave interna cifrada entre los operadores de las Estaciones de origen y destino para evitar fraudes.



HISTORIA DE LA ESTACIÓN TELEGRÁFICA DE NUEVO EN EL PALACIO DE ANAYA


El 24/10/1867 vuelve nuevamente al Palacio de Anaya la Estación telegráfica y los sellos para los despachos se suministran en el estanco titular de san Isidro, por ser el más próximo. El movimiento de personal que se nos alcanza es, por lo que se refiere a Salamanca:

En 1869 están documentados  los siguientes traslados: Carlos Bueno y Gazapo, Sub-Inspector 2º, de Salamanca a Zamora y Gregorio Villa y Turco, Oficial 1º, que permuta su puesto con el anterior. Alejandro Izquierdo, Telegrafista 2º desde Valladolid, junto con Pablo Gusseme, Telegrafista de 1ª, que pasa a Béjar; Manuel Morales, Telegrafista de 1ª desde Ciudad Rodrigo; Mariano Veronesi, Telegrafista de 1ª, de Ciudad Rodrigo; Víctor Rodríguez, Telegrafista de 1ª, marcha a Benavente; Camilo Jiménez, Telegrafista de 1ª, desde Benavente; Juan Miguel López, Telegrafista de 1ª, ha sido excedente; Fernando Isnarot, Telegrafista de 2ª, de Salamanca a  Valladolid; Francisco Teijeiro y Fernández, Telegrafista, de Ciudad Rodrigo; Agustin Guerro, Telegrafista, desde Valladolid y Felipe Pascual, Telegrafista de San Sebastián; José Viedma de Salamanca a Ciudad Rodrigo; Felipe Pascual de San Sebastián a Salamanca; Eleuterio Fidel Polo y Alonso de Valladolid a Salamanca; Ricardo López Bercial de Salamanca a la Central y Celestino Pérez y Martín, Severino de la Torre y Amor y Ricardo de la Torre y Amor, Luciano Cid y Hermida y Silvestre Rodríguez, desde Béjar.


Carta telegráfica de España 1867, Instituto Geográfico Nacional



En 1870 había regresado Miguel Zamora desde Ciudad Rodrigo y se encontraba al frente de la Estación telegráfica Carlos Diéguez, que es sustituido en 1885 por Francisco R. Ortiz de Moncada, que se suicida el 07/07/1900 y llega Darío Rubio Teysandier para sustituirle el 10/08/1900. Como Oficial 2º llegó procedente de Fuentes de Oñoro el 03/03/1891 Braulio Hernández Delgado. El 05/05/1870 pasa Francisco Teijeiro de Salamanca a Ciudad Rodrigo, de nuevo, por necesidades del servicio.

El movimiento de personal en 1871 es: Camilo Jiménez de Salamanca a Valladolid; Gerardo de Castro de Valladolid a Salamanca y Federico Guillermo Shelly, excedente a Salamanca.

A lo largo del tiempo: los Oficiales de 2ª: Alejandro Béjar y Nápoli, Rafael López Nolasco; Antonio Mora Carrera; el Auxiliar 2º, Manuel Villa y Turco; los Telegrafistas de 1ª, Pablo Medina y Chica, José Pardo Gutiérrez, Víctor Rodríguez Lorenzo, Gervasio Segura y Muñoz, José Verdura y de los Santos y Victoriano Zurro.

En 1884 el Subdirector de 1ª Juan González y Rodríguez de Salamanca a Badajoz, por necesidades del servicio; Lucas Calama y Criado, Oficial de 2ª desde Tamames a Salamanca, por deseos; Julio Romero y García, Oficial de 2ª de Tamames a Salamanca por necesidades del servicio.                                         

En 1891, Emeterio Marcos Rollán, Aspirante de 2ª, pasa de Salamanca a La Fregeneda por permuta con Angel Solar Cabezudo, Oficial de 2ª; Domingo García Moya, Director de 1ª marcha a Cádiz; Nicolás Valls Valencia, Aspirante de 2ª, pasa a Sevilla; Julio Romero García, Oficial de 1ª, marcha a Fuentes de Oñoro; Federico Sendín Martín, Aspirante de 1ª, llega de León; Julio Morales Carmena, Aspirante de 2ª, de Coria; Carlos Hernández Galán, Aspirante de 1ª, es trasladado a Sevilla;  Manuel Bernardo Castaño, Oficial de 2ª, llega de Ledesma; Pelegrín Mora y Recio, Oficial de 1ª, es trasladado desde Hervás; Joaquín García Pérez llega de Fuentesaúco; Luis Varela y Posse, Director de 3ª, desde Ferrol; Salvador Andrade y González de Logrosán; Braulio Hernández Delgado, Oficial 2º llega de Fuentes de Oñoro;  Estanislao Fuertes y Martín, Oficial 1º, reingresado; Francisco Núñez Hernández, Oficial 1º, de Candelario; Ramón Jiménez Girón, Oficial 1º, de Piedrahita; Francisco Teijeiro y Fernández, desde la Central y Antonio Luis González, Subdirector de 2ª, de Granada. 


Retrato de un telegrafista.
Viuda de Oliván y Hermano (1888-1904)




HISTORIA DE LA ESTACIÓN TELEGRÁFICA EN EL ATENEO SALMANTINO


Con fecha 26/08/1907 el Director de Telégrafos envía una B.L.M. a El Adelanto, en el que comunica que desde ayer quedó abierto al público en el edificio del Ateneo Salmantino la nueva oficina de Telégrafos de esta ciudad.


Plaza de Colón con el edifico del Ateneo Salmantino al fondo. Se aprecian los postes
con los cables eléctricos. Postal de Photoglob Zürich con el reverso sin dividir
y por tanto anterior a 1906


Tal noticia no concuerda con los sucesivos anuncios de “La Gaceta de Madrid”. Con fecha 31/12/1908 se publica que se está tratando de encontrar un edificio adecuado para reunir los servicios de Correos y Telégrafos y entre las seis fincas que se ofrecen en el mes de enero de 1909, se encuentra, Plaza de Colón, número 32 y edificio denominado Ateneo Salmantino.

La oferta es rechazada como se demuestra con la convocatoria de un  nuevo concurso el 03/09/1909, variando alguna de las condiciones del anterior. El hecho de que no se considere idóneo el edificio del Ateneo indica que se pretende algo mejor para la labor conjunta de Correos y Telégrafos y se sigue buscando hasta que se elige el Café Suizo en 1916.

En noviembre de 1909 la plantilla del Ateneo Salmantino la formaban: Jefe provincial, Eusebio Moro y Recio; Jefe de línea, Enrique Holgado y Romero; Habilitado, Pedro Cornejo Sánchez; Jefes de servicio, Juan Artacho Martínez y Andrés Martín Calles; encargados de aparatos, Oficiales segundos, Carlos Hernández Galán, los terceros, Agustín Pérez de la Cuesta y Manuel Hernández Jorge y los quintos, Mariano Gutiérrez Hemelgo, Miguel Elena Martín y Ramón Pérez Moreno. Al año siguiente el Jefe provincial es Manuel Rodríguez.



HISTORIA DE LA ESTACIÓN TELEGRÁFICA EN EL CAFÉ SUIZO


El 15/02/1916 comienzan las obras para adaptar lo que era el Círculo Mercantil por la colocación de dos locutorios para conferencias telefónicas, salón para el público, pupitres de cristal y barras doradas con 6 plazas. La sala de aparatos y oficinas, con separación a base de intercolumnios de cristal para las ventanillas. Dos habitaciones tocador para oficiales y auxiliares femeninas: Remedios Cuadrado y Ruperta Romero. La propietaria de la casa estación telegráfica era Adela Peyra de Vildosola, viuda de  Fernando Iscar. El montaje había sido efectuado por los Jefes de línea de esta Sección: Angel Pérez Carranza y Ramiro Martínez Gallego, salmantino.

Son bendecidos los aparatos y el edificio el 18 de junio de 1916, a las 10:30 de la mañana, por el obispo don Julián de Diego y Alcolea, siendo Jefe de telégrafos de la provincia desde 1911, Lucas Calama y Criado. El inmueble propiedad del Ayuntamiento había revertido después de la subasta celebrada en Madrid en 1892, ofrecido por Francisco Gil Florido.

La longitud de las líneas es de 667 km, con un desarrollo de 1.730 km, utilizándose los dos sistemas: Hughes y Morse. Con el primero se efectuaban las comunicaciones con Madrid, Valladolid y las capitales vecinas y con el segundo se conectaban las Estaciones de la Sección.

Aunque algunos digan que volvieron a la Casa de Postas de la Plaza Mayor (donde no estuvieron antes), no es cierto. El Jefe de la sección de telégrafos es José Ángel Pérez Carranza, (que la inauguró en 1916), constando la plantilla de 3 Jefes de segunda, Manuel Hernández Jorge, Agustín Pérez y Germán González; 2 Oficiales primeros, Ramón Pérez y Faustino González; 2 Oficiales de segunda, Jesús Nevado y Emilio Montero; 7 Oficiales terceros, Lorenzo Cornejo, Pascual Cornejo, Ramiro Martínez Gallego, (que fue uno de los montadores de la Estación en 1916), Manuel del Castillo, Lucas Suárez, Santos García Téllez y Emilio Pérez; 5 Auxiliares, Milagros Maldonado, Ruperta Romo, Piedad Martín de la Cruz, María del Carmen Mercedes Díez y Rosario Izquierdo; 2 Porteros de segunda, Liborio Delgado y Francisco Cerrillo; 8 Porteros de cuarta, Bernabé Santiago Muñoz, Vicente Colmenar García, Federico Paradinas, Eugenio Iglesias, Pedro Arias Carreño, Nicolás González Martín, Benedicto Martín de Dios y Joaquín Hernández Malmierca y 4 Repartidores, Manuel Villar González, Telesforo González Martín, Luis González Martín y Honorato Prieto Pérez.

El 18/03/1930 volvió el rey Alfonso XIII de su viaje a las Hurdes, para comprobar lo efectuado desde su anterior viaje en 1922 y desde La Alberca comunicó telegráficamente con Madrid por medio de una instalación montada por el personal de la Estación de Salamanca. Felicitó personalmente al Oficial telegrafista José Antonio Campos.


Breve historia hasta la actualidad...

La iglesia de santa Eulalia, a partir de la existencia de la parroquia de san Juan de Sahagún, permaneció con sus muros derruidos a media altura durante muchos años, convertida en depósito de inmundicias, hasta que en 1919 se produjo su total derribo para dar paso al moderno edificio de Correos y Telégrafos.

En 1918 se piensa en trasladar la Casa de Postas a otro lugar y el 11 de julio de 1919 se termina el proyecto de un nuevo edificio que albergue las oficinas de Correos y Telégrafos en la plazuela de santa Eulalia, comenzando las obras en 1923, en el solar que había ocupado la iglesia, cuyos terrenos fueron donados por el Ayuntamiento al Estado, concluyendo las obras en 1928. La inauguración oficial se efectúa el 31 de agosto de 1930, mereciendo una “Quisicosa”: 

Venid y vamos todos, 
postal llevando o carta,  hacia la de Correos
nueva y soberbia Casa. 

Es Administrador General de las nuevas oficinas don José Manuel Curto Sánchez y tras bastantes años dando servicio en la plazuela, traslada su sede a la recién inaugurada Gran Vía, 25, en enero de 1973, al nuevo edificio allí construido con destino a Oficina Central de Correos. El Claustro neoplateresco del viejo edificio fue demolido piedra a piedra en noviembre de 1975, para ser trasladado al jardín de la finca vallisoletana de “El Montico”, propiedad de don Isidoro González Gallego, que era Delegado Provincial del Ministerio de Educación y Ciencia y que lo adquirió en pública subasta.






HISTORIA DE LA ESTACIÓN TELEGRÁFICA EN CIUDAD RODRIGO


Su situación fronteriza con Portugal hizo que tuviera desde el principio un interés estratégico especial. Por Ley 22/04/1855, impulsora de la construcción de numerosas líneas, se incluyó la comunicación Benavente con Ciudad Rodrigo y al no presentarse licitadores, el Gobierno autorizó su contratación directa mediante Real Decreto 03/01/1856 y se adjudicó el 23/01/1856. Su trazado pasó por Zamora, Salamanca y Tamames, antes de enlazar con Ciudad Rodrigo en 1857.

La Revista de Telégrafos de 1862 que publica la relación de Estaciones españolas clasificadas según su régimen de servicio, ya coloca a Ciudad Rodrigo con la categoría C, Estación que permanece abierta el día completo.


Casa de Correos y Telégrafos.
Antigua casa señorial de los Águilas en Ciudad Rodrigo


El ferrocarril llegó a Ciudad Rodrigo en la década de 1880. La primera locomotora lo hizo en setiembre de 1884, durante la construcción de la línea hacia Portugal y el tramo Salamanca-Vilar Formoso fue abierto oficialmente el 25/05/1886. Si hasta entonces el telégrafo constituía por sí mismo una infraestructura estratégica, a partir de ese momento se integra en un territorio conectado por ferrocarril con Salamanca y con Portugal. La combinación de ferrocarril y telégrafo convirtió a Ciudad Rodrigo en un punto de comunicaciones de mucha mayor importancia.

Uno de los primeros funcionarios en Ciudad Rodrigo fue el telegrafista Miguel Zamora, destinado en Salamanca y promovido a Jefe de Estación de 2ª clase en 1861 y de 1ª el 15/09/1864, permaneciendo en Ciudad Rodrigo, hasta 1870 como Jefe de la Estación y regresando a Salamanca.

Existe una laguna de tiempo muy grande respecto a los funcionarios de esta Estación pues solamente se conocen datos desde 1869 en que el 24 de julio llega Manuel Morales Aterido, Telegrafista de 1ª y luego Francisco Teijeiro y Fernández, el 05/05/1870 procedente de Salamanca. En 1871 Ildefonso Escudero llega desde La Fregeneda.

El 23/02/1891, Juan Pérez Calvo, Oficial de 1ª clase, se traslada a la Central en Madrid y el 03/03 pasa a Fuentes de Oñoro. Ramiro Martínez Fernández, Oficial de 2ª, pasa a Logroño el 03/03. El 27/06 Aniceto Langa, Jefe de Estación, llega y el 23/02, Ignacio Santos Pérez, Oficial 1º, viene de de Peñaranda. Hasta el 11/12/1898 se desconoce quien fuera el Jefe de la Estación y en esa fecha llega Nicolás Valls, al edificio situado en el número 3 de la calle de los Colegios. Permuta con Federico Sánchez el 19/11/1906 el puesto de Fuentes de Oñoro.

El 08/11/1909 su plantilla es: Jefe de la Estación, Braulio Hernández Delgado con Nicolás Valls, Oficial 2º y una señorita Auxiliar de 1ª clase y el 20/07/1912, por enfermedad del Jefe, Braulio Hernández Delgado se hace cargo interinamente el Oficial Gonzalo García Risueño, que había pasado interinamente de Salamanca a Ciudad Rodrigo y debió regresar cuando se incorporó Luciano Cid.

El 29/12/1916 se establece el servicio telefónico urbano desde las ocho hasta las veintidós horas, según comunica el encargado de la Estación telegráfica don Nicolás Valls. Desde el 22/03/1918 queda abierta de nuevo la Estación telegráfica con las limitaciones que se detallan.



CURIOSIDAD SIMPÁTICA


José Jackson Veyán, escritor, periodista, poeta, dramaturgo y Oficial 2º telegrafista, ingresado por oposición en el Cuerpo en 1871 y destinado a Santander, escribió este divertido soneto: 


¡Salud, socios de Morse y de los rayos;
súbditos de esa ciencia soberana,
que, naciendo en el anca de una rana,
hizo de los alambres, papagayos!

¡Vosotros, que, sin pena ni desmayos, 
transmitís de la noche a la mañana, 
practicando con sueño o con galbana,
de Galvani y de Volta los ensayos!

¡Salve  a los dueños de ese inconcebido
motor, que el orbe a su poder subyuga!
Ante ese vuestro eléctrico fluido,

el ave más veloz es una oruga;
el huracán, un penco mal comido
y es el ferrocarril una tortuga.





BIBLIOGRÁFIA

Anuario Industrial-Mercantil y Guía Gráfica de la provincia de Salamanca.- 1926

El telégrafo español.- 1917/1923.

La semana Telegráfico-Postal.-

Boletín Oficial de Telegrafía.- 1908/1924.

Diario Oficial de la Dirección General de Telegrafía y Telefonía.- 1900/1937.

Revista de Telecomunicación.- 1945/1980.

Anuario Oficial Correos y Telégrafos.- 1870.

Prensa de la época.